Caída del 50% en el cultivo de remolacha

Ó.C.
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La superficie sembrada en 2018 fue de 4.600 hectáreas y en este se esperan 2.300. La compañía no se plantea el cierre

Caída del 50% en el cultivo de remolacha - Foto: Gonzalo Angulo

La planta de la Azucarera en la ciudad no atraviesa su mejor momento. El motivo es el descenso en la superficie cultivada con la que la empresa se nutre de remolacha. La caída se traduce en una reducción del 50% ya que en 2018 se contaba con 4.600 hectáreas y para la próxima campaña se van a tener 2.300. El año pasado ya se produjo una disminución importante hasta las 3.000 hectáreas y a pesar de los esfuerzos, la empresa no se ha ganado la confianza de los agricultores, aunque por parte de la directora agrícola de la compañía no se pone en cuestión la continuidad de la planta. 
 La caída «importante» de este año se debe a la respuesta de los remolacheros de Álava y La Rioja, puesto que en otras provincias como Burgos, Palencia y Navarra «no ha sido tan significativa», explica Santos, que destaca los motivos para entender esta situación: «Tiene que ver con la confianza en el modelo, no con la rentabilidad del cultivo», sostiene.
En cualquier caso, los problemas registrados en los últimos años no ponen en cuestión el futuro de la planta «porque es una fábrica que está muy bien dimensionada, con una estructura de costes fijos muy eficiente y capaz de mantenerse en positivo con un volumen como el que tenemos este año», recalca Santos, que añade que para que las cuentas encajen también se tiene que tener sobre la mesa «unos precios del azúcar razonables».
El umbral se pone «en los 400 euros por tonelada, como lo tenemos ahora», por lo que en estos momentos «no hay riesgo de cierre de cara a la próxima campaña». Esto no quita para que la intención siga siendo que se recupere la superficie cultivada. El objetivo es mejorar precisamente donde se ha perdido. «Lo lógico sería tener unas 3.000 hectáreas de La Rioja y Álava y luego el resto para superar las 4.000 de puntos de Burgos, Navarra y Palencia», aclara la directora agrícola, que entiende que eso sería «un mapa razonable para la fábrica de Miranda».
Al margen de las dudas que puedan tener los agricultores tras la eliminación de las cuotas para la remolacha, Santos afirma que en La Rioja sí que hay un problema «relacionado con los rendimientos en el cultivo por la cercospora». Debido a esta enfermedad «en las dos últimas campañas se han tenido unas producciones razonables, pero que no son a las que están acostumbrados los agricultores de la zona», reconoce Santos, que se muestra «optimista» de cara a la próxima campaña gracias a una mejora «con dos variedades que se van a comercializar este año con una resistencia a esta enfermedad».
En el resto de fábricas de la comunidad, Santos indica que «en Toro tuvimos una caída significativa y este año hemos recuperado con un crecimiento de un 20%». En el caso de la fábrica de La Bañeza «mantenemos superficie y quizás superemos lo del año pasado», espera directora agrícola.