El paracetamol empieza a escasear en algunas farmacias

R.E. MAESTRO
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Profesionales de la ciudad, como la de la plaza de Vega, aseguran que existe gran demanda al ser el recomendado para tratar el coronavirus y no precisar receta en las dosis de 500 y 650 mg

La farmacia de la plaza de Vega ya anuncia que se han quedado sin mascarillas, alcohol, guantes y gel desinfectante. - Foto: Christian Castrillo

Mascarillas, guantes, gel desinfectante y agua oxigenada se han convertido en algunos de los productos más demandados por los ciudadanos durante las últimas semanas y eso ha provocado que muchas farmacias de la ciudad muestren carteles de ‘agotado’. Aunque lo más preocupante resulta que tampoco parece que esta falta de stock se vaya a solucionar a corto plazo. Pilar Tomás, farmacéutica de la plaza de Vega, asegura que ya desde el mes de febrero comenzaron a quedarse sin ello y tampoco tiene demasiadas esperanzas de que vuelvan a recibir puesto que los distribuidores ya les han dicho que ni tienen ni saben cuándo les van a llegar.

Poco antes de iniciar el confinamiento, Tomás recuerda que le enviaron un paquete con 500 geles desinfectantes y en tan solo dos días se vendieron todos. Y es que ya tenía una lista con personas interesadas en conseguirlos. Le iban a enviar otra tanda, pero nunca llegó. En cuanto a los termómetros, también están teniendo problemas de suministro. La farmacéutica asegura que los de galio ya no se los envían, y de los de infrarrojos, los de frente y aquellos que no requieren contacto, «ni hablar», ya que supone que se habrán llevado a hospitales, residencias u otros lugares donde sean más necesarios en estos momentos.

El paracetamol que se puede vender sin receta, con la dosis de 500 y 650 miligramos, ha sido el medicamento más precisado por los clientes y también está llegando con dificultades. Respecto al ibuprofeno, sin embargo, no hay ningún problema, debido a que lo que se está recomendando es el paracetamol y por tanto lo que más gente está pidiendo.

Aunque lo cierto es que la situación es prácticamente similar en todas las farmacias. Tomás asegura que a ella aún le quedan termómetros, «pero más o menos estamos todos parecidos». Eso sí, de lo que está segura es que a nadie le quedan ya mascarillas ni esperan que se las suministren. Como se puede observar en los carteles que han elaborado, reclaman que se faciliten estos materiales de protección especialmente a aquellos que tienen que trabajar de cara al público en supermercados, transportes o las propias farmacias.

 

MEDIDAS

De momento, la boticaria sí que recomienda y considera útiles las mascarillas caseras con tela quirúrgica, e incluso las que utiliza las ha diseñado ella misma y posteriormente han sido cosidas por una modista. Las ha realizado con una tela de popelín con una friselina rígida en el interior, una tira de plástico en la nariz para dar forma y unas gomas. «Además de toser en el codo es mejor si llevas algo tapándote la cara», asegura. Y, a falta de geles desinfectantes, destaca la importancia de lavarse bien las manos con agua y jabón.

Donde sí considera Tomás que se han tomado medidas y se ha actuado bien es con las recetas electrónicas. «Está facilitando mucho a la gente que pueda llamar al centro de salud, le carguen la medicación sin tener que ir y en lugar de tenerla para un mes se la ponen para dos». Algo especialmente positivo puesto que permite ahorrar paseos, entradas en la farmacia y se aseguran tener la medicación. Lo que también remarca la farmacéutica es que hay que comprar únicamente lo necesario y no hacer acopio de medicamentos.