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Notarios y abogados prevén ajetreo por el alza de herencias

L.M.
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La mortalidad asociada a la covid ha disparado las operaciones, que se empiezan poco a poco a completar tras conceder el Gobierno una prórroga

El número de herencias de viviendas también logró marcas históricas en marzo a nivel nacional. - Foto: Luis López Araico

Los altos niveles de mortalidad que dejaron tras de sí las primeras oleadas de covid-19 se están volviendo a dejar notar año y medio después del inicio de la crisis sanitaria. En este caso no se trata de más fallecimientos, una vez las vacunas están en circulación, sino de un incremento de los trámites burocráticos y las gestiones que abogados, y especialmente notarios, están experimentando en los últimos días.

El número de viviendas transmitidas a través de una herencia logró en marzo su récord absoluto en la provincia con 225, y en abril, pese a la bajada, ha registrado hasta 194 operaciones. Se trata de trámites que atañan los bienes de personas fallecidas a finales del 2020 -cuando en Burgos se produjo la ola más cruda- y cuyos herederos han ido completando los pasos durante los últimos meses.

El delegado en Burgos de la Junta Directiva del Colegio de Notarios de Castilla y León, Fernando Puente de la Fuente, explica que de media una herencia tarda en tramitarse de 4 a 6 meses, aunque con el alto nivel de procedimientos que se están produciendo los plazos pueden dilatarse algo más. No obstante, sí confirma que prevén una mayor carga de trabajo durante los próximos meses. «Las notarías tendremos que tomar las medidas necesarias para evitar complicaciones», explica Puente de la Fuente.

Desde Grupo Hereda aseguran, no obstante, que estos primeros repuntes de las herencias son solo el principio de lo que se viene por delante. «Conseguir los certificados de defunción se ha dilatado en algunos casos en hasta seis meses, lo que ha complicado mucho la tramitación cuando antes se lograban en apenas 15 días», apunta Pedro Fernández, CEO del Grupo. Ello lleva a pensar en un posible «colapso» de los registros a la hora de tramitar todas las peticiones, hecho para el que ponen fecha: finales de verano. 

«Va a ser una bestialidad. En Francia ocurrió algo parecido tras una ola de calor que dejó muchos fallecidos y que terminó por atestar los canales burocráticos al no dar a basto con todas las peticiones», insiste Fernández. A juicio de los profesionales de Grupo Hereda, en septiembre se van a dar dos situaciones: por un lado se va a producir un «descontrol» en materia de tramitación del Impuesto de Sucesiones y por otro un «colapso» en los registros de la propiedad para validar las escrituras.

A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística también registró un récord absoluto de herencias de viviendas durante marzo. El INE contabilizó hasta 19.500 operaciones, su mayor número desde 2007 (cuando empezó el recuento) y un avance en tasa intermensual del 17,5% y del 64,9% en comparación con el tercer mes del 2020. El anterior récord databa de noviembre del año pasado, cuando alcanzaron las 17.000 herencias. Durante abril y mayo muchos registros estuvieron cerrados o funcionando a un rendimiento muy bajo, lo que provocó cotas de actividad extremadamente bajas. «El año pasado se paralizaron los plazos por la pandemia, por lo que hubo menos herencias de las que estamos registrando este curso», apunta Puente de la Fuente.

Legado sin dueño. La mayoría de las herencias tienen un destinatario fijo: hijos, cónyuge o familiares suelen ser los beneficiados de las mismas.Sin embargo, cabe la posibilidad de que estas queden desiertas, lo que también se conoce como vacantes. «Van a originar un problema a la administración, porque hasta que no se encuentra al heredero se quedan en el limbo y no pagan nadie. Sus bienes, tales como pisos, pueden ser okupados», pronostica Fernández, que teme que los niveles de morosidad se puedan disparar, con el consecuente problema que se derive.