Una decena de solares varados afean el bulevar

H.J.
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Son actuaciones emblemáticas necesarias para acabar con entornos degradados pero dependen de la iniciativa privada y el Ayuntamiento tampoco ha sido capaz de avivarlas

Es el ejemplo más llamativo no solo porque la edificación llamada a desaparecer presenta un aspecto penoso, sino porque su alineación se come la acera. Será sustituido por un inmueble de 11 plantas. - Foto: Valdivielso

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Actuaciones pendientes en el bulevar

Lo llaman ‘cirugía urbana’ y el símil es fácilmente comprensible. Se trata de abrir, reparar y coser pequeñas partes del cuerpo de la ciudad que llevan años dando problemas y que si no se actúa sobre ellas nunca se arreglarán solas, hasta el punto de que podrían acabar perjudicando todo el tejido a su alrededor.

La capital burgalesa se libró hace 12 años de la barrera física y mental que suponían las vías del tren. Rápidamente se actuó sobre ella en su tramo más céntrico, se ejecutó el bautizado como bulevar y quedó limpio y reluciente, pero en sus costados han quedado demasiados solares varados que siguen afeando e impidiendo la consolidación urbana de la avenida más larga de la ciudad.

Animados por los paseos post confinamiento, muchos ciudadanos han redescubierto en estas semanas las ventajas de contar en el corazón de la zona sur con una arteria de estas características, pero también habrán podido comprobar que falta mucho trabajo por hacer. Sobre todo por parte de los particulares, propietarios de estos suelos que no terminan de animarse a su promoción por problemas derivados de una excesiva división de la titularidad o por dificultades económicas, pero la administración también puede avivar este tipo actuaciones.

A comienzos de la semana pasada, cuando por fin se firmó el traslado de Correos y comenzó la demolición del viejo edificio postal junto a la antigua estación de trenes, el Ayuntamiento daba por hecho que con ello finalizaría la urbanización de esa parte del bulevar y así es, pero solo en lo que compete a lo estrictamente público. En el terreno privado queda mucha tela que cortar.

Sucede, por ejemplo, en la esquina con la calle del Carmen. Allí permanece, como doloroso recuerdo de la degradación que un día sufrió el entorno ferroviario, un edificio antiguo y en mal estado de conservación que además provoca el estrechamiento de la acera norte del bulevar. El PGOU prevé su demolición y sustitución por un inmueble de 11 alturas que dignificará el entorno, como ya lo ha empezado a hacer la promoción junto a Santa Dorotea situada frente a él y que durante años estuvo parada.

Caminando hacia el este, la esquina con la calle Madrid también presenta un caso lacerante. Un enorme muro que suele ser víctima de pintadas esconde una gran nave-garaje que por su parte de atrás ofrece un feo lienzo de piedra hacia la iglesia de San Julián. Cuando se desarrolle será sustituido por un gran bloque de viviendas de siete plantas. 

Frente a La Nevera faltan por desarrollarse varios terrenos cuya transformación ya ha empezado a dar sus frutos en las traseras de San Pedro de Cardeña, donde ya se han levantado o se están construyendo viviendas modernas. Y en la intersección con el viaducto de la BU-11, junto a la calle Timoteo Arnaiz, se espera uno de los grandes hitos soñados por Herzog y De Meuron cuando pensaron el ‘nuevo Burgos’. Una torre de 17 plantas, y por tanto uno de los edificios más altos de la ciudad, iba a construirse inicialmente en el lado norte del bulevar pero finalmente el planeamiento lo trasladó a la acera sur, donde ahora solo hay una ladera baldía.

Junto a las torres de Fuentes Blancas que están en plena edificación al lado del Arlanzón, otro gran edificio debería terminar de coser la ciudad en este punto y multiplicar la vida de este extremo de Capiscol. 

Sin presión municipal. Son solo unos pocos ejemplos y los más emblemáticos, pero suficientes para comprender el impacto que pueden tener el día que salgan adelante. Sin duda, a su agilización podría contribuir la actuación del Ayuntamiento.

Hace unos días el concejal de Fomento, Daniel Garabito, recordó a los propietarios de 10 sectores de suelo urbanizable con capacidad para entre 2.500 y 4.000 viviendas que, si de aquí a poco más de dos años no han completado la ordenación detallada de esos terrenos, podrían ser declarados como rústicos. 

Por el contrario, en los solares situados alrededor del bulevar, se trata de suelos urbanos consolidados o no consolidados que el Ayuntamiento podría activar aplicando el método de concurrencia a su tramitación, o incluso incluyendo los más acuciantes en el registro de solares para su venta forzosa (como ya amenazó en el caso del solar de la plaza Vega aunque sin éxito). 

Sin embargo, todavía no ha habido anuncios al respecto de estas actuaciones que son mucho más pequeñas en extensión y en número de viviendas pero que están en el corazón de la ciudad y cuyo desarrollo se traduciría también en mejoras para lo público, pues con ellas se generan nuevos viales, zonas verdes y en definitiva una ciudad de mucha mejor calidad.

Con el sector de la construcción pendiente de rematar las grandes promociones en marcha del S-4 y Cellophane, Quesos Angulo o Artillería, parece complicado que destinen voluntariamente grandes esfuerzos en los próximos meses o años en seguir cosiendo la vieja herida del trazado ferroviario.