4 cámaras multan ya por usar el móvil al volante

I. ELICES
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Los dispositivos, que solo sancionaban por el cinturón, están en la A-231 (Villalbilla), N-I (Pancorbo y Rubena) y A-1 (nudo Landa). La mitad de los siniestros mortales son por despistes

4 cámaras multan ya por usar el móvil al volante - Foto: Alberto Rodrigo

Las distracciones y la somnolencia están detrás de la mayoría de los accidentes  mortales en carretera, de ahí que la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Guardia civil dediquen gran parte de sus esfuerzos a mostrar a los conductores los riesgos de hablar o enviar mensajes por el móvil, encenderse un pitillo en pleno viaje o volverse hacia el asiento trasero para reprender a los hijos.  La sensibilización y la educación son importantes para tratar de reducir los despistes en la conducción, pero no lo es menos la acción sancionadora. Así, las cámaras colocadas para vigilar el uso del cinturón acaban de empezar a controlar también el uso del teléfono al volante, según la información confirmada a este periódico.
Resulta lógico que la DGT haya otorgado esta otra función a estos dispositivos de control, puesto que Tráfico estima que detrás de «una gran parte de las distracciones que causan percances en la carretera se halla el uso del móvil», según señala Raúl Galán, jefe provincial de Tráfico, quien recuerda que está en trámite la reforma para que esta infracción suponga la pérdida de 6 puntos del carné y no solo tres.
El fiscal de Seguridad Vial en España, Bartolomé Vargas, también ha mostrado su preocupación por este extremo y ha tomado la decisión de que, cuando se produzca un accidente, policías locales y Guardia Civil pidan al juzgado la revisión de las llamadas telefónicas realizadas por el conductor para comprobar si la utilización del móvil guarda relación con el siniestro. Por tanto, el interés por reducir el uso del móvil al volante es común a todos los agentes relacionados con la seguridad vial.
En la provincia de Burgos hay cuatro cámaras instaladas desde 2016 para controlar el uso del cinturón de seguridad y que desde hace pocas semanas vigilan también la utilización del móvil, ya sea para hablar, enviar mensajes o consultar la pantalla. Dos de ellos se encuentran en la N-I, a la altura de Rubena el primero, y en Pancorbo el segundo. Un tercero se ubica en la A-1, en el kilómetro 234,9, en el nudo Landa. Y el cuarto se halla en la A-231 (la autovía que conecta Burgos con León), kilómetro 155, en Villalbilla.
La Jefatura Provincial de Tráfico ya dispone de la estadística sobre accidentes mortales a 30 días, en los que se incluyen los fallecidos en el mes posterior al accidente (en los datos provisionales solo aparecen los muertos en las 24 horas) y en vías urbanas. Así, las víctimas mortales en siniestro de tráfico en 2018 se elevan a 25, en lugar de los 21 que figuraban en el cómputo preliminar.
En total se contabilizaron el pasado ejercicio 22 accidentes de circulación con resultado de muerte en territorio burgalés. De ellos 13 se produjeron a causa del cansancio o de las distracciones;seis por velocidad inadecuada;dos por adelantamientos antirreglamentario;otros dos por no respetar la prioridad y uno por conducción negligente.
Despistes y sueño son factores que son difíciles de diferenciar a la hora de analizar la causa de un accidente. Por ello en la estadística muchas veces van unidos, si bien en la de 2018 la DGT ha hecho la distinción. Así, la somnolencia del conductor ha sido la responsable de 7 siniestros mortales, mientras que la conducción desatenta ha provocado seis.
A pesar de que ya no se corre tanto por las carreteras desde que se puso en marcha el carné por puntos y desde que el exceso de velocidad está castigado incluso con penas de cárcel, pisar de más el acelerador sigue preocupando a los responsables de tráfico. Es normal, porque la velocidad inadecuada estuvo detrás de 5 siniestros mortales el pasado año. «Ya no es solo que sea motivo del siniestro es que se agravan las lesiones que sufren los ocupantes de los coches implicados», indica Raúl Galán. «Un percance con dos coches a 100 por hora no tiene las mismas consecuencias que uno con dos vehículos a 150; la gente ha de entenderlo», añade.
En este sentido, el jefe provincial de Tráfico considera que «ha sido un acierto bajar a 90 el límite de velocidad en las vías convencionales, puesto que el riesgo de accidente se reduce y el tiempo de más que se emplea en un viaje es mínimo».