La fatalidad se instala en Camino Casa la Vega

F.L.D.
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La fatalidad se instala en Camino Casa la Vega - Foto: Luis López Araico

Desde que se conociera el pasado de Ana Julia Quezada en Burgos hace un año, varios sucesos han acaecido en esta calle. Los vecinos reconocen la «casualidad» pero le restan importancia

Domingo 11 de mayo de 2018. Tras semanas de búsqueda en la localidad de Níjar (Almería), la Guardia Civil encuentra muerto a Gabriel en el coche de Ana Julia Quezada, la pareja de su padre. Nada más conocerse la noticia, las redes sociales comienzan a hacerse eco del pasado en Burgos de la asesina confesa del niño. No tarda tampoco en filtrarse el lugar exacto de su vivienda en la capital y también un suceso que aconteció allí 20 años atrás. Su hija, de 2 años, también había muerto en extrañas circunstancias al caer desde una ventana de su domicilio. Al día siguiente, las cámaras de televisiones de toda España se arremolinaron en torno al número 41 de la calle Camino Casa La Vega, con crónicas en directo en todos los informativos y programas matutinos y vespertinos. Fueron varios días que, casualmente, marcaron el inicio de una serie de incidentes que se han producido en este lugar de Gamonal a lo largo de un año.

Uno de los más sonados fue el incendio que se produjo en un local del número 20, donde se reunía un grupo de jóvenes a beber, el pasado día 28 de abril de este año. El destino quiso que precisamente fuera en un inmueble donde hacía no mucho estaba ubicada la carnicería Quintana, donde tiempo atrás había trabajado Quezada. Su dueña, Vanesa, que mantiene su negocio pero unos metros más allá, reconoce lo curioso de este hecho, pero no quiere darle muchas vueltas y se limita a tocar madera. «Claro que los vecinos comentamos lo ocurrido desde entonces en esta calle, pero tampoco hay que crear una alarma porque va a parecer que aquí pasa de todo y no es así», puntualiza. Desde luego, poco ha tardado el dueño del local en pasar página del último siniestro, porque hoy por hoy se ha convertido en un lugar de reunión de moteros, unos inquilinos que ya han hecho reforma, tal y como apunta Pedro, un vecino de la zona que también confiesa haber pensado sobre este cúmulo de infortunios que persiguen al barrio. 

«Cada vez que ocurre algo grave se comenta. Esto es pequeño y enseguida nos enteramos de todo», comenta este residente amigo de Ignacio, un hombre que a finales de abril terminó en la UCI con un fuerte golpe en la cabeza después de que un joven le agrediera por reprenderle mientras hacía un grafiti. «Lo pasó muy mal. Se escapó dos veces del hospital, con bata y todo, y tuvieron que venir a buscarle. Ahora parece que está bien aunque no como antes», explica. 

Algo más arriba de Camino Casa La Vega, sobre el río Vena, un Audi A3 de color gris atropelló en noviembre a un policía nacional retirado y se dio a la fuga. Los investigadores aún no han dado con el vehículo ni tampoco con su propietario. Fue otro de los sucesos que han tenido lugar dentro de este singular año. El último no ocurrió en este barrio, pero sí está relacionado con él. Eduardo Bermejo, un delineante que trabajaba en Alemania, murió el pasado 7 de junio tras ser atropellado por una moto cuando circulaba en bicicleta. Era burgalés y vivió en el número 33 de esta calle, donde la fatalidad parece haberse instalado.