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"Nuestro gran éxito es saber gestionar los respectivos egos"

María Albilla (SPC)
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"Nuestro gran éxito es saber gestionar los respectivos egos" - Foto: Quique Garcia

No deja de ser curioso entrevistar a Carmen Mola y que aparezcan «tres tiarrones como nosotros», pero lo cierto es que lo que importa es la historia que el trío formado por los escritores y guionistas Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero defiende y que este año se ha hecho con el millón de euros del Premio Planeta 2021. Divertidos, perfectamente compenetrados y con mucha ilusión presentan La Bestia, el nuevo proyecto literario que han creado a seis manos.

 

Primera pregunta de rigor. ¿Qué van a hacer con el millón?

Agustín Martínez: Lo primero repartirlo entre tres y luego volverlo a repartir con Hacienda. Con lo que quede, gastarlo lo más rápido posible.

Jorge Díaz: Yo lo voy a guardar para el futuro.

Antonio Mercero: El dinero está para gastárselo, que no quiero ser el más rico del cementerio.

¿Cómo se equilibra la balanza entre la generosidad y la vanidad a la hora de escribir a seis manos?

J. Díaz: La generosidad tiene que ser absoluta porque si te centras en la vanidad acabas por pensar que lo tuyo es lo mejor y no aceptas las ideas de los compañeros. Cuando nos metemos en la sala de reuniones dejamos fuera la vanidad. Entre los tres intentamos levantar un edificio y que no se caiga. La generosidad es absoluta y la humildad también. Hay que aceptar que tus ideas no son siempre las mejores y en caso de no estar de acuerdo con lo que hacen los demás, respetar que ellos piensan otra cosa y aceptarlo.

Hombre, alguna vez habrá chines entre tanta paz y armonía...

J. Díaz: Todos los días.

A. Martínez: Hemos llegado a las manos (risas). La vanidad está en el producto final.

A. Mercero: Para mí, el gran éxito de Carmen Mola, más allá del talento para tramar historias interesantes, es haber sabido gestionar nuestros respectivos egos.

¿Por qué creen que sentó tan mal que detrás del seudónimo de Carmen Mola hubiera tres hombres?

A. Mercero: No lo sé. Estuve leyendo algunos argumentos y entiendo que pueda haber mujeres que se hayan sentido decepcionadas porque Carmen Mola era un referente femenino chulo para ellas y, de repente, aparecen tres tiarrones como nosotros. Pero la manera de juzgar una novela es hacerlo con la historia en sí y no importa demasiado quién la escriba. Pero si alguien se ha sentido decepcionado... pues no hay más que empatizar, intentar entenderlo y pedir disculpas. El seudónimo femenino no tiene ninguna intención maliciosa. Solo es un nombre que nos pareció resultón.

A. Martínez: Es que la historia de cómo llegamos a ese nombre es muy tonta. Le dedicamos dos minutos. Pensamos en un nombre español y nos gustó Carmen. Mola ese nombre, dijimos. Y ya está.

 

¿Ha cambiado el estilo de Carmen Mola con La Bestia?

J. Díaz: El estilo no ha cambiado, pero sí ha evolucionado. Tiene una parte truculenta, no huimos de la representación de la violencia, a veces de manera muy expresa... Lo que sí hemos intentado con La Bestia es dar un paso más allá porque siempre estábamos muy preocupados por la trama, pero en esta novela hemos ido un poco más allá cuidando mucho la calidad de cada página.

Habla de la violencia y no es un tema baladí en esta obra. Solo la primera imagen ya es brutal: un perro mordisquea y juega con la cabeza desmembrada de una niña. ¿Es el preludio de lo que viene luego?

A. Martínez: Sí, sí, evidentemente la historia va a más... La violencia está desde el principio en nuestras novelas y no rehuimos de lo explícito de ella. Ponemos todo el terror de encima de la mesa.

¡Casi mejor no leer antes de dormir!

A. Martínez: Hay una parte al final de la novela en la que llevamos al límite el thriller y ya empieza a lindar con el género de terror. Sí, en La Bestia hay un momento que tiene su punto gótico...

¿Thriller unido a ambientación histórica es sinónimo de éxito?

A. Martínez: No sé si de éxito... A nosotros nos apetecía experimentar con este género híbrido y salir un poco del corsé de la novela policíaca. La decisión surgió un poco por casualidad. Empezamos a tramar en pleno confinamiento por la COVID-19. No nos apetecía nada hablar del presente porque ni siquiera sabíamos cómo iba a ser. El pasado es inmutable y ahí nos sentíamos más seguros, así que tiramos por ahí. El siglo XIX fue especialmente violento y ahí encontramos una matanza de 80 frailes en el año 1834 a manos de un pueblo iracundo que fue magnífica para nosotros y ahí está el germen de La Bestia que nos ha traído hasta aquí. Son cosas tan azarosas que a veces da miedo contarlas.

J. Díaz: La verdad es que parece que la mezcla sí que gusta porque un día antes de que el libro saliera a la venta nos dijeron que ya se estaba haciendo una segunda edición (la primera fue de 210.000 ejemplares).

 

¿Cómo influyó la pandemia en el hábito de escritura?

A. Matínez: La pandemia y el confinamiento nos pilló en el germen de la novela, estábamos decidiendo cuál iba a ser el futuro más inmediato para Carmen Mola. Durante la pandemia tuvimos, como todo el mundo, nuestras reuniones telemáticas bastante desastrosas. Un caos... Y ahí ya decidimos lanzarnos al thriller histórico. Luego ya nos convertimos en burbuja y en presencial diseñamos el argumento. El trabajo de rebote de ideas teníamos que hacerlo juntos.

Y de una pandemia a una epidemia, la de cólera en Madrid que sirve como telón de fondo a la novela. ¿Han encontrado similitudes?

J. Díaz: Muchas, muchas similitudes. Cuando nosotros empezamos no era nuestra idea hablar de la epidemia de cólera, pero cuando hallamos lo que pasó, las prohibiciones de las reuniones con mucha gente, los confinamientos, un hospital en Madrid solo para los enfermos de cólera, que no se escucharan las campanas a muerto para no crear melancolía en la gente. Había médicos que recomendaban embozarse, que no deja de ser lo mismo que ponerse una mascarilla para evitar el contagio... Nos resultaba muy reconocible precisamente porque estábamos en 2020. Si hubiéramos estado en otro año no hubiéramos tenido ni idea. El caso es que han pasado 180 años y las decisiones que se tomaban eran muy similares, con la distancia del tiempo, claro. Entonces no se hablaba de vacunas, se hablaba de soluciones mágicas.

Lucía, la niña protagonista, se rodea de un periodista, un excelador real, una enigmática duquesa, la madama de un burdel y un aguerrido monje... No sé si suena a equipo ganador.

J. Díaz: No son los ayudantes ideales que uno escogería para encontrar a su hermana Clara, pero son los que van apareciendo y como es una niña pobre que no tiene a quién acudir se sirve de lo que va encontrando. El cólera y las guerras carlistas son el fondo de toda esta historia.

¿Quién ha sido más ratón de biblioteca, al que más le ha tocado chupar prensa de la época para la labor de documentación?

A. Mercero: Sin ninguna duda ese he sido yo. Estos dos son unos vagos para documentarse (risas). No, no... En realidad los tres hemos ido buscando periódicos de la época, documentos, mapas de Madrid, que eran muy importantes... Hemos leído a Larra, a Pérez Galdós, hemos buceado en todo lo que hemos podido para intentar hacer un retrato fidedigno de cómo era Madrid en 1834.

Diego Ruiz es el audaz periodista que decide investigar los crímenes de unas niñas que a nadie importan. ¿Es el héroe de esta trama?

A. Mercero: Nos gusta mucho el personaje de Diego. Es un perdedor, un idealista, un soñador que no deja de intentarlo una y otra vez. Y es el único que hace caso de los cadáveres de unas niñas desmembradas. Él quiere que se investigue y se pelea con el director de El Eco del Comercio para que salga la historia. Yo que he estudiado Periodismo y he ejercido la profesión me siento muy identificado con ese idealismo y con el querer contar las cosas que pasan por encima de todo.

A. Matínez: Diego es la única persona que se preocupa por los menos importantes de la ciudad, que están representados por Lucía.

¿Habrá serie? ¿Habrá película?

J. Díaz: El objetivo era escribir una novela. Ya está hecha. Ahora lo es sobrevivir a la gira de promoción. Claro que nos gustaría, pero no nos preocupa ahora mismo.

A. Martínez: Yo me imagino a La Bestia en un musical de la Gran Vía (risas). En plan Sleepy Hollow, pero decimonónico español. Lanzo la idea a ver si hay alguna productora avezada que se atreve (más risas).