Nueve millones, reales, de parados

Antonio Pérez Henares
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A los 3,7 millones de desempleados que muestra la EPA hay que sumar otros cuatro afectados por un ERTE y 1,2 millones de autónomos que piden ayuda

Nueve millones, reales, de parados

Con el paro nos va a pasar, nos está pasando ya, igual que con los muertos, perdón por la crudeza, del coronavirus. Que una cosa es la cifra oficial, fake ahora, mentira siempre, y otra muy diferente la realidad. Los datos con que nos van a pretender ocultar la realidad irán por un lado y la verdad por otro. Ya están en ello.
Encabezados en esta ocasión por la ministra de Trabajo, llevan ya un mes y ahora arreciarán con las habituales trampas de trilero para esconder la bola , haciendo el truco exactamente igual que con el número de fallecidos. En el caso de la COVID-19, empeñados en reiterarnos por todos los lados y altavoces la cifra de los veintitantos cuando, los propios datos ya contrastados y reconocidos lo cantan y la población lo sabe, están mucho mas cerca de los 40.000, y en el desempleo ya con las mismas artes y por la misma trocha. Pero, cuando les digan que cuatro millones, sepan que no, que son, sino pasan, nueve millones. Si, nueve, por encima del 35% de la población activa.
Y no es nada difícil de demostrar, amen de que es lo que España y sus gentes soportarán y sufrirán en sus propias carnes. El dato oficial, parados apuntados como tal, rebasará, se da por descontado ya, los cuatro millones en muy breve tiempo. La EPA del primer trimestre, que solo cogía la ultima quincena de marzo en el computo, ya se iba a 3,7 millones. Pero a esos cuatro millones hay que añadirles los que, presuntamente de manera temporal, están ya parados también, los afectados por ERTE. Otros cuatro más.
Porque, de la misma manera que se contabiliza en positivo a los temporales con trabajo, los que sufren paro temporal hay que entenderlos también como tales y no quitarlos del monto global. Pero no lo hacen ni lo harán. O sea, como en el coronavirus con el test, que sí murieron de él, pero no se les hizo la prueba y no se les apunta y ya está. Pues aquí, a los de los ERTE igual. A los que temporalmente, y ojalá sea así aunque es muy, muy de temer, que en muchos casos no, están sin trabajo, no se les registra como tal, porque así lo dice la ministra de IU, que se ríe mucho al querer explicar por qué no. Pero lo que es parados, en el exacto sentido de la palabra, que no tienen trabajo vamos, estarlo, lo están.
Con parados fijos más parados temporales llegamos ya a los ocho millones. Que no se quedan ahí. Pues hay que añadir a los autónomos y ahí nos encontramos con otros 1,2 millones de personas que han dejado ya constancia del abandono de su actividad y solicitado las ayudas pertinentes. Y con ellos ya alcanzamos la pavorosa cifra de los nueve millones largos de ciudadanos en paro, lo que supone más de un 35% de la población activa. Algo mas que una cifra pavorosa. Una situación que nos coloca en un escenario que ya no ha de llamarse recesión sino que haríamos bien en temer como una terrorífica depresión. Decirlo, atreverse a escribirlo, ya saben de inicio lo que conlleva. Lo mismo que el osar afirmar que el virus que venía no era precisamente una gripecilla cualquiera y que bastaba con lavarse las manos sino algo de entonces desconocidas pero temibles consecuencias que había, era lo sensato, temer e intentar prevenir. 
Ahora, señalar la gravedad de lo que se está avecinado entre nosotros nos arrastrará las mismas consecuencias. Ser acusado de lo peor, de agorero catastrofista, de antipatriota y de todo lo que los del cuento oficial te quieran llamar. Pero es lo que asoma y lo más probable que nos vaya a pasar. Y peor, porque se hará lo mismo que con el virus, hacer lo contrario a lo que debió hacerse.
Yo, desde luego y por delante, no me opongo sino que suscribo de manera tajante que a las gentes que se queden en desamparo no se les puede abandonar en él, que hay que habilitar de urgencia el que tengan un minino vital garantizado, lo que en cierta manera ya existe y está en vigor, pero adaptado a los tiempos oscuros que ya tenemos encima. Eso ha de hacerse. Punto. Pero no puede por ello convertirse en algo establecido para siempre y ya adquirido para los restos, como renta de por vida. Pues eso no solo hará avanzar y salir de cuando se pueda del drama, sino dejarnos ya anclados para siempre en el. Un PER nacional está muy claro que no es la solución, sino crear un problema añadido y ya endémico.


Apoyo a la empresa

El camino emprendido en el conjunto de la Europa que sí está haciendo sus deberes de gobernantes y Gobierno es el lanzarse al apoyo de las empresas, de todo tamaño y desde las más chicas a las más grandes, pues son conscientes de que es la empresa la que crea el empleo y dejarla morir o hasta matarla a quien acaba por rematar es a todos sus trabajadores, para los que el ERTE temporal se convierte en acta de despido. Desgraciadamante, la ruta elegida por el Ejecutivo de España, si nos atenemos a lo que se sabe, a las intenciones de la cara B de Gobierno, que ya es la música y la letra que se toca y canta, Iglesias y sus recetas de extrema izquierda radical a las que Sánchez hace el kikirikí aún en contra de los ministros de su propio partido, es la contraria a esa y la que pretende, so pretexto de la hecatombe económica que ellos ayudarán a agravar aún más, implantar sus recetas y sus delirios ideológicos que, también sabemos, a dónde llevan a los países y a sus pueblos a los que se mete en semejante fangal.