Alertan de la falta de trabajadores cualificados en Aranda

Adrián del Campo
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Las diferentes fábricas de Aranda de Duero generan un gran número de puestos de trabajo. - Foto: Juan Carlos Ontoria

CCOO y UGT reciben llamadas de compañías demandando un perfil de empleado que no encuentran. En Asemar dicen que hay compañías que no amplían por la poca mano de obra

Aranda de Duero sufre una escasez de trabajadores jóvenes y cualificados. Cada vez hay menos empleados en el mercado laboral ribereño que respondan al perfil específico que piden las empresas de la zona y esto está generando casos en los que incluso hay más demanda de trabajadores que oferta. Una tendencia que ya es una realidad y de la que alertan tanto empresarios como sindicatos. «Hay muchas empresas que ya no piensan en ampliarse o traer más producción porque hay poca mano de obra cualificada», apunta la presidenta de la Asociación de Empresarios de Aranda y la Ribera (Asemar), Yolanda Bayo.

Los sindicatos corroboran las palabras de Bayo e inciden en la falta de trabajadores que respondan a las demandas del mercado. «A nosotros también nos llegan empresas que buscan un perfil determinado y es muy complicado encontrarlo», declara el secretario comarcal de CCOO, Jorge Melero. «No es la primera vez que los empresarios nos demandan y nos comunican que no encuentran personal cualificado para sus empresas y sus puestos de trabajo», añade el secretario comarcal de UGT, Modesto Rioseras. 

Cuando se habla de trabajadores adaptados a las necesidades del mercado todos miran a los jóvenes, que son los que  más suelen representar ese perfil de trabajador específicamente cualificado. Al mirar  las listas del paro del SEPE, se comprueba que en Aranda el número de demandantes de empleo de entre 20 y 30 años se redujo un 18,6% durante 2018, pasando de los 360 a los 293. Mientras, los demandantes parados totales (de cualquier edad) bajaron casi diez puntos menos, un 9,8% hasta situarse en los 2.075. Por lo que cada vez hay menos jóvenes buscando empleo en la villa, lo que es positivo pero solo a priori, porque también se puede deber a la pérdida de habitantes de entre 20 y 30 años que sufre la Ribera desde hace tiempo. Si en 2011 Aranda tenía 4.135 censados en esta franja de edad, en 2018 solo registraba 3.345, 790 menos.

«Es uno de los males endémicos que tenemos aquí. Nuestros jóvenes se van a estudiar y pocos regresan, entonces la tasa de jóvenes activos, en edad de trabajo en Aranda, es poca y la potencialidad que tienen de encontrar empleo la verdad es que no es mucha si no es en la industria o mano de obra en servicios o en el campo», declara Jorge Melero. El secretario comarcal de CCOO va más allá y plantea soluciones: «Las instituciones públicas tienen que conseguir atraer empresas que se centren en investigación, en desarrollo e innovación y así crear empleo de alta cualificación que posibilite que la gente que se va a estudiar fuera regrese. Eso se construirá cuando tengamos aquí unas infraestructuras modernas. La materialización de la A-11 y la reapertura del tren serían fundamentales, aunque cada día parecen más lejanas».

Más a corto plazo, los sindicatos señalan otras soluciones a la falta de empleados que sufren la empresas locales. «La formación profesional en Aranda está totalmente abandonada. Creo que aquí las administraciones públicas deberían adecuar la FP que se hace en Aranda para ajustarla al tejido productivo que hay», explica Melero, porque como él mismo indica, muchas de las demandas de empleo que se realizan hoy en la villa son del sector del metal y de la transformación del acero y «quizá la FP debería ir por ahí». Esta formación se da desde hace tiempo en los gabrielistas, pero Melero critica que se tenga que acudir a «una escuela privada que luego tiene conciertos con dinero público» y apuesta porque sea «la propia Consejería la que cree cursos específicos y públicos de FP». Modesto Rioseras, de UGT, también apuesta por adecuar la formación a las demandas de la zona e introduce la necesidad de que los contratos sean atractivos mientras critica la precariedad de algunos puestos. Por último, advierte: «Si queremos que vengan más (se refiere a empresas), tendremos que ofertar más (trabajadores)».