Pablo Carbonell descubre la casa del Espolón

P.C.P.
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Un vídeo del artista sobre el Escape Book montado por AJO Taller en los bajos del Templete con motivo de la Feria del Libro de Burgos revoluciona las redes sociales

Pablo Carbonell es ya, de lejos, el invitado más rentable de la Feria del Libro de Burgos. Quizás su novela Pepita, que presenta como 'un viaje entre el humor surrealista y la dignidad humana' no esté entre los más vendidos, pero la publicidad que el polifacético artista ha hecho del evento de los libreros es impagable.

Suele ocurrir que en ocasiones tiene que venir alguien de fuera para que descubramos y valoremos lo que hay en casa. Carbonell estuvo en el viernes en el Paseo del Espolón para hablar de su libro, como diría Francisco Umbral, y aprovechó para grabar un vídeo que ha circulado por los teléfonos móviles y las redes sociales de muchísimos burgaleses durante todo el día. Algunos, muchos, han pensado que se trataba de una bufonada más de las que tan a gala lleva este artista, ora estrafalario y grotesco, ora soñador y comprometido.

- ¿Una casa debajo del Espolón?

Pablo Carbonell descubre la casa del Espolón
Pablo Carbonell descubre la casa del Espolón - Foto: Miguel Á?ngel Valdivielso

- Por el amor de dios, dadme una explicación porque estoy pensado lo peor.

Conversaciones similares a esta han salpicado los grupos de WhatsApp de familia, amigos y trabajo. La Asociación Provincial de Libreros de Burgos ha explicado que no, que no se le ha ido la pinza al señor Carbonell, que sí hay una camita debajo del templete del Espolón, que ha sido redecorado y en vez de maquinaria de limpieza y vallas hay una biblioteca y un acogedor rincón con chimenea. Será porque lo hizo el domingo electoral, el caso es que aún queda mucho despistado que se piensa que todo es una broma.

Por aclarar conceptos, sepan que se trata de un Scape Book diseñado por AJO Taller de Arquitectura. La llave para entrar la tienen en la caseta de información. Está muy solicitada. Pero seguro que no pueden resistir la tentación. Al fin y al cabo, ¿qué niño burgalés no ha intentado mil veces abrir esa puerta?