40 textos hacen una cuarentena

I.L.H.
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Clara Nuño y los ganadores de las dos ediciones del Premio Tino Barriuso (Rodrigo García Marina y Juan Gallego Benot) participan en un blog que recoge escritos creados en el contexto del confinamiento

Clara Nuño (Burgos, 1996) trabaja como becaria en la sección de Cultura de El País; Adrián Viéitez, impulsor y coordinador del proyecto, es periodista y colabora con Zenda Libros. - Foto: P. Viéitez

Hay cartas dirigidas a un abuelo, vecino o pareja; poemas reflexivos y espontáneos; textos presentados como un artículo periodístico, ensayos filosóficos o simplemente escritos como un desahogo literario. El proyecto Árboles Frutales ha reunido en un blog a 40 autores jóvenes a los que se les pedía escribir sobre lo que quisieran en el contexto del confinamiento.  

La ‘cuarentena literaria’ impulsada por Adrián Viéitez (Vigo, 1994) ha hecho coincidir en el proyecto a la periodista Clara Nuño (Burgos, 1996) y a los dos poetas ganadores de Premio de Poesía Joven Tino Barriuso que convoca Diario de Burgos: Rodrigo García Marina y Juan Gallego Bonet. Junto a ellos están escritores de su generación, como Luna Miguel, Fran Navarro (Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal), Noah Benalal o Margot Rot.

«El germen de este proyecto es muy humilde. Surgió de una conversación entre amigos con la idea de crear una plataforma que nos permitiera estar interconectados a través de una rutina de escritura. Queríamos que interpelase al contexto pero desde una libertad formal y temática», resume el periodista Viéitez.

Poco a poco se fueron animando más amigos de su círculo generacional y lo que empezó como una excusa para sobrellevar el confinamiento fue alcanzando más peso a medida que se ampliaba la participación. «Al final decidí dejarlo en cuarenta, una cifra muy significativa, por lo que el blog ha estado añadiendo textos desde el 22 de marzo al 30 de abril. Y ahora podemos darlo por cerrado», añade.

Desde Madrid. Viéitez se dirigió a gente de su confianza, a quienes conocía por su trabajo y trayectoria y en quienes confiaba que podían aportar un texto sugerente. Como Clara Nuño, que recogió el guante desde su residencia en Madrid, donde trabaja como becaria en la sección de Cultura de El País. «Conozco a Adrián desde hace un año y cuando me invitó a participar me animé enseguida después de leer alguno de los textos. En mi caso quise escribir sobre cómo te puede cambiar la vida de un día para otro, y comparo dos fechas, marzo de 2019 y marzo de 2020», subraya al hablar de Yo mirándote a ti mirándome a mí mirar las horas, título de su aportación. Nuño se dirige en su carta a un destinatario concreto para hacer una reflexión sobre la vida en general.

En cuanto a Rodrigo García Marina y Juan Gallego Benot, Viéitez destaca que sus libros premiados en el concurso Tino Barriuso «representan dos vertientes muy interesantes de la poesía joven española. La de Rodrigo mucho más radical en su posicionamiento poético, con una búsqueda sobre el lenguaje muy fascinante. Y la de Juan vertebrando herencias poéticas desde el romanticismo hasta la tradición andaluza y la poesía religiosa de san Juan de la Cruz».

Precisamente El viento del norte lo trajo hasta aquí, de Rodrigo García Marina, es el texto que Clara Nuño elige entre sus favoritos: «Es muy crudo y visceral, dentro de que es muy poético, pero a la vez no es nada ñoño. Está escrito desde las tripas y es muy sentido». El de Bonet lleva por título Muchacho que sería yo mirando y su publicación en el blog ha coincidido con la edición de Oración en el huerto, el poemario con el que ganó la segunda edición del Premio Tino Barriuso y que publica Hiperión.

Lo bueno de Árboles frutales es la heterogeneidad de los textos y sus contenidos. Escritos desde el sentimiento e indagando en lo social -al fin y al cabo la cuarentena ha estado presente cuando redactaban sus escritos- hay «intimidades muy sinceras», alusiones a la incapacidad de tocarnos, la comunicación digital o el deseo de reconfigurarnos en la distancia: «El tono en general es esencialmente luminoso, al menos en el fondo. La interacción con el contexto no es literal y por su puesto hay muchos relatos escritos desde la ficción», apunta Adrián Viéitez.