La consejera de Sanidad apacigua a los jefes del HUBU

G.G.U.
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Mantuvo ayer una reunión cordial, aunque sin contenido. Verónica Casado acudió al hospital dos semanas después del plante. Mostró respeto y dejó claro que Burgos es responsable de Aranda y Miranda

La consejera de Sanidad apacigua a los jefes del HUBU - Foto: Jesús J. Matías

Cuarenta jefes de servicio, junto a otros tantos de unidad, emplazaron el 24 de septiembre a la consejera de Sanidad a acudir al HUBU para explicar su proyecto sanitario para Burgos. Dos semanas después, Verónica Casado se reunió con buena parte de los especialistas que protagonizaron una foto hasta entonces insólita y consiguió cerrar ese capítulo agrio con un encuentro respetuoso y cercano, pero en el que se concretó poco. Las dos ideas prioritarias fueron que Sacyl respetará la iniciativa del personal del complejo burgalés, que ha de asumir que ya es responsable de garantizar la asistencia en Aranda y en Miranda.
La consejera de Sanidad aprovechó que iba a participar en la celebración del Día Mundial de la Salud Mental para tener un cara a cara con los especialistas del HUBU, aunque no se informó de manera oficial de ninguno de los dos actos. De hecho, no atendió a los medios de comunicación, ni en la calle ni el hospital, al considerar que era un «encuentro de trabajo». Acompañada en todo momento por el delegado de la Junta, Roberto Saiz, la máxima responsable de la sanidad en Castilla y León fue recibida en el HUBU por el gerente del complejo, José María Romo, y por la directora médica, Carmen Rodríguez, quienes presidieron la reunión con una treintena de jefes de servicio.
El encuentro fue, en palabras de asistentes, «cercano», «cortés», «respetuoso», «cordial», «sin límite de tiempo» y «con actitud de escucha» hacia una plantilla que manifestó su malestar por la imagen que, desde hace años, se está trasladando del HUBU desde distintos ámbitos, en el que los profesionales incluyen a Sacyl: un mastodonte que consume mucho presupuesto por su fórmula de gestión (público-privada y única en la región). Casado replicó a esta queja «reconociendo que el hospital funciona» y que hay que dejar los conflictos a un lado para poder centrarse en el trabajo del día a día.
En este punto, la plantilla también criticó que la actividad asistencial de los hospitales se haya reducido, de cara a la opinión pública, a las listas de espera; algo que tanto Casado como el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, han tildado de prioridad repetidamente. Y ayer, la consejera señaló que son un elemento primordial a considerar, pero matizó que no a costa de la asistencia que se presta. Es decir, que si hay necesidad en Aranda y Miranda y eso repercute en las listas de Burgos, la prioridad es atender a la población con garantía de que hay igualdad de condiciones con independencia del lugar en el que se viva.
Reiteró que hay que mejorar la coordinación, no solo con los hospitales comarcales, sino también con la Atención Primaria. De hecho, recordó que este es uno de los ejes de su programa de gobierno y que es irrenunciable. Tras su intervención -en la que reiteró que no tiene afiliación política- se abrió un tiempo de coloquio  en el que los especialistas intervinieron espontáneamente. Y ahí se destacó que la coordinación pasa por mejorar el sistema informático.

Recibirá a los colectivos vecinales
La visita de Casado se solapó con una oferta de su departamento a las asociaciones que están encabezando las protestas por la reorganización de las Urgencias de Atención Primaria: los recibirá en Valladolid el 23 o el 30 de octubre.
Los representantes vecinales se negaron a reunirse con otro dirigente de Sacyl que no fuera la consejera de Sanidad y lo han conseguido.