El paso de transportes especiales crece por el 'boom eólico'

H.J.
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La construcción de los grandes molinos exige transportar enormes elementos que deben ser previamente autorizados y custodiados por la Guardia Civil hasta que abandonan la provincia

El paso de transportes especiales crece por el 'boom eólico'

La resurrección de los grandes parques eólicos no solo siembra las cumbres con las características siluetas de estas instalaciones sino también las carreteras con camiones que avanzan de forma lenta y pesada para hacer llegar los elementos que las componen.
Las gigantescas aspas, los espectaculares motores y las distintas partes que componen los pilares deben ser transportadas durante decenas o cientos de kilómetros y la provincia de Burgos es un lugar de paso frecuente para ellos. Sus singulares características no permite cargarlos en un tráiler cualquiera, así que se mueven en los llamados “transportes especiales” que controla la Dirección General de Tráfico y cuyo incremento se está notando en los dos últimos años.
Según dato de la Jefatura Provincial de Burgos, en lo que va de año han atravesado el territorio provincial un total de 2.924 transportes especiales. Son unos pocos menos que los 3.386 del ejercicio anterior, pero teniendo en cuenta que la actividad económica de todo el país estuvo prácticamente parada durante dos meses en primavera y que todavía queda mes y medio para acabar el año la proyección sitúa esta estadística de nuevo en el entorno de las 3.400 operaciones.
Supondría consolidar una tendencia al alza que el jefe provincial de Tráfico, Raúl Galán, no duda en relacionar con el ‘boom’ de las energías renovables en los últimos tiempos. De hecho, coincidiendo con la ausencia de incentivos para los parques eólicos o solares que los ha mantenido en el ostracismo durante un tiempo, en los años 2017 y 2018 se ha notado una caída de transportes especiales pero ahora de nuevo parece posible llegar a los 4.000 alcanzados en 2016.
pocos se quedan. Hablamos siempre del dato referente al número de convoyes que atraviesan algún tramo de la provincia. No tienen por qué tener origen o destino aquí, pues la situación geográfica de Burgos provoca que sea lugar de paso habitual en los enlaces entre Madrid y los puertos del Cantábrico o entre Galicia y Cataluña. De hecho, el número de expedientes que se han tramitado directamente desde la Jefatura Provincial es muy inferior. Tanto que no ha llegado a superar en ningún momento los 800 transportes especiales (el dato más alto corresponde a 2017 con 797) y en lo que llevamos de año se limita a 290.
Dentro de la contabilidad que lleva Tráfico a este respecto se distinguen varios tipos de transportes especiales. Las autorizaciones llamadas «genéricas» son aquellas que no necesitan ningún tipo de escolta y que se expiden cada cuatro años (antes eran anuales). En su mayoría se corresponden a tractores agrícolas. Por encima de ellas según sus requisitos se sitúan las  «especiales», que conllevan mayor complejidad, requiere la emisión de un informe para los titulares de la vía (administración estatal, autonómica o provincial) pero no necesitan escolta.
Y finalmente encontramos las de tipo «excepcional», en las que podemos enmarcar las grandes piezas de los molinos eólicos. En este caso se necesita una autorización previa especificando el recorrido de la ruta, el día y la hora porque conllevan el acompañamiento por parte de efectivos de la Guardia Civil. Una patrulla se encarga de escoltar al camión o camiones durante todo su trayecto por la provincia de Burgos y cuando se llega al límite provincial se coordina el relevo para que a partir de ese punto sea el siguiente territorio el que se encargue de su vigilancia.
A buen seguro que en los próximos meses será cada vez más frecuente ver circular por las carreteras burgalesas este tipo de recorridos, principalmente de la mano de gigantescos proyectos como el que Iberdrola está desarrollando entre las autovías de Valladolid y León. Allí, en el llamado ‘Complejo Herrera’, se han instalado los molinos más potentes de España, con palas de 70 metros de longitud, un diámetro de 145 y una altura total que duplica a la de la catedral.