La Plataforma por el Directo valora la petición de Herrera

A.D.C.
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Imagen de archivo del tren Directo entre Madrid, Aranda y Burgos. - Foto: Alberto Rodrigo

En el colectivo mantienen que quieren «plazos y que se cumplan» más allá de los avances en Vicálvaro

La Plataforma por el Ferrocarril Directo Madrid-Aranda-Burgos se posiciona en la línea que defendió el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, en su reunión con el ministro de Fomento, José Luis Ábalos. En el encuentro celebrado este miércoles, el líder autonómico solicitó al miembro del Gobierno nacional «potenciar» la vía Madrid-Aranda abogando por «estudiar todas las posibilidades» a fin de «mantener un trayecto ya existente» que permita a empresas de la Ribera «canalizar su transporte». En concreto, Herrera defiende  una apertura mínima del Directo que permita al menos la circulación de un tren. Actuación para la que reclama al Ejecutivo de Pedro Sánchez una inversión inicial de en torno a los 87 millones de euros que se irían incrementando a lo largo del tiempo para ajustar el trazado a las necesidades. Petición que no tuvo una respuesta por parte del ministro.

Para la Plataforma por el Directo, la solución planteada por Herrera es la «coherente» y recuerdan que el presidente de la Junta ya les había anunciado el 13 de julio de 2018 que «iba a presentar esta apertura mínima al Gobierno». «No sé hasta qué punto tenemos que agradecer o no a Herrera su reclamación. En esta Comunidad las cosas van con semejante parsimonia que cuando se avanza algo se celebra. Eso sí, recibimos bien  las  peticiones de Herrera, pero queremos hechos, necesitamos hechos», valora el presidente de la Plataforma por el Directo, Jorge Núñez.

En el colectivo ciudadano siguen firmes en su postura de reclamar la reapertura del tren entre Madrid, Aranda y Burgos y por eso se colocan en la línea de la Junta ante la falta de respuesta del Gobierno que vincula la recuperación de la vía al desarrollo de la terminal de mercancías de Vicálvaro en Madrid y que articula el tráfico industrial entre el País Vasco y la capital. La propia Plataforma por el Directo difundía ayer una noticia por la que se confirmaba la apuesta de Adif por la terminal.  El administrador de Infraestructuras Ferroviarias presentará a finales de este mes el proyecto por el que Vicálvaro se convertirá en el gran nodo intermodal de mercancías de la zona centro de Madrid con el norte de España.

A pesar de que a priori los avances en la terminal capitalina ayudarán al Directo, Jorge Núñez no lo ve tan claro. Él señala que Vicálvaro y la reapertura del tren Madrid-Aranda, aunque sean planes «similares», son compatibles y podrían realizarse «de forma simultánea». El líder de la Plataforma va más allá y rechaza la supeditación comentada por el Gobierno: «Lo que no podemos es estar condicionados a Vicálvaro y esperar un año o más. Nosotros podríamos obtener beneficio porque la terminal refuerza las comunicaciones entre Irún y Madrid, pero si hay que esperar dos años para abrir el Directo puede que a Aranda no le compense».

Según las declaraciones de su representante, a la Plataforma no parecen valerle las palabras que el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, adelantó hace dos meses en una información de Diario de Burgos: «La presencia de centros como la terminal de Vicálvaro, actualmente en proceso de crecimiento, podría aconsejar en un futuro retomar la línea de Aranda, como alternativa para dar salida a estos tráficos».

En la Plataforma por el Ferrocarril Madrid-Aranda-Burgos son contundentes a la hora de recordar sus reclamaciones, que se mantienen a pesar del tiempo: «Nosotros pedimos que se inicie un proyecto definitivo. La Plataforma necesita plazos y que se cumplan». Por ello citan como ejemplo las reclamaciones anunciadas por Herrera para empezar con una inversión de 87 millones de euros que agilice la reapertura y se alejan de las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado adelantadas por los representantes socialistas de Burgos, que según Núñez serían de entre ocho y doce millones de euros. «Con esa cantidad no hacemos nada. 85 u 87 millones es el gasto mínimo para que por lo menos transite un tren, porque ninguna compañía va a querer circular por una línea que no tenga ni comunicaciones y que sea fácilmente denunciable (por temas de seguridad)», argumenta Jorge Núñez.