Los yankis se pirran por la DO

I.M.L.
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The Washington Post recomienda visitar la comarca por sus vinos y su arquitectura

El rotativo sugiere un viaje «sorbo a sorbo» por lo que llama la Sonoma española. - Foto: DB

El planeta enológico tiene varios escenarios a los que peregrinar al menos una vez en la vida. A los ya renombrados Toscana, Burdeos y los norteamericanos Napa y Sonoma, los gurús del vino han sumado uno más: nuestra Ribera del Duero. Que Rober Parker, de Wine Advocate, bautizase esta zona como la Sonoma de España, comparándola con la homónima estadounidense, llamó la atención de The Washington Post y una de sus periodistas, Amy Tara Koch, se hizo una escapada recorriendo la comarca desde Valladolid a Segovia, pasando por Burgos, y ahora ha reflejado su experiencia en un reportaje en el que cuenta y recomienda lo que vio, lo que hizo, lo que cató y lo que comió.
El reportaje reconoce que la Ribera del Duero es rural, a diferencia de las zonas vitivinícolas de California, pero destaca que el paisaje conjuga tradición y modernidad. «En el paisaje rústico había destellos inesperados de modernidad: un cubo blanco, una ola de arcos de terracota, un edificio griego moderno de aspecto celestial. Estas bodegas, como las llaman los españoles, son las que atraen a los turistas a Ribera del Duero. Asoman más allá un castillo medieval, después un antiguo monasterio, entre bosques de pinos de aspecto esponjoso que parecen arrancados de The Lorax», resume el reportaje.
Además de visitas y catas en bodegas, esta publicación de proyección internacional pone el acento en algunos ejemplos llamativos, como Bodegas Portia, a la que define como «trébol de acero y cemento que explota desde la tierra se asemeja al Capitolio de las películas de Los Juegos del Hambre». Tampoco se olvida de las bodegas subterráneas de Aranda, ejemplificada en la Bodega Histórica Don Carlos, a las que compara con «una celda con aspecto de Juego de Tronos llena de barriles de vino».