Una campaña municipal para volver a generar confianza

L.M.
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La plataforma que suma a las instalaciones deportivas de Burgos se reunió esta semana con el edil de Hacienda, David Jurado, al que trasladaron preocupaciones como el pago de alquileres o la falta de subvenciones

Algunos centros, como Sportia, cuentan con estrictas medidas de seguridad para sus clientes. - Foto: Luis López Araico

Pese a que el Gobierno ha permitido que los gimnasios retomen su actividad -con entrenamientos personales previa reserva y con un aforo acorde a los profesionales con los que cuente la instalación-y los centros se afanan en separar máquinas, colocar geles desinfectantes, cámaras termográficas, felpudos para lavar las suelas o recorridos individualizados para evitar que coincidan usuarios, aún son muchos los ciudadanos que guardan reticencia y prefieren no acudir a ellos.

Esta problemática le trasladó esta semana la Asociación de Gimnasios de Burgos al concejal de Hacienda en el Consistorio, DavidJurado, que se comprometió a incluir a este sector dentro de una futura campaña para generar confianza de cara a la ‘nueva normalidad’.

«Queremos generar confianza, que se nos considere como un apoyo hacia la salud y no con estereotipos del pasado», indica Luciano González, presidente de la asociación, que reúne a numerosos centros que operan en la capital.La campaña se desarrollará tanto físicamente, en los mupis que tiene el Ayuntamiento a lo largo de la ciudad, como también a nivel digital.

Junto a esta reivindicación trasladaron a Jurado su enfado ante la falta de ayudas, a raíz de la crisis de la COVID-19, a las que los profesionales pueden acceder para mantener sus negocios y a sus empleados. «De nosotros no se acuerda nadie, solo podemos optar a subvenciones para material de protección como guantes, termómetros, alfombras o mascarillas, nada más», lamenta Luciano.

En la línea de apoyo al alquiler que lanzó el Ayuntamiento de Burgos no se incluye a los gimnasios entre los posibles beneficiarios ya que la inmensa mayoría de ellos -por no decir que todos- tiene más de los 10 empleados como máximo que se exigen. «Somos instalaciones muy grandes y estamos descartados de primeras», indica González, que exige que todo el sector cumpla con las condiciones que se les pide a los gimnasios. «Hay asociaciones que carecen de planes de prevención o una serie de requisitos que operan como gimnasios, y eso nos parece mal», critica González, que confirma que Jurado atendió con interés sus preocupaciones.

Otro de los quebraderos de cabeza que tienen los gerentes y responsables de los centros deportivos tiene que ver con las piscinas y su uso -o prohibición- durante la fase desescalada. «Queda claro que según las autoridades son un espacio muy seguro, pero nos ha comunicado que van a pedir aclaraciones a la Subdelegación y a la Junta para concretar los detalles para cuando reabramos», concluye Luciano González, presidente de la Asociación de Gimnasios.