Pacientes contados en el HUBU

G.G.U
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Las salas de espera de Neumología, Traumatología, Oftalmología y Ginecología son de las pocas con gente en el Hospital Universitario, donde se prioriza la consulta telefónica. En la primera semana con actividad programada operaron a 80 personas

La imagen de esta sala de espera se repite en todos los bloques y en casi todas las especialidades, donde se está intentando sacar el máximo trabajo posible a través del teléfono. - Foto: DB

Por cada silla disponible, dos libres. Toda bancada del HUBU está forrada con unas pegatinas en las que la señal de prohibido sentarse y la leyenda ‘Mantenga la distancia social, no utilice este asiento’ recuerdan a cada paso que hay que evitar el contacto físico. Es una medida más correcta que necesaria, dado que en tiempos pandémicos los pacientes sin coronavirus parecen haberse convertido en una rareza en el hospital; son excepción las consultas con enfermos pendientes de visita. Y en las que hay, no superan la quincena.

La dirección del complejo suspendió toda la actividad programada no preferente en la segunda semana de marzo y, a simple vista, nadie diría que ahora ya se está intentando recuperar. Sin embargo, hay algunas imágenes desconcertantes como, por ejemplo, el aparcamiento. La ocupación en la planta baja es muy semejante a la de épocas ordinarias, pero nada más cruzar el umbral de la puerta de consultas se constata que el número de coches no es proporcional al de usuarios. Por el largo pasillo que conduce a las consultas es difícil cruzarse con alguien y en casi todas las puertas hay carteles que indican que, «debido a la situación actual» no está permitido el acceso. En Citaciones se indica, directamente, que solo puede pasar «personal autorizado». 

Hay que caminar hasta el bloque A, el más próximo al vestíbulo, para encontrar una puerta abierta, pero, de nuevo, solo para el personal sanitario. Y más en concreto, para aquellos profesionales que tengan cita para hacerse un test de anticuerpos en sangre o una prueba PCR, el análisis molecular que detecta la presencia del SARS-CoV-2 en la garganta o en el interior de las fosas nasales y, por lo tanto, una infección por coronavirus activa. Salud Laboral ha desplazado sus instalaciones y de allí entran y salen trabajadores uniformados.

La mascarilla es generalizada entre quienes caminan por los pasillos, ahora siempre con un destino concreto. Nadie deambula. Tampoco en las antesalas de los quirófanos, que hasta hace poco más de dos meses eran de las zonas más animadas del hospital. A pesar de las pegatinas del suelo que siempre han informado de la imposibilidad de cruzar al área quirúrgica, en ese espacio se agrupaban familiares de pacientes a la espera de noticias. Ahora, se cuentan con los dedos. Y eso que el HUBU ha sido uno de los pocos hospitales de la Comunidad en los que se ha mantenido la cirugía oncológica más grave, además de las urgencias, durante toda la pandemia. 

La semana pasada, no obstante, ya se abrieron ocho quirófanos y se empezó a operar patología programada de Oftalmología, Urología, Cirugía General, Traumatología, Cirugía Pediátrica, Ginecología, Cirugía Plástica, Otorrinolaringología, Cirugía Vascular y Neurocirugía. En total, intervinieron a 80 personas con patología que en marzo se consideraba demorable pero en mayo no. Y hubo otras 25 intervenciones urgentes por patología imprevista. En total, 125 operaciones.

Esta semana ya se está trabajando en once quirófanos y la idea es abrir tres más cada semana, hasta llegar a la veintena y poder recuperar la agenda convencional.

Algo que, en consultas externas, no se sabe cuándo sucederá. En el pasillo que comunica quirófanos con los despachos de los especialistas se ve con nitidez el panorama: nadie en Neurología, nadie en Reumatología, un par de personas en la sección de Campimetría y otras cuatro en la de Láser de Oftalmología, otros seis en Urología... La imagen que se ve a través de las aberturas de las puertas refleja la realidad general al mostrar que el grueso de los pacientes se concentran en Neumología, sobre todo en la sección de Broncoscopias. En los dos días que este periódico empleó para este reportaje (viernes y lunes) comprobó que en este departamento había más de una decena de personas y no todas mayores. También el espacio que comparten especialistas en Traumatología y Anestesia en el bloque A es de los más concurridos, también con pacientes de todas las edades -incluso niños- que esperaban, más de pie que sentados.

Una planta más abajo, es Ginecología la zona con más pacientes, casi todas embarazadas pendientes de revisión.

Porque, a pesar de que la consejera de Sanidad afirme que «la consulta telemática» ha llegado para quedarse, no todo puede resolverse por teléfono.