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De Madrid al cielo de Meirás

Agencias
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Emilia Pardo Bazán había previsto su enterramiento en el pazo, una casa que heredó de su padre y en la que pasó largos períodos de recreo

De Madrid al cielo de Meirás - Foto: REAL ACADEMIA GALEGA

Hace un siglo falleció en Madrid, también durante una pandemia, la escritora coruñesa Emilia Pardo Bazán, cuyos restos descansan en una cripta en el centro de la capital pese a que le hubiera gustado que la enterrasen en sus queridas Torres de Meirás, donde su legado pervivirá entre los usos que tendrá esta propiedad pública.

Doña Emilia, como la llaman sus estudiosos y admiradores, murió en tres días. La gripe la sobrevino en una de las primeras olas tardías de aquella pandemia un domingo en su casa. No había antibióticos, ni tampoco vacunas, rememora el catedrático de Literatura de la Universidad de La Coruña (UDC) José María Paz.

No murió de diabetes, como dicen algunos biógrafos, sino de este virus gripal del tipo A «muy agresivo» que le atacó el cerebro y «se la llevó en  pocas horas» en su casa de Madrid, en la calle Princesa, muy cerca de donde está hoy su estatua.

Aquel domingo de mayo de 1921 empezó a sentirse mal y llamó a su médico, que le aconsejó reposo. El lunes mejoró pero, al final del día, el malestar se agravó; el martes la visitaron otros dos doctores que concluyeron que su estado era irreversible. Se quedó sin habla. El miércoles al mediodía falleció.

Como con todo lo demás, doña Emilia también escribió sobre su final. Dejó instrucciones acerca de dónde y cómo quería ser enterrada, una ceremonia «muy sencilla».

«Se ha dicho por muchos escritores, como Clarín o Menéndez Pelayo, que era vanidosa y prepotente, seguramente por envidia, sin embargo las instrucciones que da para su entierro denotan que no era así, y aunque lo fuera tenía méritos suficientes», recuerda Paz Gago, investigador del legado de la escritora desde hace dos décadas.

No quiso coronas de flores ni que asistieran autoridades políticas a su despedida, «ahí demuestra su grandeza», pero sí lo hicieron y «se volcaron con su entierro» en el panteón familiar que está en la cripta de la Iglesia de la Concepción de la calle Goya de Madrid.

Sin embargo, ella, que era creyente, había previsto su enterramiento en la capilla de las Torres de Meirás, el pazo que heredó de su padre y que mandó construir como se conserva en la actualidad.

Fue en Meirás, una granja con una casa rústica ubicada en Sada donde el padre de doña Emilia hacía agronomía experimental con poco éxito. En esta propiedad de su abuelo, que pasa a su padre y después a ella, fue donde surge su afán por la ciencia y la técnica.

Un año después de la muerte de su padre, en 1894, empieza a construir las Torres de Meirás. Las obras duraron 15 años y la casa fue inaugurada en la boda de su hija en 1910.

Allí hizo gala de ser una «gran anfitriona». Le encantaba invitar a sus amistades y allí escribió y leyó mucho. Meirás era el sitio de su recreo.

En la Torre de la Quimera, la más alta, la escritora tenía su biblioteca y actualmente alberga más de 3.000 volúmenes. Fue precisamente el lugar elegido para el acto formal de entrega del inmueble por parte de la familia Franco al Estado.

Otros 8.000 libros completan su biblioteca custodiados en la que fue su casa de la ciudad de La Coruña en la calle Tabernas, sede de la Academia Gallega, y todos ellos han sido protegidos.

Cien años después de su muerte, estas Torres de Meirás han sido declaradas patrimonio público y las administraciones dirimen sus futuros usos, entre los que prima el legado de la escritora y también se contempla la recuperación de la memoria histórica por haber sido residencia de verano de Franco. 

donación. En este contexto, la Real Academia Española ha asegurado que «conoce la intención» de la familia Franco de donar a la institución la biblioteca de Emilia Pardo Bazán, que albergaba el Pazo de Meirás, y que estudiará esa opción.

En caso de que la RAE no aceptara el ofrecimiento de la familia Franco, esta optaría por entregar los 3.000 libros a «una institución de ámbito estatal sin ánimo de lucro».

Los herederos del dictador ya solicitaron a principios de este mes formalmente a la Xunta de Galicia retirar del interior del Pazo de Meirás las estatuas de Abraham e Isaac del Mestre Mateo y la biblioteca de la escritora Emilia Pardo Bazán.