Un parapléjico lucha por poder utilizar la piscina cubierta

I.M.L.
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Enrique Fernández reclamó hace cinco meses al Ayuntamiento de Aranda de Duero una silla adaptada para poder entrar por sí solo al agua.

Un parapléjico lucha por poder utilizar la piscina cubierta

Cinco meses lleva esperando un discapacitado arandino una respuesta municipal ante su petición de que el Ayuntamiento dotase a las instalaciones de la piscina cubierta de un sistema para, «de forma autónoma, independiente y segura», poder realizar sus ejercicios de rehabilitación de mantenimiento. «Cuando salí del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo me pautaron unas rutinas de rehabilitación y me recomendaron hacer natación como el mejor ejercicio, pero desde que estoy en Aranda, llevo todo el año sin poder hacer nada», se lamenta Enrique Fernández, que ha decidido hacer pública su reivindicación ante el mutismo del Consistorio porque «esto no es solo para mí, es para todas aquellas personas que tengan alguna discapacidad, y no solo aquí, sino también en las piscinas de verano», puntualiza.

Fernández le recuerda a los responsables municipales que a finales de 2017 ya tenían que haber hecho accesibles no solo los vasos de las piscinas, sino también cualquier espacio comunitario municipal, como calles, jardines o edificios públicos, para cumplir con la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad. Cuando él quiso utilizar la piscina cubierta, se encontró que era imposible sin ayuda. «Ahora necesitaría dos personas que me pasasen a pulso de mi silla a la que hay para entrar al agua, hacer mis ejercicios, y que luego me vuelvan a coger para volverme a colocar en mi silla», explica este parapléjico a causa de un accidente deportivo que le provocó una lesión medular. «Para poder hacerlo por mí mismo, solo hace falta una silla con un émbolo, donde yo me paso de mi silla a la otra sin ayuda de nadie, bajo al agua y luego vuelvo a hacer la maniobra a la inversa para salir», comenta indignado porque «sistemas así los hay en cualquier sitio, en la urbanización en la que vive mi hijo lo tienen, y no cuesta más de 4.000 euros como mucho».

DEMANDA ESCUCHADA. Desde la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Aranda aseguran que el proceso para contar con un sistema que permita a los discapacitados físicos acceder al vaso de la piscina por sí mismos está a punto de entrar en funcionamiento. Después de la licitación de la compra del equipo, solo falta un última comprobación y que se lleve a las instalaciones para utilizarlo, apuntando los técnicos municipales que podría estar a disposición de los usuarios dentro de dos semanas. 

Entre las cinco ofertas presentadas, se ha optado por una tecnología que no precisa anclarse al borde del vaso, es decir, que se traslada hasta allí para su uso y luego se retira. De esta forma, se mantendrá la actual silla hidráulica y se contará con este otro sistema para quién precise utilizarlo.

Además, los técnicos de Deportes añaden que las sillas para facilitar la entrada a los vasos de las piscinas municipales de verano están ya listos para su colocación. Sin embargo, se ha optado por esperar a que finalice la temporada de baño, ya que para su instalación hay que vaciar gran parte de las piscinas, para dejar 20 centímetros sin agua, lo que consideran que, a estas alturas de verano, sería un excesivo gasto de agua en relación a los pocos días de baño que restan este verano. Por eso, aseguran que para la próxima campaña de piscinas al aire libre estarán instaladas y listas para su uso.


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