El San Pablo entra en territorio prohibido

C.P. / Valencia
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Después de hacer los deberes contra el Zaragoza, los burgaleses miden sus fuerzas con el Real Madrid, vigente campeón y un adversario al que nunca han ganado desde que se estrenaron en la ACB

Fitipaldo, a la entrada de L'Alquería. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Que el nombre del equipo lleve el nombre de un santo cobra hoy más sentido que nunca porque el San Pablo necesitará de un milagro para doblegar al Real Madrid. Sin Earl Clark,  Goran Huskic ni Álex Barrera y tan solo 30 horas después de haber jugado contra el Casademont Zaragoza, los burgaleses afrontan el desafío (15.30 horas/MD) de tumbar por primera vez en su historia al vigente campeón. Lo han intentado hasta en cinco ocasiones en un partido oficial, pero el resultado siempre ha sido el mismo: derrota. La historia de David contra Goliat nunca ha acabado bien para los azulones. Esta vez la lógica vuelve a dar a los merengues como favoritos, pero este surrealista 2020 ya ha demostrado que no hay nada imposible, menos en el deporte.

Las buenas sensaciones que dejaron los burgaleses en el día del estreno durante algunos tramos del encuentro no quitan para que el favoritismo de los blancos sea absoluto. Su plantilla es mejor y más larga y ya demostraron en el primer envite que llegan en plena forma.

Sin embargo, el gran inicio de Bruno Fitipaldo, la intensidad de Augusto Lima, el trabajo sucio de Miquel Salvó y la irrupción de un Dragan Apic hasta ahora desconocido arrojan un halo de esperanza en la plantilla castellana, que fue capaz de ganar pese a que Vítor Benite, su jugador estrella, no estuvo a su nivel habitual. La aportación de todos, como ocurrió en el duelo frente al Zaragoza con Javi Vega jugando de ‘3’, será fundamental para intentar frenar al todopoderoso Real Madrid.

Los argumentos de los que dispondrá Joan Peñarroya...

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