Aranda añadirá el contenedor marrón de biorresiduos este año

Adrián del Campo
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El nuevo depósito obedece a la normativa europea y supondrá la separación de los restos orgánicos procedentes de domicilios y actividades comerciales. El centro de tratamiento también se adaptará

Las hileras de contenedores que hay en las calles de Aranda incorporarán uno más: el marrón. - Foto: A. del Campo

Las filas de contenedores que hay en varias calles de Aranda contarán con un nuevo color. Al amarillo de los envases y plásticos, el azul del papel y cartón, el verde del vidrio o el gris de todo en uno (la bolsa de basura que lo mezcla todo, la de siempre) se une el marrón de los biorresiduos. La capital ribereña incorporará este nuevo contenedor a lo largo de 2020, como declara el concejal de Medio Ambiente, Carlos Fernández. El edil popular remarca que "obligatoriamente hay que ponerlo", en referencia a la normativa europea de reciclaje de residuos que exige a los estados miembro a recoger dichos, hasta ahora, desperdicios. Aunque en el Ayuntamiento de Aranda dan "por supuesto" que la implantación del contenedor marrón será en este 2020, como marca Europa, no determinan en qué mes llegará. "Ya lo hemos planteado y estamos en ello, pero primero hay que mirar lo que cuesta, el presupuesto...", explica Carlos Fernández.

El contenedor marrón será el encargado de almacenar los biorresiduos, es decir, según el Ministerio  para la Transición Ecológica, "los residuos orgánicos biodegradables de origen vegetal y animal, susceptibles de degradarse biológicamente generados en el ámbito domiciliario y comercial". Para que quede más claro, la basura a depositar bajo la tapa marrón será, por ejemplo, los restos de comida, jardinería doméstica, posos de café y té, papel de cocina, servilletas sucias, tapones de corcho... Y en ningún caso habrá que tirar en dicho contenedor pañales, toallitas húmedas, colillas, excrementos de animales, arena de gato, chicles o polvo de barrer... Así lo explicaba el Ayuntamiento de Madrid, con carteles para sus vecinos, tras la llegada de los primeros depósitos marrones, hace unos dos meses. En la provincia de Burgos la previsión es introducirlos solo en los municipios más grandes, como Aranda o Miranda.

La instalación de estos nuevos contenedores en la capital ribereña necesitará también de una adaptación del centro de tratamiento de residuos (CTR). El Consorcio de Gestión Medioambiental de la provincia de Burgos, encargado de las citadas instalaciones, lleva meses trabajando en ello y en el pasado abril ya confirmó la inversión de dos millones. La cuantía se utilizará en la ampliación de la planta de recogida de basuras en un nuevo cubo para no acabar mezclando allí lo que la gente separa en los contenedores. Esta necesidad se aprovechará para renovar el CTR de Aranda, que como apuntan en el consorcio lleva diez años sin mejoras. Así, en las instalaciones ribereñas se añadirá un túnel de fermentación, se ampliarán varias naves para albergar balas de subproductos... Todo ello esperan licitarlo en el primer trimestre de este año para que, en un plazo de 12 meses desde la adjudicación, esté ejecutado.

El centro de tratamiento de residuos de Aranda recibe al año 28.000 toneladas y cada una de estas toneladas tiene un precio de recepción de 44 euros. La cifra de residuos tratados anualmente no sale solo de la capital ribereña, sino que la planta se encarga también de las basuras generadas en Salas de los Infantes y Lerma, además de las de varios pueblos de la provincia. Son los incluidos en las mancomunidades de la Yecla, de la Ribera del Duero-Comarca de Roa, del Valle del río Riaza y del Río Arandilla.