Tesorería avisa del riesgo de falta de liquidez

J.M.
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Un informe advierte de que «en el peor de los escenarios» el Ayuntamiento podría tener que recurrir a un crédito a corto plazo para hacer frente a sus obligaciones

Imagen de archivo de la Oficina de Atención del Contribuyente (BAC). / - Foto: Luis López Araico

Aunque sin ánimo de crear alarma, el Órgano de Tesorería del Ayuntamiento ha dejado constancia en el informe en el que se daba la conformidad para retrasar el periodo de cobro de varios impuestos municipales de que en el contexto actual de «incertidumbre» el Consistorio podría llegar a tener que concertar «una operación de tesorería» ante la falta de liquidez. Es decir, tendría que recurrir a un crédito a corto plazo (a devolver antes de final de año) para hacer frente a las obligaciones más inmediatas. Una posibilidad que ahora mismo se ve lejana pero sobre la que desde los servicios técnicos advierten también que se podría dar en el caso de presentarse «el peor de los escenarios». A lo que se añade que es «muy difícil, por no decir imposible, predecir la evolución de los ingresos» en esta situación.
De lo que no hay duda es de que el Ayuntamiento ha decidido hacer un importante esfuerzo de tesorería al retrasar en tres meses el cobro de varios de los impuestos. Lo que se traduce en que la recaudación del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica no se recaudará hasta el 27 de julio, la del IBI esperará hasta el 30 de septiembre, el IAE hasta el 14 de octubre y  la tasa de basuras y vados hasta el 27 de ese mismo mes. Es decir, los ingresos van a llegar más tarde que nunca pero los gastos no esperan y hay que hacerles frente. Con más celeridad si cabe en un contexto en el que se quiere agilizar al máximo el pago a los proveedores y precisamente porque esta medida de atrasar el abono de los tributos lo que persigue es ayudar a los contribuyentes y a las empresas en un momento en el que se pueden enfrentar a problemas de liquidez.
En lo que respecta a este asunto, el problema podría no ir más allá de que el Ayuntamiento recaude estos tributos tres meses más tarde de lo habitual. Eso sí, habría que soportar el pago de intereses y lo que no se puede controlar aún son los posibles impagos que se pudieran derivar de esta crisis económica que estalló a mediados del pasado mes de marzo.
Lo que ya es algo más preocupante es que desde las áreas de Tesorería e Intervención han previsto ya que los ingresos hasta el mes de junio se van a reducir en alrededor de 5,2 millones de euros. Lo que ha llevado al Ejecutivo socialista y a Cs, tal y como avanzaba este periódico la semana pasada, a renegociar el presupuesto que pactaron en febrero para adaptarlo a la nueva realidad.
El alcalde, Daniel de la Rosa, detallaba ya este lunes que la caída de ingresos se corresponde con la previsión de que la recaudación por las multas de tráfico va a caer hasta junio en 1,5 millones de euros, que por el ICIO va a llegar un millón menos, que en los autobuses se van a ingresar 800.000 euros menos, por la zona azul otros 500.000...
Pero este escenario no es válido para todo el ejercicio ya que en este momento resulta extremadamente complicado pronosticar qué es lo que se va a ingresar en la segunda mitad del año. El caso de los autobuses urbanos resulta muy gráfico ya que es poco menos que imposible adivinar cuánto se va a recaudar por esta vía. Más aún cuando ni siquiera se sabe a partir de qué momento se va a permitir el máximo aforo de viajeros en el transporte público. No se sabe ni eso ni si los ciudadanos, llegado el momento, van a querer utilizarlo.
Frente a esa realidad más complicada, existe otra más positiva que viene dada por la tradicional inejecución del Presupuesto. En el sentido de que el Ayuntamiento suele acumular importantes remanentes que en situaciones como la actual se pueden convertir en un colchón.
Pese a la falta de certezas, tanto el PSOE como Cs han pensado que es mejor tener un presupuesto actualizado antes que modificar el vigente (prorrogado desde 2017). A sabiendas de que van a tener que vigilar muy de cerca la ejecución de las cuentas para introducir notables cambios en la segunda mitad del año.
Ambas formaciones lo han justificado en la necesidad de actualizar contratos cuya previsión de gastos está desfasada. El de recogida de basuras debe de recoger 3 millones de euros más de gasto, el del mantenimiento del alumbrado otros 600.000, el de gestión del tráfico sumar 500.000 más...
Pero junto a esos criterios técnicos también se esconde la ambición por aplicar sus políticas desde un Presupuesto propio para 2020 y años sucesivos. Precisamente eso es lo que quieren evitar el PP y Vox  que, argumentando de que serían unas cuentas irreales y ficticias, reclaman al PSOEy a Cs que se olviden de su aprobación y piensen en 2021.