Tímida pero esperanzadora vuelta de los centros comerciales

F.L.D.
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Los comercios de las grandes superficies reabren sus puertas con estrictas medidas de higiene y de separación

Los empleados de El Corte Inglés recibieron con aplausos a los primeros clientes. - Foto: Patricia

Mientras veían como sus hermanos mellizos del centro podían abrir sus puertas hace dos semanas, los comerciantes de los centros comerciales apuraban el tiempo para adaptar sus instalaciones a la nueva normalidad. Miraban con esperanza las calles transitadas y un acercamiento de los burgaleses a las tiendas. Esta semana, por fin, ha sido su turno. Las grandes superficies han dado la bienvenida de nuevo a sus clientes con la seguridad y la higiene por bandera. Fue tímida, pero esperanzadora, la respuesta que dio el público en el primer día de reapertura. Por un lado, se notó que era lunes. Por otro, la necesidad de utilizar el coche en algunos de los casos implicó menos afluencia. Lo importante, insisten los empresarios, es que sepan que ya vuelven a estar operativos y que hay todo tipo de herramientas para evitar los contagios. 

A las 10 de la mañana, llegaron los primeros clientes al Corte Inglés del Centro Comercial Parque Burgos entre un pasillo de aplausos de los empleados. Al Hipercor, que ha permanecido abierto durante el confinamiento, se unían el resto de tiendas del grupo ubicadas en el mismo edificio, como la planta joven, la de ropa, joyas y complementos, y la perfumería Sephora. Todas ellas, apuntan desde la empresa, han pasado por un periodo de adaptación en las últimas semanas para garantizar la calidad del servicio y las medidas de higiene y seguridad implantadas por el Gobierno. Así, a la señalización y la distribución de entradas y salidas se unen una serie de elementos de limpieza y desinfección. 

En los probadores, un empleado era el encargado de controlar que se respetaban las medidas de distanciamiento social entre las personas que esperaban. Cada vez que se utilizaba un cubículo se desinfectaba, al igual que las prendas que no se iban a comprar. En este caso, se les pasaba una plancha de vapor. También se habilitaron salas con luz ultravioleta. La jornada, indicaron desde El Corte Inglés, fue «muy positiva» y se desarrolló «con total normalidad». De hecho, aseguran, «con mayor afluencia de la esperada» teniendo en cuenta que era el primer día y un lunes. Así, confían en que poco a poco se vaya acercando más gente. 

En cuanto a los centros, la compañía no aportó datos, pero un paseo por cada uno de ellos confirmaba lo que a priori podía parecer evidente. Los dos edificios de la ciudad, el de la calle La Moneda y el de la calle Vitoria, presentaban una imagen más concurrida que los del Parque Burgos. La necesidad de ir en transporte personal a estas grandes superficies hacen, por el momento, que los del centro tengan mayor demanda. No obstante, El Corte Inglés apunta que «desde primera hora de la mañana» se acercaron clientes, tanto a comprar como a realizar transacciones que previamente se habían iniciado por internet. 

Una de estas clientas fue Mayte García, que durante la cuarentena, confesaba, había «echado el ojo a algunas cosas por internet». Ahora, decía, «ya me puedo acercar a ver las cosas y decidir si me convencen o no». Es, añadía, de las que prefiere acudir a las tiendas y ver «el producto para saber lo que estoy comprando». 

El Mirador. La gran mayoría de las tiendas y algún restaurante abrió el lunes por primera vez en el Centro Comercial El Mirador. La afluencia de personal a esta gran superficie fue progresiva: tímida por la mañana y algo más concurrida en las primeras horas de la tarde. La entrada principal estaba situada en el garaje y separada con las escaleras de la salida. La del aparcamiento exterior y la peatonal, por su parte, permanecían cerradas. Todas las tiendas contaban con las medidas sanitarias y con personal encargado de controlar la entrada de clientes, en el caso de las más grandes. Las peluquerías y los establecimientos de belleza y estética acumulaban las colas más importantes, aunque las de ropa también notaron que la gente tiene ganas de apostar por ellos. Raquel, del local de moda Única, se mostraba esperanzada de cara a las próximas semanas. «Tenemos que ir acostumbrándonos a la nueva normalidad. Supongo que a medida que la gente vaya cogiendo confianza se irá acercando por aquí y recuperaremos un poco», señaló. 

Justo en frente, Elena daba los últimos retoques a la cartelería del exterior de la tienda Max Colchón y se apresuraba a advertir que la atención al público está sujeta a todos los condicionantes de las autoridades. «Nos alegra mucho volver a ver que la gente puede venir para informarse y comprar. Ya hemos tenido a los primeros clientes esta mañana y esperamos seguir recibiéndolos en los próximos días», apuntó. 

El tener un Carrefour en la misma superficie se antoja en ocasiones una ventaja, pues algunas de las personas que entraban en los comercios para echar un vistazo habían ido previamente a hacer la compra semanal. «No suelo venir los lunes, pero como abrían las tiendas he aprovechado», apuntaba José, quien aprovechó también para «probar suerte en el Euromillones». 

Eso mismo ocurrió en el centro comercial Camino de la Plata, cuyo edificio rodeaban las colas de personas que acudían a hacer la compra diaria al hipermercado durante la cuarentena. Tal vez por el Alcampo y por su ubicación algo más de público recibió desde primera hora la tercera gran superficie de la ciudad. Como en El Mirador, la mayoría de tiendas de ropa, joyerías, deporte, videojuegos y zapatería abrieron. No obstante, aún se vieron persianas bajadas en los dos pisos del edificio, especialmente restaurantes y locales de comida rápida. Paradójicamente, uno de los que sí abrió fue probablemente el que más clientes recibió a lo largo de la jornada. 

En este caso, también las peluquerías y centros estéticos, así como las perfumerías, acumulaban las mayores colas, con permiso de la tienda de consolas y videojuegos Game, donde por la mañana y a mediodía se notó cierto trajín de clientes.