"En lo local no hay lugar para la ideología"

I.M.L.
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ENTREVISTA | La semana pasada se cumplió un año de su investidura (tercera consecutiva) como alcaldesa de Aranda de Duero y Raquel González hace balance

Raquel González, alcaldesa de Aranda de Duero. - Foto: Alberto Rodrigo

La semana pasada se cumplió un año de la investidura de Raquel González como alcaldesa de Aranda, tercera consecutiva. 53 semanas que comenzaron con tensión y en las que ha tenido que afrontar la gestión de la crisis del coronavirus. Concluido el estado de alarma, González hace balance.

Hace un año y una semana se vivió un pleno de investidura tenso. ¿Fueron tan duros los momentos previos a la convocatoria como se reflejaba en los rostros de algunos de sus compañeros?
Las negociaciones habían terminado tres cuartos de hora antes del pleno, llevábamos muchos días negociando y la noche previa fue de mucho trajín, hablar con unos y con otros, para conseguir los votos suficientes para la investidura. 

Visto con perspectiva, ¿fue un acuerdo satisfactorio?
Yo puedo decir que era absolutamente necesario tener un acuerdo de centro derecha, no solo desde el punto de vista político, sino también desde el organizativo. Una Alcaldía con experiencia ha podido enfrentar mejor unas circunstancias como las que hemos vivido. Yo no me imagino que esta situación me hubiese cogido a mí en el año 2011 sin conocer el funcionamiento del Ayuntamiento, para una Alcaldía recién llegada habría sido una situación de no saber por dónde te venían las cosas. Por tanto, entonces era necesario y ahora lo considero más. 

¿El reparto de áreas municipales también se ha desvelado como acertado o plantea algún reajuste?
Yo realmente estoy encantada con cómo cada uno lleva sus responsabilidades. Estamos actuando con rigor y mucha dedicación, prueba de ello es que todos los miembros de la junta de gobierno no hemos dejado de reunirnos de forma telemática durante todo el confinamiento y hemos dedicado muchísimo más tiempo a las tareas municipales. 

El equipo de gobierno está conformado por PP y Cs. ¿Los intereses partidistas han hecho acto de presencia en el trabajo interno?
Para nada, yo creo que hay una absoluta libertad en el trabajo de cada concejal, en el desempeño de sus labores, no hay sesgo ideológico en ninguna decisión. Eso es lo que nos cansamos de decir en campaña electora, cada uno representamos a un partido pero eso queda a un lado en la labor de gobierno.
Hay temas más ideológicos en la junta de gobierno local que, en algunos casos, defiende Vox, desde su libertad y su ideología, y que también hay que asumir que no compartan. Pero desde la libertad y la responsabilidad, por encima de todo, en lo local no hay lugar para la ideología, aunque hay partidos como Vox que también quieren hacer esas diferenciaciones desde su punto de vista, respetables también.

¿Cómo se encaja en el día a día la bicefalia entre el equipo de gobierno de PP y Cs y la junta de gobierno, en la que también participa Vox?
Es que yo creo que no hay que diferenciar equipo de gobierno y junta de gobierno. Yo creo que somos todos un equipo de gobierno que debemos trabajar unidos para conseguir los objetivos. Habrá temas propiamente ideológicos pero otros no.

Nadie imaginaba un primer año de mandato tan convulso. Más allá de la crisis de la covid-19, en el ámbito político ha sido testigo de la marejada vivida en el grupo municipal del PSOE, con cambio de portavocía incluido. ¿Cómo ha afectado esta situación al trabajo municipal?
A nosotros, realmente no nos ha afectado ni para bien ni para mal. Sí que es cierto que no te gusta ver una situación así, igual que no te gusta padecerla, porque nosotros también la hemos sufrido alguna vez.
Es cierto que esta situación se veía venir ya desde la campaña electoral, había dos líneas muy diferentes, algo que pasa siempre porque dentro de los partidos hay que unir sinergias, poderes que hay que poner en la balanza. Pero es una pena porque aquí estamos todos para trabajar por el bien de Aranda y estas situaciones han tenido al PSOE en algunos momentos un poco parado. 
Tengo que reconocer que ahora la situación es de trabajo fluido con el Partido Socialista, cosa que no habría sido posible con la anterior candidata, ni cuando era candidata ni cuando era portavoz. Con el nuevo portavoz se puede hablar, negociar, luego se llegarán a acuerdos o no, pero es una persona accesible y de trato normalizado. Se ha ganado en diálogo, en trabajo y en conocimientos de la Administración.

Echando la vista atrás, ¿el Ayuntamiento cómo ha reaccionado ante este reto sin precedentes?
La palabra yo creo que es previsión. Yo veía venir algo de lo que no se nos estaba informando, algo había y ya estábamos pendientes.
La semana anterior a que se decretase el estado de alarma, empezamos a tomar decisiones como el cierre de los centros de mayores o medidas en el servicio de ayuda a domicilio, fuimos muy por delante de otras administraciones. 

¿El Ayuntamiento y la ciudadanía pueden estar satisfechos de cómo se ha afrontado esta situación?
Yo creo que sí, algunas personas me reñirán, porque hemos cumplido casi todos muy bien con las medidas, aunque siempre hay excepciones y nos hemos convertido en ‘policías de ventana’, poniendo el acento en aquellos que no lo han hecho. 

¿Lo más destacado en cuanto a reacción ante la situación sanitaria fue la puesta en marcha del hospital de convalecencia?
Claro, fue un trabajo inmejorable. Nosotros llevábamos tiempo pensando en buscar un espacio de desahogo para prevenir que el Hospital de los Santos Reyes colapsase. La sugerencia de su gerente nos hizo optar por el recinto ferial y, con el apoyo de Art de Troya, todos los servicios del Ayuntamiento y empresas privadas voluntarias, se logró montar en menos de 48 horas.
Fue un trabajo precioso, que sigue montado y esperemos que no tener que volver a utilizar. Pasará a la historia de nuestra localidad porque fuimos capaces de montar un hospital en dos días. Ahora le toca a la Junta de Castilla y León cumplir con el avance, más pronto que tarde, del nuevo hospital, que es una demanda más que necesaria y que han podido ver en este momento la necesidad de contar con espacio y una dotación moderna. 

¿Algo de lo hecho en estos meses desde el Ayuntamiento se podría haber hecho de otra manera? 
Yo creo que hemos hecho todo lo que hemos podido. Por ejemplo, hemos puesto en marcha el banco de alimentos, absolutamente necesario. Aquí el reparto se ha hecho a domicilio y el trabajo de los Servicios Sociales ha sido muy efectivo para hacer el seguimiento de cada situación. No me puedo olvidar de los concejales Sergio Chagartegui y Emilio Berzosa que han estado al tanto de todo lo relacionado con el banco de alimentos.
Además, hemos destinado 1,2 millones de euros en políticas de ayuda a las empresas de los sectores más desfavorecidos en nuestro tejido local, como son el comercio y la hostelería, así como pymes. 

Con aplazamientos y suspensiones en la agenda, ¿qué proyectos municipales se quedan en el tintero?
Más allá de la programación de la Ciudad Europea del Vino y gran parte de las actividades, para las que iremos buscando alternativas, en lo que a proyectos se refiere, dado que tenemos el presupuesto prorrogado, no podremos retomar la reurbanización de lo que resta de la avenida Castilla, y veo difícil poder recuperarlo porque ni Vox ni la oposición nos apoyan con esta partida. 

¿Cuáles son los planes del equipo de gobierno para el próximo año?
Vamos a afrontarlo como un año normal, sin olvidar el planteamiento de rebajar los impuestos, con herramientas como mantener el IBI en importes similares a los de este año, incluso planteando rebajas a sectores más afectados por la crisis de la covid-19. Eso reducirá los ingresos y tendremos que adecuar el gasto corriente a las nuevas necesidades.
En cuanto a las inversiones, confiamos en que no se vean afectadas, a la espera de poder beneficiarnos de los fondos anunciados por la Junta en los ámbitos de sanidad, empleo e inversión para mantenerlas.
Aún no está claro en qué temas vamos a invertir, porque teníamos muchas ideas en las que estábamos empezando a trabajar pero esto no ha dado un mazazo de realidad.