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El largo camino de formación de un médico

Marta Fernández / Burgos
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Dos estudiantes de cuarto de Medicina han hecho prácticas en el HUBU durante un mes. También en formación, pero en su noveno año, una residente ofrece otra perspectiva del recorrido que conduce a ejercer su profesión

Inés Santamaría Vicario, en la entrada del complejo hospitalario. - Foto: Christian Castrillo

Inés Santamaría Vicario ha terminado cuarto curso de Medicina y ha hecho prácticas en el HUBU durante el mes de julio. Forma parte de la academia de alumnos internos y a través del departamento de docencia del hospital se le ha dado la oportunidad de aprender de los profesionales del centro. «Estoy a gusto, siento que he aprovechado el tiempo y he aprendido durante este mes que se planteaba casi sin planes», comenta la estudiante.

El caso de Víctor Mato Jimeno es similar, por no decir igual. Ambos estudian en la Universidad de Valladolid y vieron esta oportunidad irresistible. «Es el hospital de mi ciudad y tenía curiosidad de ver cómo trabaja un hospital tan nuevo», confiesa Víctor.

Víctor Mato Jimeno, en los pasillos del Hospital Universitario de Burgos.Víctor Mato Jimeno, en los pasillos del Hospital Universitario de Burgos. - Foto: Patricia

Por un lado, Inés se encuentra en el departamento de ginecología y obstetricia y declara que en el momento en el que formas parte de los trabajadores del hospital siendo un estudiante, «se ponen a tu disposición, te explican cualquier duda y se centran mucho en tu atención». En cambio, Víctor ha trabajo en el despacho de la Unidad de Alta Resolución Médica (UARM), donde ha estado en contacto con médicos y ha aprendido a realizar una buena historia clínica a un paciente. «He aprendido muchas cosas y recordado otras que había olvidado», afirma Víctor. No obstante, se queja de que quizá se debería dejar un poco más de participación a los estudiantes sin olvidar que al fin y al cabo es entendible por que se encuentran en periodo formativo.

Inés alega que el personal residente con el que le ha tocado trabajar se ha volcado mucho con su intención de aprender y trabajar. «Se portan muy bien conmigo y son muy agradables», comenta la estudiante. Además añade que el doctor al que acompaña se ha mostrado muy dispuesto a su atención, a solucionar sus dudas y peticiones. «Me lo ha puesto todo muy fácil, su labor ha sido muy docente y estoy muy agradecida», sentencia Inés. Víctor coincide con ella respecto a la atención por parte del personal residente, «al ser más jóvenes tienen un trato más cercano».

Su trabajo en el HUBU comprende 6 horas de trabajo matinal, y pese a ser un mes en el que pesan más los planes de vacaciones, la estudiante afirma que es una gran oportunidad no solo para aprender sino también para formar parte del que en un futuro va a ser su trabajo y probar si es lo que realmente te gusta. «Las prácticas son otra dinámica que quizá no implica tanto esfuerzo en verano como estudiar», declara Inés.

Días en consulta acompañando las labores del médico y días en quirófano en los que Inés confiesa que su intervención es casi nula pero que los procesos que se van siguiendo son explicados, «ver y escuchar también enseña». Declara que ha hecho prácticas en otros hospitales y que las tensiones internas son un aspecto que siempre está presente pero a la vez confirma que el ambiente en el HUBU es agradable, se fomenta el compañerismo y el «buen rollo». Los largos pasillos y el entramado del edificio de HUBU son el único inconveniente que Inés encuentra a su lugar de trabajo durante el pasado mes de julio. «Al principio me perdía continuamente así que tuve que aprenderme el mapa del hospital», confiesa la estudiante.

«Ser feliz y hacer feliz a la gente» es su mayor motivación, y afirma que la profesión que ha elegido es muy agradecida. Por otro lado, la cara amarga de la profesión es tan extrema como la buena. «Cuando veo que todos los médicos están poniendo de su parte por una persona que no va a salir, eso desmotiva mucho», lamenta Inés. No obstante en la balanza pesa más el sentimiento de felicidad y agradecimiento recíproco que se produce cuando logra que una persona que se encontraba mal ya no lo esté y «que eso sea gracias a ti». Víctor coincide en que «la gran satisfacción de poder ayudar a los demás y recibir su agradecimiento a cambio» son un plus de motivación.

Un futuro lejano. Los estudiantes ven el HUBU como un posible lugar de trabajo. No obstante el futuro lo visualizan muy lejano ya que los estudiantes de medicina tienen planificados sus años de estudio, sobre todo en su caso que aún están en cuarto curso. Una vez acabada la carrera su función será ser residente, lo cual no le garantiza una plaza. «Hay gente que es residente durante mucho más tiempo del necesario», comenta Inés. Este es un tema que de momento no es de mayor relevancia para ella ya que «hasta llegar al momento en el que decidir adónde ir y dónde trabajar me quedan muchos años de estudio y de trabajo». Lejano también es la palabra que utiliza Víctor para describir su futuro laboral, lo único que tiene claro es que le gustaría trabajar en España.

La especialidad en la que trabajarán no la sabrán hasta realizar el examen MIR al acabar la carrera y ver la posición en la que queden. No obstante a Víctor le gustaría formar parte de la especialidad de la parte médica más que de la quirúrgica, «algo del estilo Medicina Interna, por ejemplo». Inés confiesa que le gustaría trabajar en la especialidad de psiquiatría, medicina interna o ginecología pero añade que si le pones ganas cualquiera sería la especialidad en la que estaría a gusto. Su futuro más próximo lo enmarca haciendo prácticas Erasmus durante el sexto curso de sus estudios.