El Ejército se mantiene a la expectativa

F.L.D.
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Los efectivos destinados en Burgos comienzan a recuperar la normalidad a la espera de nuevas órdenes de la Sudelegación del Gobierno. El Ministerio de Defensa marcó el lunes las pautas para la desescalada

Las patrullas de presencia fueron constantes durante las primeras semanas de confinamiento. - Foto: Luis López Araico

Una de las imágenes más icónicas, que probablemente quede en la historia de esta terrible pandemia, es la de los militares patrullando y realizando labores de desinfección en las calles de muchas localidades de la provincia de Burgos. El lunes 16 de marzo se desplegaron las primeras tropas en la capital, concretamente 100 efectivos del V Batallón de León de la Unidad Militar de Emergencias (UME), para fumigar en zonas con presencia masiva de personas, como los mercados. Dos días después se desplazaron a otros municipios, mientras que los regimientos de la base Cid Campeador de Castrillo del Val iniciaban las primeras misiones de seguridad ciudadana en lo que se denominó la Operación Balmis. Poco a poco, su participación fue mayor hasta llegar a las 170 actuaciones en los últimos dos meses. Ahora, se mantienen a la expectativa, recuperando la relativa normalidad, pero con un ojo puesto en la Subdelegación del Gobierno por si hubiera nuevas demandas. 
Las labores de las Fuerzas Armadas desde que se decretó el estado de alarma en la provincia han sido muchas y muy variadas. Además del patrullaje y la desinfección de edificios, principalmente residencias, los efectivos han prestado ayuda en los hospitales, en el transporte público, en los comercios, en los centros de salud o en las administraciones públicas. La UMEha realizado aproximadamente 70 intervenciones, mientras que el Ejército de Tierra, a través de los regimientos de Artillería 11, Ingenieros 1, Transmisiones 1, el Batallón del Cuartel General de la DivisiónSan Marcial y la Unidad de Servicios de la Base, se apuntó el centenar restante. 
Los militares estuvieron en unas 50 localidades de la provincia realizando todas estas funciones, lo que sorprendió a muchos vecinos que, no obstante, les recibieron con aplausos y gritos de ánimo y agradecimiento. El cariño ha sido mutuo, pues también el Ejército ha puesto en valor el compromiso y el grado de cumplimiento de la sociedad burgalesa durante el confinamiento. 
Mientras que la UMEha tenido un papel mucho más específico (la desinfección en edificios públicos y residencias), el de los diferentes regimientos ha ido variando en función de las necesidades. Así, Artillería comenzó su despliegue la primera semana de cuarentena con el apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en las labores de control y vigilancia del tráfico y el tránsito de peatones. Los camiones y vehículos blindados gobernaban las calles vacías del centro. Eran los primeros ensayos, una toma de contacto por si la situación obligaba a redoblar esfuerzos. 
Poco a poco, salieron el resto de tropas con base en Castrillo del Val hasta completar un despliegue total por la capital y provincia. Parecía que cada uno de ellos se repartía un territorio para que todo fuera más sencillo si las cosas empeoraban. Las riberas de los ríos, los polígonos, las entradas y salidas de las ciudades. El terreno abarcado daba la seguridad a los burgaleses de que todo iba a salir bien, como rezaban algunos de los carteles que colgaban de las ventanas de las casas. Algunos fueron regalados a los militares. 
Las características y medios del Regimiento de Ingenieros 1 fueron muy útiles para llegar a más poblaciones de la provincia en las labores de desinfección que estaba llevando a cabo la UME. El apoyo fue total cuando la Unidad de Servicios de la Base empleó los termonebulizadores para una limpieza de partículas mucho más eficaz. Estos grandes difusores contienen un líquido con un agente desviralizante, lo calienta y lo convierte en vapor o niebla que, al cabo de unas horas, termina con bastante eficacia con las posibles bacterias y virus de las zonas interiores.

Nuevo escenario. A medida que el Gobierno fue flexibilizando las medidas de confinamiento de la población, las Fuerzas Armadas han ido regresando poco a poco a sus quehaceres diarios, aunque siempre se han mantenido alerta por si fuera necesario volver a iniciar un despliegue. Desde primeros de mayo se terminaron las patrullas de presencia y las necesidades de la Subdelegación del Gobierno eran menores en la limpieza de residencias. «Hemos llegado a una situación en la que estos centros están prácticamente descontaminados y ya no es tan necesario el trabajo de las Fuerzas Armadas», indican fuentes de la Subdelegación de Defensa. 
El Ministerio que dirige Margarita Robles anunció el lunes, y así venía reflejado en el Boletín Oficial del Estado, una desescalada en el Ejército que se iniciará en los próximos días, aunque en lo que le concierne a la provincia de Burgos todavía no hay instrucciones claras al respecto, según ha podido saber este periódico. Por el momento, las diferentes unidades están realizando las maniobras y ejercicios anteriores a la irrupción del coronavirus, aunque con las medidas de seguridad y separación recomendadas por las autoridades sanitarias para evitar los contagios. Está previsto, además, el envío de pruebas de diagnóstico, aunque tampoco han aclarado un calendarios sobre cuándo se someterán a ellas los militares.