El Jesús María implanta un nuevo método para aprender matemáticas

B.G.R. / Burgos
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150 niños de Infantil se estrenan con el programa Entusiasmat, importado de Barcelona y basado en la experimentación, la manipulación y la observación a través de juegos

Los números están continuamente presentes en el aula. - Foto: Alberto Rodrigo

El colegio concertado Jesús María, ubicado en la calle doctor Fleming, ha puesto en marcha este curso un innovador método de aprendizaje de las matemáticas basado en la experimentación, observación y manipulación a través del juego. En esta primera fase se está desarrollando con los alumnos de segundo ciclo de Infantil, 152, si bien los responsables del centro tienen intención de llevarlo a la ciclos superiores en el futuro.
El programa Entusiasmat, importado del colegio Montserrat de Barcelona, consiste en la enseñanza de conceptos matemáticos de manera fácil y divertida desde edades tempranas y de diversas maneras. Así, se relacionan con otras áreas de conocimiento, como la lengua o la música, permitiendo que los pensamientos concretos se transforman en abstractos, o que los números se apliquen a la realidad. Además y al estar basado en las llamadas inteligencias múltiples, el método educativo posibilita «la inclusión de todos los alumnos al aprovechar sus capacidades y habilidades», según explica la profesora y coordinadora de Infantil, Guiomar Martínez.
El programa a seguir, subraya esta tutora, se divide en seis vertientes: numeración, razonamiento lógico, percepción visual, geometría, medida y orientación espacial. Todas ellas se abordan en sesiones diarias de 45 minutos estructuradas en tres partes, si bien se emplean otros espacios del centro más allá de las propias aulas.  Primero, se empieza con 5 minutos de cálculo mental para después seguir con juegos demostrativos, así como actividades manipulativas con distintos materiales y la confección de una ficha, de tal mena que «el aprendizaje sea significativo, contextualizado y relacionado con la propia realidad del niño». Los ejercicios acaban con una reflexión en papel de los trabajado para que los escolares no solo se queden con la impresión de que lo vivido ha sido un juego.
A modo de ejemplos, Martínez explica que en el cálculo mental se exponen problemas sencillos que se abordan con un planteamiento de trabajo basado en pensar, preparar y mostrar el resultados con las manos. De igual forma, en las actividades se emplean materiales sencillos, como cubos, gomas o regletas, que permiten a los más pequeños poder buscar y confeccionar la respuesta a una determinada pregunta.
«Lo importante es que asocian lo aprendido en clase, como las características de un círculo o un triángulo, a lo que ven en la calle desde el primer día», explica la coordinadora de Infantil para mostrar que los primeros resultados ya se están viendo no solo por parte del equipo docente, sino también de las familias. Por ello, se muestra partidaria de la extensión del método a otros ciclos, pese a que se requiera un esfuerzo humano y económico.

El primero en Burgos

Tanto el profesorado como la dirección se han formado para poder impartir este programa, convirtiéndose  en el primer centro de Burgos que lo ha puesto en marcha. En una primera evaluación, Martínez subraya la motivación que ha despertado entre los alumnos, además de que permite a los docentes ver las habilidades matemáticas de manera global. «Igual un niño falla en geometría pero es bueno en numeración. Así, ninguno se queda atrás en su aprendizaje porque siempre destaca en un área determinada», precisa, para después señalar como valor añadido la estimulación de la autonomía.