Cáritas aspira a recaudar más de 10.000 euros vendiendo ropa

S.F.L.
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En el establecimiento de Cáritas en Briviesca se pueden encontrar prendas de señora, caballero y niño.

El espacio solidario de Briviesca se traslada a la calle Mayor y amplía los días de apertura a 3 y los voluntarios a 18

Cáritas de Briviesca abre un nuevo espacio solidario en la calle Mayor de la ciudad con la intención de conseguir superar los 10.000 euros de recaudación de las ventas de ropa de segunda mano del año pasado. Todos los ingresos obtenidos en la tienda se destinan íntegramente a la compra de alimentos para las 80 familias a las que actualmente ayuda la organización. 
El cambio de ubicación también se debe a que el lugar que antes ocupaban en la vía Santa María Encimera era cedido y se encontraba en un estado bastante deficiente. Con la apertura del nuevo local, los voluntarios de Cáritas aspiran a «atraer más compradores» de la comarca y así llegar a más ciudadanos necesitados. El espacio solidario tiene a disposición del consumidor prendas usadas en excelentes condiciones. 
Hace diez años que nació el proyecto y la antigua tienda, dedicada a la recuperación de ropa para personas de máxima necesidad. Hace unos años se dio el paso de que esos atuendos pudiesen comprarlos todos aquellos que quisieran a precios muy asequibles. Actualmente, el proyecto está gestionado por 14 voluntarios de Briviesca y 4 de Quintanilla San García. Al incrementarse el número de colaboradores, el establecimiento permanecerá abierto tres días a la semana, en vez de dos. Los lunes y viernes el horario es de 11:30 a 13:30 horas, y el miércoles de 17:30 a 19:30. 
Los ciudadanos pueden colaborar llevando ropa que ya no utilicen al propio local o depositándola en el contenedor rojo de la Plaza Santa María, aunque también pueden hacerlo como clientes», declara una de las voluntarias. Durante 2018, nueve toneladas de vestimenta se movieron en el espacio briviescano. Del total percibido, se aprovecha una cuarta parte. Las prendas que se encuentran en peores condiciones se derivan a empresas para su correcto reciclaje y tratamiento de los residuos.

«Encuentro prendas para mi hijo y para mí muy modernas»

Sara Khelih es una joven tangerina que lleva afincada en la capital burebana 1 año y 6 meses. Divorciada y con un niño pequeño, ha tenido que buscarse la vida desde que llegó. La hablaron de la tienda de Cáritas y desde que entró por primera vez, se quedó fascinada de la cantidad de ropajes que había. «Encuentro prendas para mi hijo y para mí muy modernas», afirma la vecina. Es consumidora habitual y desde hace unos meses colaboradora. Dona vestuario que ya no la sirve o no lo quiere y adquiere otras. Las familias más necesitadas pueden canjear vales que los trabajadores sociales entregan, pero el público en general puede comprar a precios muy asequibles. «Es una iniciativa muy buena para las personas que tienen alguna dificultad económica o que no trabajan. Podemos vestir bien sin necesidad de gastarnos mucho dinero», manifiesta. En el establecimiento hay ropa de mujer, caballero y niños; calzado y complementos.

«La calidad y el precio de la ropa no pueden ser mejores»

Para María Dolores Gómez, vecina y clienta, el espacio solidario es una parada obligatoria siempre que se acerca al centro. Le fascina la idea de tener la posibilidad de adquirir ropa «de lo más variapinta» con precios que oscilan entre 1 y 10 euros. Además, existe la posibilidad de comprar adornos, productos de comercio justo y enseres (la mayoría para niños pequeños como cunas, carritos de bebé o tronas). Nunca se va de la tienda sin comprar y afirma que «la calidad y el precio de la ropa no pueden ser mejores». Generalmente, se hace con vestimenta para regalar a niños cercanos a su familia, aunque ella misma también viste con prendas de Cáritas. Para aportar su granito de arena, quiere ofrecer su servicio para realizar arreglos a la gente que compre y los necesite. «Este proyecto me parece muy interesante, esperemos que los ciudadanos se animen a donar y a comprar. Todo sea por el bienestar social», sentencia Gómez.