Prohibido jugar al balón en la plaza de La Aguilera

I.M.L.
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El Ayuntamiento emite un bando para que los mayores de 8 años no practiquen fútbol allí sino en el frontón porque una vecina denuncia que le rompen la puerta a balonazos y los rosales están cascados y secos

Prohibido jugar al balón en la plaza de La Aguilera

Las polémicas vecinales están surgiendo de manera periódica en estos meses estivales en la localidad de La Aguilera. Primero fueron los cantos de unos gallos y ahora es la costumbre de jugar al fútbol en la Plaza Mayor. El Ayuntamiento de esta entidad menor ha emitido un bando en el que «en cumplimiento del acuerdo adoptado por la junta vecinal» se prohibe practicar este deporte a los niños mayores de ocho años en este entorno, «sino que deberán hacerlo en el frontón que se habilitará al efecto, todos los días de verano excepto los domingo de 19 a 21 horas», que está ocupado con las habituales partidas de bolos de los mayores del municipio.
Una medida que ha levando ya las primeras críticas, con vecinos que apuntan que «es triste que gracias a algunos vecinos de esa plaza, en la que han jugado ellos y sus hijos, se queden sin poder disfrutar los pocos niños y niñas que hay». Sin embargo, el alcalde de La Aguilera, Luciano Burgos, asegura que esta medida se ha tomado para mejorar la convivencia entre los vecinos. «Que un niño de seis o siete años esté jugando con la pelota no pasa nada, pero les hay de 16 y 17 años que se ponen a echar partidos y le dan unas patadas al balón que se lleva todo por delante», apunta Burgos, poniendo como ejemplo que «los rosales que hay en la plaza, tenemos algunos cascados y medio secos» además de que «hay una vecina que se ha quejado de que le han roto varias veces la puerta de casa y que incluso le han doblado la antena de la televisión que tiene en el tejado».
Los vecinos que han criticado esta medida prohibitiva aseguran que el campo de fútbol está a más de un kilometro del casco urbano y que la alternativa de jugar al fútbol en el frontón no es viable porque carece de iluminación y «como le des un poco fuerte lo mismo recibes la pelota tras rodar tres peldaños de medio metro cada uno para acabar contra una barandilla de hierro fundido», además de no tener ni porterías ni líneas marcadas.
El alcalde insiste en que el problema de la iluminación ya está solucionado y que han tenido que tomar cartas en este asunto porque el incremento de la población en estos meses hace que la plaza se masifique. «Si están solo los niños que viven aquí todo el año, es controlable, pero llegan muchos a pasar unos días en casa de los abuelos y, al igual que hay más ambiente por las calles, también hay más jaleo», reconoce Luciano Burgos, que es consciente de que este municipio debe habituarse a su más que duplicada población veraniega con civismo y comprensión.


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