Un 'pulso' biónico y terapéutico

SPC
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Dos investigadores de Salamanca diseñan el exoesqueleto biónico 'In my hand' que permite realizar actividades rutinarias y rehabilitación a personas con pérdida de movilidad en la mano

Un ‘pulso’ biónico y terapéutico - Foto: DAVID ARRANZ

Su afán por la investigación y las ganas de “ayudar a la gente” han hecho que dos jóvenes salmantinos, ambos ingenieros informáticos, se pusieran “manos a la obra” para dar respuesta a la petición de una madre cuya hija tiene espasticidad en una mano. Rubén Martín y Ramiro Sánchez, compañeros de investigación en la Universidad de Salamanca, no dudaron en aceptar esta propuesta y ver si podrían hacer algo que le pudiera ayudar esta niña a utilizar su mano. Ahí comenzó todo.

Se pusieron en marcha en sus horas libres, durante los fines de semana y al salir de trabajar. Las cafeterías, sus casas, el espacio ‘Medialab’ cedido por la Usal e incluso el garaje sirvieron como oficina y taller para elaborar las piezas de su proyecto ‘In my hand’, con el que ya han cosechado algunos éxitos y recibido varios premios, que incluso les llevarán a Silicon Valley. En principio, solo pensaban en ofrecer su ayuda a Beatriz, y poco a poco comenzaron a avanzar y se dieron cuenta de que “hay más gente que necesita este tipo de ayudas”. En ese sentido, Rubén señala que existe cierto “vacío” en este ámbito y esperan poder contribuir a su mejora.

El trabajo comenzó “de manera independiente” sin ningún tipo de ayuda, tan solo la que ellos querían ofrecer a la pequeña. “No sabíamos hasta dónde íbamos a llegar”, explica Ramiro, para precisar que les gustó la propuesta porque vieron que “no había nada hecho” que ellos pudieran utilizar y adaptar a las necesidades de Bea. Por eso, comenzaron a idear su propio modelo.

Presentarse a algunos concursos para jóvenes talentos les sirvió de puente para dar ese salto. Para acudir al primero de ellos compraron el material y empezaron “de aquella manera”, dice Ramiro. Durante ese “maratón de día” consiguieron elaborar un prototipo funcional y esa fue la primera vez que Beatriz consiguió abrir mano. Sin duda, todo un “triunfo” y gran satisfacción para ellos. Pero no quisieron dejarlo ahí.

Prototipo funcional

Hasta que elaboraron “algo más práctico”, relatan que emplearon sedal para mover los dedos y mantenerlos en posición, pruebas con guantes, trabajaron con férulas... pero no habían probado con un exoesqueleto biónico. Lo que ellos querían era presentar su proyecto “de mejora” en el que pusieran en práctica todo el conocimiento adquirido y que pudiera ser utilizado por las personas “con buenos resultados”. Ese camino “no fue del todo fácil”, ambos investigadores reconocen que “casi cometen alguno fallos” en aquel concurso. “En el dedo gordo tuvimos que ajustarlo todo a última hora”, pero con su tesón y esfuerzo obtuvieron una merecida recompensa.

El primer prototipo de ‘In my hand’ “era muy aparatoso”. Mientras Ramiro muestra las imágenes en su móvil cuenta que tenía una mezcla de piezas impresas en 3D, con otras férulas, piezas de mecano, bridas o incluso sedal y un motor de los que se usan en los barcos para recoger las velas. De ese modo, confeccionaron un sistema que daba la vuelta con los sedales y todos los dedos se movían a la vez. Pero “solo podía tirar y no cerrar”. Por lo que siguieron investigando y al ver que daba resultado se pusieron a diseñar piezas más sencillas y refinadas. Cada pieza de esta “mano biónica” está totalmente diseñada por ellos e impresas en 3D, ahora “solo quedaría comercializarlo”.

Terapia ‘In my hand’

Bea ya ha podido sentir cómo su mano se mueve gracias al ingenio y buena voluntad de estos dos jóvenes investigadores y, cuentan, “está encantada”. En esta propuesta también han colaborado los rehabilitadores de la pequeña del Hospital de Salamanca y las terapeutas ocupacionales, con los que Rubén y Ramiro validaban las pruebas y elaboraban prototipos. Así han ido “ayudando y acotando” para descartar aquello que no era necesario, hasta conseguir el producto final “válido”.

Este exoesqueleto biónico envuelve la mano y permite a personas que tienen “poca movilidad o ninguna” realizar tareas de la vida diaria como coger un vaso o jugar con una cubo… Por el momento, funciona con un botón que permite abrir y cerrar los dedos y hasta practicar ejercicios de rehabilitación, gracias a la aplicación móvil que también han diseñado para ello. De esta manera se pueden programar tablas para realizar esas terapias sin ningún tipo de esfuerzo. Además, ya están investigando para emplear sensores mioeléctricos que permitan detectar las contracciones musculares por lo que no haría falta “nada más”.


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