Esperanza en el exilio

J.D.M.
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La amplia comunidad venezolana en Burgos apoya desde la distancia el «cambio» y la salida de Maduro del poder

Andreina Ollarves (i.) lleva viviendo en Burgos cuatro meses y y Angélica Sáez, más de dos años. Posan con la bandera de Venezuela de 7 estrellas. - Foto: Patricia

Un grupo de WhatsApp llamado ‘Venezolanos en Burgos’ creado el martes por la mañana y del que en la tarde de ayer ya formaban parte más de un centenar de personas fue el germen de la protesta ciudadana contra Maduro que la comunidad venezolana en Burgos organizó frente al Teatro Principal. Los presentes clamaron contra Maduro y solicitaron el «cambio». Entre ellos estuvieron Andreina Ollarves y Angélica Sáez, no así Daniel Lisardo González, que no se enteró de la movilización en Burgos pero tiene amigos que estuvieron en la masiva protesta junto a la Puerta del Sol, en Madrid, emulando a las multitudes de Caracas, donde la situación es cada vez «más insostenible». 
«El sentir unánime de los millones de venezolanos que estamos fuera del país es que se vaya Maduro, y que no haya más muertes», expresaban Andreina y Angélica. Su voluntad es la misma que la de muchos venezolanos en su país, cada vez más, también militares, que han visto cómo Venezuela ha pasado de ser «uno de los países más avanzados de Latinoamérica a uno de los más empobrecidos y tercermundistas, sin alimentos, ni medicina, ni internet, ni agua, con carreteras que no sirven...».
Se aferran a Juan Guaidó, el autoproclamado presidente interino. «Al que se ponga le vamos a aceptar. Si llega un recogelatas, decimos que sí para que salga Maduro. El que llegue va a ser momentáneo porque tiene que convocar elecciones. Solo queremos a alguien que llame a elecciones y después veremos», dice Angélica Sáez. Daniel Lisardo González tiene más fe en él. «Va a llevar a Venezuela a algo mejor». 

 

Daniel Lisardo González

Daniel Lisardo González llegó hace casi tres años para jugar en el juvenil del Burgos CF. Salió de Venezuela en 2013 rumbo a Inglaterra.
Daniel Lisardo González llegó hace casi tres años para jugar en el juvenil del Burgos CF. Salió de Venezuela en 2013 rumbo a Inglaterra. - Foto: Patricia

«Hay gente muriendo, pero yo también saldría a la calle a luchar por la libertad de mi pueblo»

«Para mí y para la mayoría de los venezolanos solo hay un presidente y es Juan Guaidó». Lo dice convencido y esperanzado porque ve «el cambio» en el autoproclamado «presidente encargado» del país. «A poco que haga, va a llevar a Venezuela a algo mejor que Maduro». Habla Daniel Lisardo González (20 años), uno de los más de dos millones de venezolanos que viven en el exilio. Él lleva en Burgos desde 2016 tras pasar por Murcia y Bournemouth (Inglaterra), a donde llegó junto a su hermano en 2013, enviado por su padre, que veía lo que estaba por llegar... 
«Se estaba mal, cada vez peor, pero se podía vivir -recuerda Daniel-, lo peor empezó en 2014». Para entonces él ya estaba fuera del país, pero su abuela, con quien sigue hablando dos veces por semana, sigue allí y le mantiene al tanto, también se informa a través de internet. «El proceso progresivo de deterioro es total», pero la irrupción de Guaidó ofrece luz entre tanta oscuridad. «Se ha ganado la confianza de todos» y la población respondió saliendo en masa a las calles. «Están muriendo muchas personas, pero la gente ha perdido el miedo, tiene rabia dentro y quiere libertad. Si yo estuviera allí, también saldría, sin pensarlo, a luchar por la libertad de mi pueblo». 
«Ahora hay represiones porque el Gobierno manda a las fuerzas armadas para que la gente se meta en sus casas, pero cada vez hay más militares y policías que se están cansando y se están revelando» porque, asegura Daniel, «nadie cree en Maduro».

 

Andreina Ollarves y Angélica Sáez 

«Pedimos una intervención militar. ¿Qué dictador se ha entregado fácilmente? Ninguno»

Andreina Ollarves (36 años) y Angélica Sáez (31) son amigas desde la época universitaria, cuando estudiaron juntas Magisterio, ahora se han vuelto a reencontrar en Burgos, tras varios años separadas por muchos kilómetros de distancia. La situación de su país les «obligó» a emigrar, pero esperan regresar pronto, «cuando se vaya Maduro», para lo que piden «una intervención militar». «¿Qué dictador se ha entregado fácilmente? Ninguno». 
Tras años solicitando la baja como militar, Angélica tuvo que «firmar contra el presidente de la República» para poder salir del país y en octubre de 2016 se reunió en la capital burgalesa con su madre y con su marido. Hace cuatro meses recibió con los brazos abiertos a Andreina, que llegó con sus dos pequeños (de 3 y 6 años). «No es fácil venirse sola con dos niños, pero aquí estamos luchando por un mejor porvenir para todos».
Angélica, por su parte, compagina sus estudios de Derecho en la UBU con trabajos precarios. «Mi esperanza es que se vaya Maduro y regresar porque quiero ejercer mi profesión por la que luché 5 años, no estar aquí trabajando de sirvienta», indica. 
Aquí conviven con la amplia comunidad venezolana y junto a muchos de ellos se concentraron el martes frente al Teatro Principal para pedir «un cambio» para Venezuela y «elecciones libres».