¿Y si Antonio José no fue fusilado?

R. Pérez Barredo
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Una investigación del músico Antonio de la Fuente sugiere la hipótesis de que el compositor burgalés pudo ser ayudado a huir, salvándose de ser asesinado en Estépar

Una placa recuerda el lugar donde vivió, en la calle Sombrerería. - Foto: Luis López Araico

La hipótesis es de todo punto arriesgada. Y pone patas arriba un relato por el que aún se está lamentando parte de la memoria colectiva de esta tierra. La tesis es la siguiente: Antonio José Martínez Palacios, portentoso músico burgalés, compositor llamado a escribir las mejores partituras de su tiempo, no fue fusilado y enterrado como un perro en la alturas de Estépar. Alguien le ayudó a huir, si bien su destino se vio truncado poco después, en el extranjero. El autor de esta teoría, jamás nunca antes siquiera sugerida o esbozada, es el también músico e investigador burgalés Antonio de la Fuente, gran conocedor y amante de la figura y la obra del creador de El mozo de mulas. De la Fuente se encuentra desde el mes de abril en París, ocupando una plaza de residente en el Colegio de España de la capital francesa, e investigando sobre la importancia e influencia que tuvo la estancia de Antonio José en París esencialmente por la presencia de dos de los  músicos franceses que más admiraba el burgalés: Ravel y Debussy.
Pero no sólo acerca de eso. A raíz de su estudio sobre la música religiosa del compositor y la producción del disco Minatchi. Canciones de Antonio José (Arcomúsica, 2014), De la Fuente se dio cuenta «de que algunas preguntas fundamentales que me hacía sobre su vida y su obra no encontraban respuesta». Así, se puso manos a la obra. «La principal cuestión estribaba en su fe católica. Antonio José había mostrado una constante dedicación a la música religiosa y poseía influyentes amistades jesuitas, y yo no podía responder lógicamente a la  pregunta de por qué fue detenido por los golpistas. Según mi análisis, resultaba imposible que amigos jesuitas como Nemesio Otaño hicieran la vista gorda ante ese escarnio. Por eso decidí abrir esta nueva hipótesis de trabajo que me lleva a cuestionar su fusilamiento».
Aún no quiere desvelar totalmente su teoría, toda vez que sigue inmerso en la investigación sobre ella, pero ofrece una clave que, desde su punto de vista, la haría perfectamente creíble. Ahí es donde entra en juego ese jesuita(y compositor, organista y musicólogo) llamado Nemesio Otaño y el compositor Lorenzo Perosi. «Perosi fue el compositor alma mater vaticana del nuevo paradigma en la música religiosa que supuso la reforma del Motu Proprio de Pío X (1903). Antonio José participó activamente en ese ambiente, que perseguía  una nueva composición musical sacra, entablando profunda amistad en Burgos con religiosos jesuitas como Otaño, quien lideraba el proceso de transformación musical español. Tanto Otaño como Perosi mantenían posiciones radicales, pero no eran tan osados como para permitir el asesinato de un Antonio José con creciente prestigio internacional. Sostengo que entre ambos pudieron facilitar su fuga».


CARTAS REVELADORAS.

La base de esa afirmación es la correspondencia entre Otaño y Perosi a la que ha tenido acceso Antonio de la Fuente. «Lo extraigo de conversaciones epistolares entre ambos, donde narran esa posibilidad para diferentes presos. Cuando empiezan a darse cuenta de lo que está sucediendo en España, lo de Lorca o que a Falla también le quisieron pillar, se escriben sobre su preocupación y hablan de esa vía de escape. Otaño incluso dice que Antonio José está preso», explica el investigador burgalés, que titulará su investigación Antonio José Martínez Palacios (1902-?). La desaparición forzosa de un artista español.
Según los datos que ha acumulado en este tiempo Antonio de la Fuente, el jesuita Otaño «pudo ayudar a escapar a Antonio José de su fusilamiento, consiguiendo hacerlo llegar hasta Barcelona y desde donde se refugiaría en Marsella hasta el preludio primaveral de 1940, cuando Antonio José se trasladó definitivamente a Pontoise, pereciendo al poco debido a las heridas sufridas durante un bombardeo nazi». En la relación epistolar entre Otaño y Perosi, desvela De la Fuente, «hablan de un músico que llegó a Pontoise y de cómo murió.Pudo ser Antonio José. Yo todavía estoy esperando a que la Fiscalía Provincial de Burgos admita y me demuestre documentalmente que Antonio José fue asesinado y enterrado en una fosa común de Estépar, cosa que nunca va a suceder. Mi hipótesis es mucho más creíble. Para mí, a día de hoy,Antonio José continúa siendo un desaparecido y para mí está enterrado en Pontoise, disfrutando de los paisajes que siempre quiso dibujar con su piano».
De la Fuente tiene mucha información ya, pero aún no quiere hacerla pública. «De momento sólo quiero pronunciarme sobre esta hipótesis alternativa, para que conste; esa es mi misión de momento, plantear una tesis diferente al fusilamiento», concluye.