Suben las ciberestafas en Burgos vinculadas al coronavirus

G. ARCE
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El Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) ha detectado fallos de seguridad y riesgos de actividad maliciosa en más de 14.200 equipos, sistemas o redes en la provincia desde el inicio del año, especialmente tras desatarse la alarma sanitaria

El teletrabajo está aumentando los riesgos de ciberseguridad. - Foto: EVA GARRIDO

Un total de 14.267 activos (equipos, sistemas, servicios o redes informáticas) localizados en la provincia de Burgos han tenido problemas de seguridad durante los cuatro primeros meses del año, cifra que se ha visto elevada entre marzo y abril por la intensificación de las estafas aparecidas en internet vinculadas a la crisis sanitaria del coronavirus.

Son datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (Incibe), organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Europea, que está participando, en coordinación con la Agencia Europea de Ciberseguridad y la Comisión Europea, en la red de control y seguimiento activada tras desatarse la pandemia de la covid-19.

A la espera de cuantificar todos los datos de las semanas de confinamiento en los hogares y paralización de buena parte del tejido productivo, el Incibe ha detectado un aumento de los fraudes y estafas a particulares y también a empresas utilizando como reclamo la crisis sanitaria. Ganchos como las mascarillas o los geles hidrodroalcohólicos, o la suplantación de páginas web de la Seguridad Social o del Ministerio de Trabajo son muy habituales en la red, según explica Daniel Fírvida, experto de Servicios de Ciberseguridad para Empresas y Profesionales de Incibe. "En esta situación totalmente novedosa de alarma hemos visto la facilidad del gancho de los ciberdelincuentes, que siempre están muy pegados a la actualidad para estafar".

El número de activos afectados o relacionados con alguna actividad digital maliciosa en la provincia supone el 16,11% del conjunto de Castilla y León, donde se han contabilizado 85.198 incidencias entre enero y abril. Valladolid, con el 21,42%, y León, con el 19,61%, son las provincias con mayores problemas de ciberseguridad. No obstante, los activos problemáticos en la Comunidad solo representan el 4% del conjunto nacional y quedan muy lejos del 21% que se registra en la comunidad madrileña, del 19% de Cataluña o del 16% en Andalucía, las comunidades con más activos comprometidos.

El Incibe matiza que los 14.267 activos dañados son alertas detectadas y no necesariamente acaban en incidentes de seguridad ni en ciberataques, que el organismo investiga a un nivel global y no de forma provincializada.

Sí localiza el Incibe los municipios con mayor problemática en la provincia, distribución que encabeza y lidera Burgos capital, con el 51,19% de los activos dañados. Le siguen Aranda de Duero (10,19% de los activos), Miranda de Ebro (5,95%) y Villarcayo (4,15%). Por debajo del 3% se sitúan Sotragero (2,73), Medina de Pomar (2,24), Las Quintanillas (1,45%), Briviesca (1,41), Salas de los Infantes (0,77) y Arcos de la Llana (0,69).

Amenazas. Los incidentes registrados más habituales son los malware (cualquier pieza de software que lleve a cabo acciones como la extracción de datos u otro tipo de alteración de un sistema), que protagonizaron el 51,07% de las alarmas en Burgos. Les siguen, con el 39,67% de los casos, los bonet (conjunto de ordenadores infectados controlados por una misma persona u organización criminal para llevar a cabo acciones maliciosas) y en el 8,71% de las incidencias se trata de intentos de intrusión en los sistemas con el fin de explorar sus vulnerabilidades o atacarlos.

Daniel Fírvida alerta en este sentido ante los cambios que ha supuesto la implantación masiva y de forma muy rápida del teletrabajo desde los hogares. "Estamos acostumbrados a trabajar en la empresa con unas medidas de seguridad concretas y el teletrabajo nos ha sacado de ese entorno y de los hábitos de seguridad en los que nos desenvolvíamos. Somos más confiados y nos fijamos menos, usamos más intensamente la tecnología (videollamadas y trabajo en remoto), lo que implica más riesgos".

Al igual que se recomienda en el trabajo, explica el experto del Incibe, en casa no hay que abrir correos ni enlaces sospechosos, hay que cambiar y reforzar las contraseñas de los equipos (ordenadores, wifi, etc.) periódicamente y utilizar las redes de conexiones virtuales (VPN) utilizando las medidas de seguridad de las empresas. Mejor un ordenador de empresa que el personal y siempre actualizado. "Las políticas seguridad de las empresas son extensibles al teletrabajo", insiste. 

La crisis del coronavirus marcará un punto de inflexión y generalizará aún más el uso de las tecnologías en las empresas, especialmente en las más pequeñas. Los riesgos de ciberseguridad aumentan. "Las empresas pequeñas han estado muy centradas en su negocio y en sus clientes y han prestado poca atención a la tecnología y la ciberseguridad". Es un fenómeno que está cambiando por las obligaciones legales y por la irrupción del coronavirus y la implantación del trabajo a distancia. "Cada vez están más concienciados e informados porque todavía falta por denunciar los fallos en seguridad y cómo actuar ante lo mismo". 

Delincuencia. La procedencia de los ataques es muy variada, aunque la gran mayoría son mafias internacionales muy profesionalizadas que, hasta ahora, se ubicaban en países del este europeo, Rusia o China, "aunque cada vez está variando más y también hay delincuencia organizada en España o Latinoamérica".