El impacto económico de suspender San Juan es de 2 millones

R.C.G.
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Es la cantidad aproximada que se mueve en la ciudad durante las fiestas y que repercute en todos los sectores, no solo en la hostelería

El impacto económico de suspender San Juan es de 2 millones - Foto: Raúl Canales

La suspensión de San Juan del Monte representa un mazazo para la economía local. La crisis del coronavirus va a tener un fuerte impacto en Miranda ya que hostelería y comercio, dos de los sectores más perjudicados por el confinamiento, tienen un gran peso en la actividad  empresarial de la ciudad. Para muchos establecimientos las fiestas son anualmente la oportunidad de cuadrar la caja, un ingreso adicional que este ejercicio es posible que también pierdan.
Si finalmente no se encuentra fecha en el calendario para acomodar las fiestas, la ciudad perderá más de dos millones de euros. Bares, restaurantes y empresas de catering son los más beneficiados pero alrededor de San Juan gira un mercado mucho más amplio que repercute en tiendas de ropa, espectáculos, cartelería, transporte o servicios.
El gasto medio de cada sanjuanero adulto ronda los 200 euros de los cuales una gran parte se destina a la cuota de la cuadrilla, en la que se incluye la comida y bebida de los tres días además de gastos comunes como la charanga o mantenimiento de caseta. A esa cifra hay que añadir luego lo que cada uno consuma de manera individual en los bares así como los gastos en renovar la indumentaria (blusa, pañuelos, alpargatas,...), sin duda un desembolso importante para muchas familias. Además en los últimos años desde la Cofradía se han potenciado los actos previos como el Día del Blusa, que ha ido ganando peso dentro del programa y que supone otro ingreso adicional para los establecimientos de la ciudad con el que este año tampoco contarán.
El porcentaje de recaudación que las fiestas representan para cada local es diferente. «Para quienes dan comidas puede ser de hasta un 30% de sus ingresos trimestrales», asegura Pepe Rey, presidente de la asociación de hosteleros. A ese número se acercan también algunos bares que contratan las consumiciones mínimas de antemano con varias cuadrillas o aquellos que tienen una ubicación muy céntrica, aunque con la fórmula de multiverbena implantada en los últimos años, el ocio ya no se concentra en una sola zona por lo que los ingresos están más repartidos y a todos los bares les toca un pellizco.
Alternativas. Al dinero que gasta cada sanjuanero hay que añadir el presupuesto de la Cofradía, destinado mayoritariamente a la contratación de servicios y espectáculos de los que también dependen decenas de puestos de trabajo. Autobuses, taxi, supermercados, imprentas o tiendas de venta de productos complementarios que van desde gorros a pegatinas, también perciben una inyección económica gracias a San Juan.
Por este motivo, por lo que significa para los mirandeses pero también por su impacto económico, la idea es buscar una alternativa que permita celebrar las fiestas aunque sea con otro formato. No es sencillo porque ni siquiera se sabe cuando acabarán las restricciones por el coronavirus y tampoco hay muchas fechas disponibles. «No va a ser lo mismo, porque la gente no va a salir igual», lamenta Rey. Desde la hostelería se valora el esfuerzo de todas las partes implicadas en buscar opciones que ayudarían a minimizar los daños. Las mismas pasan por un formato reducido de fiestas pero «tenemos que asumir que este año el ingreso adicional de San Juan, al menos al que estamos acostumbrados, está perdido».