La Catedral, en tres actos

G.G.U.
-

Una treintena de actores encarnaron ayer en la Escalera Dorada a los artífices del templo a lo largo de cuatro siglos, con música en directo. Hoy repiten, a partir de las 20.30 horas. Los asientos no están numerados, pero se accede con entrada.

La Catedral, en tres actos - Foto: Luis López Araico

Mientras Mariano Mangas tocaba los primeros acordes con la guitarra, Mabel Renedo disfrutaba del privilegio de descender por la Escalera Dorada -joya del Renacimiento español- encarnando a una peregrina de otro tiempo, ya que encuentra cobijo y descanso en la Catedral ante la ausencia de albergues. Nada más dormirse sobre el suelo, como ocurría en la época a la que alude, se le aparece el Ángel Custodio de Burgos -para la ocasión vestido de Morfeo e interpretado por Inma Varona- quien le promete «guiar su sueño a lo largo de la historia» del templo burgalés.
Así comienza Una Catedral soñada, una obra de Ernesto Pérez en la que los artífices del templo burgalés, aquellas personas que directa o indirectamente contribuyeron con su construcción y realce a través de los siglos, cobraron vida ayer (hoy repetirán) en un amplísimo elenco, de más de treinta actores, que pertenecen a tres grupos de teatro distintos: Potámides, Encaje y Espliego. Los primeros asumieron los roles de los protagonistas del siglo XI, coetáneos de Alfonso VI y del Cid;los segundos, del siglo XIII, con el obispo Don Mauricio y Fernando III como grandes promotores a los que todavía hoy recuerdan las calles de la ciudad;y, por último, los terceros se encargaron de dar vida a esos castellanos prósperos y humanistas que decidieron que Burgos merecía que su Catedral se alzara todavía más hacia el cielo.
En total, tres actos y cerca de dos horas de interpretación a los pies de la Escalera Dorada para narrar a los espectadores -que agotaron entradas para abarrotar ayer la platea improvisada- la historia del emblema artístico burgalés, dentro del programa del VIII Centenario de la colocación de la primera piedra; efeméride que se alcanzará en 2021, pero que ya se conmemora.
De hecho, Una Catedral soñada se estrenó el año pasado en el interior del templo y este fin de semana repite guion, aunque con novedades tan acertadas como la música en directo de Mariano Mangas y la cantante Marga Ruiz o proyecciones sobre la pared, siempre en relación con la historia que se interpretaba. Un argumento que se ha recortado en duración pero que, a juicio de quien escribe estas líneas, sigue siendo algo denso; seguramente por lo prolijo de personajes y pasajes que se ponen en escena.
Hay que tener en cuenta que, tras la introducción de la peregrina y el Ángel Custodio cual Morfeo (comienzo que, por otra parte, empezó casi veinte minutos más tarde de la hora prevista) salen a escena Alfonso VIy el obispo de la extinta diócesis de Oca, Asterio, aún dolido porque el monarca decidió trasladar la sede episcopal a la capital burgalesa. Un hecho decisivo para la posterior construcción de la catedral románica en la que, siglos después, se casaron Fernando III y Beatriz de Suabia ante el Obispo Don Mauricio. 
Fue una boda celebrada por el pueblo pero a la que, según recoge el texto de Pérez, el eminente sacerdote consideró que el estilo sobrio y oscuro del Románico no había hecho justicia, convenciendo por fin al monarca de la importancia de traer a la capital castellana una catedral acorde a los tiempos del siglo XIII, rendidos al Gótico. «El Románico es demasiado sombrío para nuestra época», destaca el obispo.
Esta es la síntesis de la obra, que se adereza con retazos de la vida de padres y hermanos de monarcas, coronaciones o hechos relevantes de personajes vinculados al templo por el devenir de la historia, como es el caso del Cid, que no tuvo que ver con la construcción pero está enterrado allí.