Burgos pierde en 8 años 174 bares y gana 63 alojamientos

L.M.
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El número de establecimiento donde pernoctar ha crecido un 20% hasta alcanzar los 392 en la provincia mientras que los de restauración caen un 7% hasta 2.352

Bar Reino. - Foto: Jesús J. Matías

Aunque aparentemente la sensación de que no hay esquina, calle o plaza en la que no haya abierto un bar en los últimos tiempos parece acertada, si nos remitimos a los números y a la estadística, este razonamiento no es del todo correcto, o al menos cogiendo como muestra los 371 municipios repartidos a lo largo y ancho de la geografía burgalesa. El Anuario de la Hostelería de 2019, publicado por la asociación Hostelería España, recoge la evolución del número de establecimientos que se incluyen dentro de este sector, uno de los motores fundamentales de la economía, tanto burgalesa como nacional. 
En 2010, había contabilizados en la provincia 2.855 negocios relacionados con la hostelería, de los que 2.526 se dedicaban a la restauración (bares, restaurantes, gastrobares, cáterings, cafeterías...) y 329 estaban catalogados como alojamientos turísticos. Ocho años después, con una crisis económica de por medio, el número de locales dentro de esta rama del sector servicios ha menguado un 3,9%, hasta los 2.744. A 1 de enero de 2018, se contabilizaban en Burgos (incluida la capital) 2.352 espacios dedicados a la restauración (6,9% menos, o lo que es lo mismo, un censo que ha caído en 174) y 392 destinos donde poder pernoctar, un 19,1% más (63 para ser exactos). 
Aunque no hay datos más concretos, parte de la pérdida de bares y restaurantes puede explicarse desde el prisma del medio rural y la capital. En el primero, la falta de relevo generacional, al tratarse eminentemente de negocios familiares, unida a la despoblación, son los principales factores a tener en cuenta. "La hostelería se está centralizando en los cascos históricos y están abandonando los barrios, donde se están posicionando dos o tres en cada uno", explica Fernando de la Varga, presidente de la Federación de Hosteleros, quien especifica que, principalmente, han sido apartamentos turísticos y casas rurales las que han tirado del número de alojamientos.
Eleven Rooms.Eleven Rooms. - Foto: Patricia Gonzáleztendencia regional. La caída de la restauración y el surgimiento de negocios como hoteles, albergues o cámpings no se circunscribe solo a Burgos, ya que la tendencia se repite, en mayor o menor proporción, en cada una de las otras ocho provincias que conforman Castilla y León. De los 18.240 bares y restaurantes de 2010 se ha pasado a 16.507, un 9,5% menos, mientras que los alojamientos han crecido de 2.156 a 2.600, un 20,6% más. "Este problema está muy unido a uno mucho más grande, y que conocemos como España Vaciada", asegura Luis Jorge del Barco, secretario de la patronal del sector, quien indica que las condiciones para tener éxito en un local de restauración han cambiado con respecto a otras épocas. "La hostelería es un recurso pero exige una especialización y un detalle hacia el cliente muy importante; las redes sociales ayudan y perjudican la imagen que tienen los clientes de un establecimiento, sobre todo de cara a camareros y profesionales, por lo que puede haber una criba importante", afirma.
Ese es uno de los principales problemas que, a juicio de De la Varga, se están encontrando muchos empresarios a la hora de poner en marcha un negocio de restauración. "Es el gran hándicap, no encontramos gente con ganas de trabajar y cualificada. Creo que tenemos un gran convenio, con buenas condiciones laborales bastante dignas, pero no hay mano de obra especializada", admite.
La ubicación de muchos bares y restaurantes en el centro de la ciudad, reconoce, puede que esté derivando en una especie de overbooking o saturación de establecimientos, "aunque si se siguen abriendo es porque hay estudios de mercado que así lo recomiendan". No obstante, el presidente de los hosteleros precisa que, de cara a los barrios, su presencia "se está reajustando por tipología o debido a los nuevos conceptos de consumo" que están surgiendo.
De la Varga recuerda que en las décadas de los años setenta u ochenta "abría un local de hostelería cada 5 o 10 metros, mientras que ahora esta distancia se ha restringido y ha aumentado, lo que provoca esa falta de regeneración de locales, que en muchas ocasiones echan la persiana y nunca más la vuelven a abrir", lamenta.
Por lo que respecta al resto de provincias, en el balance de los últimos ocho años, únicamente Soria presenta un saldo positivo. Los negocios de hostelería han aumentado en este territorio un 6%, de 714 a 757, mientras que en el resto de la comunidad han caído. Reseñable es el caso de Salamanca, donde lo han hecho un 12% (de 2.941 a 2.581), mientras que Burgos, con el citado 3,9% de caída, es en la que menos negocios de este sector se pierden. Ávila, por su parte, tiene un registro negativo del 7,7%, León del 6,9%, Palencia del 7,2%, Segovia del 4,4%, Valladolid del 3,9% y Zamora del 8,9%. 
El conjunto de la hostelería española volvió a superar el año pasado los 300.000 establecimientos (314.311 registrados), los cuales emplearon a 1,7 millones de trabajadores. Cerró el ejercicio con una facturación de 123.612 millones de euros, lo que representa un 6,2% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Según las revisiones de la Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE), su aportación a la economía española se situó en el 6,2%, del cual un 4,7% procede de los servicios de restauración y solo un 1,5% del alojamiento. A pesar del crecimiento en la facturación, esto supone una bajada en peso porcentual con respecto al 7,1% que aportaba al PIB en 2017, debido a la inclusión de nuevas actividades en la medición de 2018, tales como la economía sumergida.
El sector hostelero ha experimentado un crecimiento más moderado que el del año anterior, continuando con la tendencia de 2017, aunque la evolución se ha mantenido en positivo. Así y en su conjunto, se facturaron 123.612 millones de euros, un 3,1% más que el curso precedente.
Finalmente y atendiendo a la evolución histórica del peso de la producción de este sector en la última década, se observa que, a pesar de los altibajos, la hostelería ha seguido ganando en importancia dentro del país, pasando del 5,2% de 2008 al 5,7% actual.

 

REINO

Café Bar

 

"Hay muy poco movimiento en la calle"

Las mañanas de invierno en Burgos son principalmente frías y desapacibles. Si a ello se suma el famoso viento del norte y la presencia de lluvia -o incluso nieve- el combo perfecto para salir de casa lo mínimo posible está hecho. Bien lo saben en el café bar Reino, en Regino Sainz de la Maza, lugar por excelencia de paseo para los burgaleses, pero que sin embargo, y como muchos establecimientos de los alrededores, reciben muy pocos clientes.
El local lo puso en marcha hace 5 meses una pareja de jóvenes, y en su corta experiencia han visto cómo cerraba, al menos, otra cafetería cercana. "En verano tenemos mucha gente con la terraza, pero ahora se nota. Estamos en una zona donde vive mucha gente mayor", indica Paula desde el interior de la barra. Las tardes son más entretenidas y con más clientes, ya que por las mañanas las ‘visitas’ escasean. "El puente ha sido muy malo", lamenta Paula, que achaca a la climatología parte de la culpa.
"La gente que vive por aquí sale a hacer la compra y, si entra en un bar, lo hace en el de toda la vida, en el que conoce de siempre", asegura. Es por ello que ha decidido, junto al gerente del negocio, poner en marcha ofertas en las consumiciones, especialmente cuando vienen grupos grandes, con la esperanza de poder comenzar a fidelizar más clientes. "Teníamos una empleada en verano pero tuvimos que despedirla por falta de trabajo", sentencia.

 

ELEVEN ROONS

Apartamentos turísticos

 

"Hemos empezado bastante bien pese a la competencia"

En junio abrieron sus puertas los apartamentos turísticos Eleven Rooms, quizás unos de los alojamientos con mejores vistas de toda la ciudad. Situados en la Llana de Afuera, sus inquilinos pueden observar cada mañana la Catedral sin quitarse el pijama. Desde hace años, el Grupo Rice ha ido diversificando su oferta hostelera, y ahora ha dado el paso en el mundo de los apartamentos. 
"Hemos empezado razonablemente bien, estamos en una época un poco complicada", explica el gerente, Jorge González, que recuerda el auge que tiene esta modalidad en España, y que viene derivada de las tendencias europeas. "Es un concepto absolutamente diferente, apartamentos hay muchos, pero cuando haces un producto que se diferencia del resto tienes ese efecto que te destaca sobre los otros", admite Jorge González.
La estrategia del Grupo Rice, en un mercado en el que confiesan hay mucha competencia, ha sido ofrecer a sus clientes servicios que podrían tener en sus propias casas. "Buscamos cubrir diferentes tipos de mercado, tanto el turístico que nos ofrece la ciudad como otro que demanda espacios más amplios o servicios más completos", indica el gerente, que detalla los kits de limpieza, bienvenida, cafeteras gratuitas, caja fuerte, lavadora o lavavajillas...
El edificio es, además, domótico, por lo que se puede controlar desde una aplicación móvil.