El centro se mueve

Pilar Cernuda
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Populares y naranjas se plantean constituir una nueva plataforma política moderada para concurrir juntos a las elecciones de Cataluña y evitar un Gobierno de independentistas

El centro se mueve - Foto: Fernando Alvarado

Nadie lo anuncia públicamente, pero hay acuerdo de conformidad. Nadie dice abiertamente que PP y Ciudadanos presentarán una lista conjunta en las elecciones autonómicas de Cataluña, pero en uno y otro partido afirman que están dando vueltas al nombre de la coalición. El PP asume que Cs llevará la voz cantante porque ganó las elecciones anteriores, las del 2017, con 36 escaños mientras que el PP solo tuvo cuatro y, por supuesto, la lista estará encabezada por alguien de Ciudadanos. 
Tendría que producirse una convulsión interna en uno de los dos partidos, o de los dos, para que no hubiera acuerdo. El pacto puede darse por hecho y solo queda poner nombres en esa lista y elaborar un programa de Gobierno, lo que no va a ser complicado porque el PP actuará como lo que corresponde, segundo partido que tiene mucho que ganar y poco que perder y, además, porque tanto Arrimadas como Casado están de decididos a ocupar el espacio de centro, que es donde se ganan las elecciones. Arrimadas siempre se ha movido ahí, aunque Casado se escoró a la derecha, aunque parece que ha comprendido que no le producía réditos sino todo lo contrario. Vox no tendrá voz ni voto en esta unión catalana, ni está ni se le espera. 
Hace un tiempo que el PP de Casado se despega de Vox. Por convicción, por estrategia política, e indignado porque Vox se apunta méritos de oposición que el PP considera suyos porque se trata de iniciativas tomadas por los populares a las que se suma Vox y que el partido de Abascal presenta alardeando en medios de comunicación. Lo más probable es que la razón concreta del distanciamiento del PP respecto a Vox es la suma de las tres consideraciones mencionadas pero, en cualquier caso, sea cual sea, la que más incomode a la dirección de los populares el resultado es que hoy Génova apuesta por el centro y busca la alianza con Ciudadanos. Y Cs, que con Rivera no quería saber nada del PP, al que acusaba de hacer la ola a Vox y llegar a acuerdos con la extrema derecha, hoy con Arrimadas sí muestra su disposición al pacto catalán. 
Una iniciativa en la deberán actuar con la máxima inteligencia, porque gobiernan en coalición en importantes Ejecutivos regionales y municipales con el apoyo de Vox. Y si se muestran excesivamente hirientes con el radicalismo de Vox, pueden provocar que el partido de Abascal les coloque en una situación imposible y pierdan algún Gobierno autonómico o alcaldía.
El PP siempre estuvo por presentar listas conjuntas con Ciudadanos allá donde la suma provocara que obtendrían más escaños o concejales que la izquierda. Incluso, promovieron la firma España Suma, que Albert Rivera rechazó de plano excepto en Navarra, donde se concretó Navarra Suma tras un encuentro entre Casado y Rivera en el que los dos asumieron que se trataba de una razón de Estado para impedir que Bildu pudiera tener presencia en el Gobierno regional. Fue una buena maniobra porque ganaron las elecciones, pero no lograron su objetivo porque jamás pudieron pensar que la candidata socialista María Chivite buscaría un acuerdo con Bildu. Lo buscó y lo tuvo, y Navarra Suma se encuentra en la oposición.
En Cataluña, los dos partidos saben que tienen escasas opciones de ganar aunque Ciudadanos fue el primer partido hace cuatro años. Sin embargo, han cambiado mucho las cosas desde entonces, el independentismo está roto, pero entre ERC, Junts y la CUP pueden conseguir un gran resultado. 
El objetivo de la coalición electoral que preparan PP y Ciudadanos, la prioridad sobre todas las prioridades, es conseguir que el independentismo no consiga el 50 por ciento de los votos. 
Cuando se habla con dirigentes de Ciudadanos y del PP por separado, unos y otros lo repiten hasta la saciedad. Solo se podrá luchar contra los independentistas si se quedan por detrás de la mayoría absoluta. Si lo alcanzan, será imposible que cejen en su empeño de exigir lo que llaman el derecho a decidir del que hablan permanentemente en los foros internacionales en los que tratan de pescar apoyos para la secesión.
El PP es el partido que más ha defendido los pactos electorales. Su secretario general Teodoro García Egea es una figura controvertida porque muchos le hacen responsable directo del declive del partido, pero Casado le tiene en un gran concepto, entre otras razones porque, junto a Javier Maroto, negoció los acuerdos con Ciudadanos y Vox con los que se alcanzaron pactos de Gobierno. Egea, ingeniero de formación, es experto en algoritmos y sí acertó al advertir a Casado en qué provincias iba a conseguir ganar las primarias, tiene cuadros en los que ha apuntado cómo serían los resultados si Ciudadanos y PP fueran por separados y cuales si iban en lista única. 
En Cataluña se suman varios escaños con la unión, lo que también admite Ciudadanos, así que desde el primer momento en que se produjo el acercamiento hubo coincidencia en que la estrategia era la adecuada.
Los nombres. Influye también en el acercamiento las buenas relaciones que mantienen Inés Arrimadas y el responsable del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, que es también portavoz parlamentario en la cámara autonómica y que es respetado por todo el espectro político catalán, incluido el propio Torra, por su centrismo y porque procura no ser estridente en sus declaraciones ni iniciativas. 
Fernández, que mantiene también una buena sintonía con Lorena Roldán y Carlos Carrizosa, los actuales dirigentes de Ciudadanos en Cataluña tras la huida de los pesos pesados a la política nacional, empezando por Arrimadas, sin embargo, considera que Roldán no es la figura adecuada para encabezar la lista. Ni es suficientemente conocida, ni se mueve excesivamente en las profundidades de la política catalana, lo que hay que hacer con la máxima cautela y conociendo el día a día de las tensiones que se viven dentro de cada partido. 
Arrimadas y su equipo parece que comparten esa opinión, aunque la dirigente suele decir que Lorena es su alter ego; pero en la sede de Ventas, la de Ciudadanos, con naturalidad apuntan nombres que podrían ser candidatos en Cataluña, desde Nacho Martín Blanco a Jordi Cañas, pasando por el propio Carrizosa.  
Martín Blanco es un politólogo que escribía interesantes artículos y se hizo un nombre en tertulias de televisión, y que hace fue fichado por Rivera como independiente. Ha realizado un gran trabajo en el Parlament, y tiene el reconocimiento de todo su partido. Jordi Cañas es eurodiputado que ha trabajado intensamente, junto a Javier Nart, para plantar cara al independentismo dentro del parlamento europeo. 
En cualquier caso, en Ciudadanos no se mojan sobre los posibles candidatos, dicen que hay banquillo y que cuando llegue el momento se tomará la decisión. El PP, consciente de que es Cs quien tenga más que decir en la elaboración de esa lista, calla. Aunque, desde luego, estará Fernández en lugar destacado.
Manuel Valls se perfila como el referente que lidere la coalición del PP y Cs al Parlament. El exprimer ministro francés tiene cada vez más presencia en el mundo que cuenta en Cataluña, el empresarial, el cultural y el de la comunicación. Es muy conocido, gusta su mensaje entre los centristas, pero su ruptura con Ciudadanos por desacuerdo con la foto de Colón, junto a Vox, provocó su ruptura con Rivera. Su experiencia como candidato a la alcaldía de Barcelona no salió bien, aunque mantiene su acta de concejal. Valls no está en el proyecto Ciudadanos-PP, pero nunca se sabe qué puede ocurrir de aquí a que se convoquen las autonómicas. 
Cataluña Suma, o como se llame finalmente la coalición que salga, es un proyecto que hoy ilusiona a los dos partidos. No solo para tener más presencia en Cataluña de la que auguran los pronósticos actuales si van por separado sino también para lanzar un proyecto firme de centralidad, ser alternativa ante el tripartito que busca Sánchez, con PSC, ERC y En Com,- y estudiar la posibilidad, si sale bien la iniciativa, de repetir experiencia en otras regiones. De momento, Alfonso Alonso lo ha propuesto en el País Vasco y este viernes Arrimadas ha ampliado la posibilidad de hacerlo no solo en Cataluña sino también en País Vasco y Galicia. La gran plataforma de centro está en marcha.