Más carne y pescado pero menos vino y cerveza

P. V.
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Un estudio señala que el gasto per cápita en alimentación en 2018 fue de 1.481,4 euros en la Comunidad, un 1% menos que la media estatal

Un grupo de mujeres espera su turno para comprar en una carnicería. - Foto: Rueda Villaverde

Los consumidores castellanos y leoneses prefieren destinar una gran parte del gasto que dedican a la alimentación a leche, aceite, carne, pescado y pan, mientras que en el otro lado de la balanza colocan el vino, la cerveza, el agua mineral, el zumo o las patatas. El último informe publicado por Mercasa sobre producción, industria, distribución y consumo de alimentación en España y que elabora de forma anual recoge que en Castilla y León, el gasto per cápita en alimentación durante 2018 fue de 1.481,4 euros -un uno por ciento inferior a la media nacional-.
La mayor parte de este presupuesto se destinó a carne (23,9 por ciento), pescado (14,1%), frutas frescas (9,7%), derivados lácteos (7,1 por ciento), pan (5,6%), hortalizas frescas (6%) y leche (4,3 por ciento). Las bebidas ocupan un menor gasto en la cesta de la compra de los castellanos y leoneses respecto a la media nacional. El gasto de los consumidores de la Comunidad se redujo un 27,4 por ciento; en cervezas, un 28,5; en bebidas refrescantes y gaseosas, un 27,4; y en patatas, un 25,2%.
Si se compara el consumo de alimentos y bebidas en Castilla y León con respecto a la media nacional, durante el año pasado cada castellano y leonés consumió por encima que el resto de españoles 26 litros de leche, nueve unidades de huevos, nueve kilos de frutas frescas, siete kilos de carne, tres de pescado o cuatro kilos de pan, mientras que en el otro extremo, el consumo fue inferior en la gaseosa y bebidas refrescantes con once litros menos, 16 de agua mineral, seis de hortalizas frescas, seis kilos de patatas, seis litros de cerveza o un kilo de queso.
Tomando como referencia la media nacional, en Castilla y León se consume, en términos pes cápita, una mayor cantidad de leche (37%), aceite (24,7%), pan (13,7%), carne (14,5%) y pescado (13%), mientras que por el contrario, el consumo es menor en bebidas refrescantes y gaseosas (-24,3%), platos preparados (-19,2%), hortalizas frescas (-10%), derivados lácteos (-12%), y frutas y hortalizas transformadas (-8,8%).