«Solo quiero ayudar al Burgos»

J.C.M.
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«Solo quiero ayudar al Burgos» - Foto: Miguel Á?ngel Valdivielso

Andrés González es el único futbolista burgalés de la plantilla del Burgos. Ejerce como capitán y su regreso tras nueve meses y medio ha coincidido con el despertar de un equipo que ha sumado tres victorias consecutivas

Andrés González (Burgos, 1988) debutó con el Burgos en Segunda B con 19 años. Ha vivido todo tipo de experiencias con la camiseta de su club, buenos y malos momentos, y ahora ha regresado después de nueve meses y medio apartado por una gravísima lesión que se produjo en marzo. Gonzalo Antón decidió en agosto dejarlo sin ficha y nada más aterrizar en el club Fernando Estévez pidió darle de alta el 1 de enero. Así se hizo, debutó contra el Fuenlabrada y el domingo marcó el gol de la tranquilidad ante la Ponferradina. Es el capitán y uno de los líderes de un  vestuario que ha revivido en las tres últimas jornadas y que se prepara para salvar al equipo en esta segunda vuelta de la competición.

¿Cómo se sintió tras marcar el segundo gol que sentenciaba el partido ante la Ponferradina?
Contento y feliz. Ante el Fuenlabrada ya fue una alegría enorme y ahora se repitió la historia ante un gran rival.

A nivel personal, además del gol, lo más importante es volver a los terrenos de juego después de nueve meses y medio. ¿Parece como un debut?
Tuve sensaciones raras. Llevaba esperando ese momento desde que me operaron, hace nueve meses. Lo que quería era estar al cien por cien, ayudar al equipo, y comprobar si podía competir como antes de la lesión.

Y todo ello teniendo una confianza extrema del entrenador, que dijo nada más llegar que Andrés sería el mejor fichaje de invierno.
Eso me dio mucha confianza a la hora de afrontar un regreso que era difícil porque llevaba tiempo sin competir. Se lo agradezco y ha sido importante para que el día del Fuenlabrada me encontrase cómodo y salió perfecto, ganando y sumando los tres puntos.
Se lesionó en el mes de marzo en Mareo ante el Sporting B. ¿Cómo lo recuerda? ¿Cómo se vive una situación así?
Era el minuto 1, fui al choque con un rival en una jugada sin aparente peligro, y se me fue la rodilla, noté un chasquido enorme y enseguida creí que era una lesión grave. A partir de ahí estuve varios días sin saber lo que tenía, con la incertidumbre de si tenía el cruzado roto y me tendría que operar. Comencé a llamar a gente de confianza y me operé. A partir de ahí ya me mentalicé que la situación iba para largo.

Son más de nueve meses, ¿cómo lo superó mentalmente?
Se siente de todo, sobre todo frustración. Llevo muchos años en el fútbol y de la noche a la mañana casi no puedes ni andar. Es duro porque se te pasa por la cabeza cómo quedarás de la lesión. Es un cúmulo de sensaciones negativas. Pero yo me lo planteé como un reto, intentar trabajar para mejorar cuanto antes. Decidí tratarme fuera, con un recuperador muy bueno de Pamplona y vi las mejoras día a día. Eso me llenaba de fuerza.

¿Cuál fue el peor momento?
Cuando me dijeron que me tenía que operar. Hasta entonces tenía una pequeña esperanza, pero luego ya asumí que era una lesión de larga duración.

Llega agosto y los responsables del club deciden, de forma sorprendente, dejar sin ficha a Andrés González, lo que provocó un enfado muy grande con el club. ¿Qué pensó?
Me enfadé mucho, es algo normal. Estuve durante todas las vacaciones acelerando mi recuperación para estar cuanto antes con el equipo. A los 5 meses me dieron el alta y podía entrenar con los compañeros. El club decidió dejarme sin ficha y los dos primeros días estuve enfadadísimo,  me hizo pensar que todo el trabajo hecho desde que me operé no había servido para nada.  Ya en frío pensé que me podía venir bien para recuperarme mejor y luego recibí la llamada del club con su intención de renovarme.

Entonces comenzó a vivir, desde fuera, la situación del equipo, que pese a la gran inversión realizada, no funcionaba.
Veía que el equipo trabajaba, hacía las cosas bien pero los partidos se nos iban. Intenté ayudar desde mi posición,  pero era un poco frustrante no poder ayudar desde el verde a mis compañeros.

Había un bloque importante de la pasada temporada, magníficos jugadores que en el inicio de ésta no se parecen en nada a los de hacía unos meses. ¿Qué pasó?
Son dinámicas. Se forma un nuevo equipo con una base muy buena de la pasada temporada, pero no se comenzó bien a nivel colectivo y eso se notó a nivel individual. Al grupo no le salían las cosas. Cuando un jugador sobresale es porque el equipo lo está haciendo muy bien.

Se decide la destitución de Mateo y se ficha a Estévez, que tampoco empieza bien. Llega la Navidad con el equipo en puestos de descenso y en las tres últimas jornadas todo cambia. ¿Por qué?
Mateo se despidió como un señor y llega Estévez, que trajo un aire nuevo. Tiene sus ideas de fútbol y lo que intenta es transmitirlas. Creo que sí hubo mejora en los futbolístico pero no se veía reflejado en el resultado. Seguíamos sin sumar de tres en tres o perdíamos pero los jugadores sí veíamos esa mejora, creíamos en ella. Lo único que estamos haciendo en seguir esa línea de trabajo y los resultados han llegado. Los resultados son consecuencia del trabajo que llevamos haciendo hace tiempo.

La victoria en Vigo ante el Celta B fue un punto de inflexión y la transformación del equipo ha sido radical. ¿Qué ha pasado?
Sí es verdad que se cambió el sistema en Vigo pero lo importante es el trabajo. No creo que la clave sea el sistema, creo que la clave es el trabajo. Todos nos hemos puesto el mono de trabajo para todos sacar los partidos. Ya da igual qué jugadores salgan, lo importante es que todos estamos trabajando al máximo.

Hace un mes el Burgos era un desastre y ahora se ha disparado la euforia. ¿Cómo se vive esta situación en el vestuario?
Con los pies en el suelo. No vemos más allá del partido del domingo ante el Adarve, solo pensamos en esos tres puntos. Vamos a trabajar toda la semana para intentar sumar los tres puntos en Madrid. Pensar en lo que pueda pasar dentro de un mes no vale para nada, solo tenemos en la cabeza el Adarve y sacar los tres puntos a base del trabajo semanal.

Usted vivió la dramática eliminatoria contra el Linares hace dos temporadas. ¿Podemos vivir algo similar?
No, son temporadas totalmente distintas. Ahora, desde un principio, no hemos caído en ese pozo y lo que nos ha pasado es que no hemos sumado de tres en tres y a base de empates no consigue mejorar puestos en la clasificación. El juego era bueno, pero sin verse reflejado en el resultado. Hace dos años empezamos mal en todos los aspectos, tanto de juego como de resultados. Creo que no hay semejanzas.

Ahora viven un momento dulce, con un cambio notable dentro del campo.
Estas tres victorias refuerzan el trabajo que veníamos haciendo desde hace tiempo.

Pero da la sensación que Fernando Estévez ha dado con la tecla a nivel psicológico.
Es un gran motivador y desde el primer día nos tocó a todos una tecla. Nos inculca que trabajando llegan los resultados y en ello estamos.

A nivel personal ejerce el papel de capitán y líder del vestuario.
Llevo años siendo uno de los capitanes junto a Aurreko. Intento ayudar a mis compañeros en todo.

Hace poco más de dos años entraron unos nuevos responsables del club, realizando una gran inversión que no se ha visto traducida en éxitos deportivos.
El mundo del fútbol es dificilísimo. Un presupuesto muy grande o unos jugadores determinados no te garantizan estar arriba, ni jugar play off, ni el ascenso. Lo hemos visto durante muchos años en presupuestos enormes de otros clubes. Hay que ir con calma, hacer las cosas bien desde el inicio y sumar entre todos, cada uno desde su faceta.

Quedan 18 jornadas. ¿Qué puede pasar?
A la afición solo les puedo pedir que estén con el equipo y nosotros nos dejaremos la piel en el campo. Con estas victorias hay un subidón pero debemos mantener la calma.