"Muchas veces no disponía ni de diez minutos de descanso"

A. del Campo
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Patricia Bustamante, durante una jornada de trabajo. - Foto: DB

Patricia Bustamente es especialista en Medicina Familiar y trabaja como médica en Urgencias Hospitalarias. Tras cinco años en el Santos Reyes, se ha ido al Río Ortega de Valladolid, su ciudad natal

Diario de Burgos publica en su edición de este miércoles dos entrevistas a profesionales de la Sanidad para analizar la situación de este servicio en la Ribera. Una entrevista a una médica que se ha marchado hace poco del Santos Reyes y otra a un médico recién llegado a Aranda. Patricia Bustamente es especialista en Medicina Familiar y trabaja como médica en Urgencias Hospitalarias. Tras cinco años en el Santos Reyes, se ha ido al Río Ortega de Valladolid, su ciudad natal.

Para empezar por el inicio de su relación con Aranda, ¿por qué decidió en su día venir a trabajar al Santos Reyes?

Tras finalizar mi especialización como médico de familia decidí dedicarme al ámbito de urgencias, no tenía opciones en mi ciudad y antiguas compañeras se encontraban trabajando en el Santos Reyes y estaban muy contentas allí. Me recomendaron apuntarme a la bolsa de empleo de Aranda porque iban a salir un par de contratos y unos días más tarde me llamaron.

¿Qué se esperaba mejor y qué peor de lo que se encontró? 

Venía de formarme en un hospital más grande y con más recursos de los que tienen en Aranda pero me sorprendió la eficacia de cómo funcionaban las cosas en Santos Reyes. He valorado mucho el trato humano de un Hospital en el que se funciona en conjunto como compañeros, con los que he aprendido mucho día a día.

¿Cuál era la mayor ventaja y el mayor inconveniente de trabajar en el Santos Reyes?

El mayor inconveniente siempre ha sido la presión asistencial. Las guardias de festivos por ejemplo, que son de 24 horas, cuentan con dos médicos de urgencias para todo el trabajo y nunca ha sido suficiente, dando todo de ti mismo no consigues abarcar todo el trabajo que surge. Además el número de guardias mensuales al ser un servicio modesto ha sido mayor del que debería, impidiendo el descanso correcto del personal. Todo esto también limita las posibilidades de formación, ser menos personal impide realizar cursos, sesiones, incluso estudiar en tu escaso tiempo libre. También hay ventajas, la mayor el sentimiento de trabajo en equipo. Valoro mucho a mis compañeros de urgencias y otros especialistas que consiguen superar adversidades diarias y son grandes profesionales.

Dejó el Santos Reyes en el último concurso de traslados, ¿por qué decidió marcharse? 

Lo abandoné en realidad por motivos personales, surgió trabajo en mi ciudad en un momento en el que el servicio estaba afrontando cambios continuos en la plantilla, con la marcha de compañeros casi cada mes lo que implicaba cambios en calendarios, más horas de trabajo y un empeoramiento a la vez de la calidad del trabajo, aumentando las urgencias diarias y siendo el mismo número de médicos de guardia. En ese momento aproveché la oportunidad.

¿Qué desventajas encuentra un profesional que trabaje en un hospital comarcal frente a otro que trabaje en un hospital provincial de referencia? 

En los comarcales no están disponibles todas las especialidades y eso implica asumir patologías que no se atienden tan de cerca en otros sitios. En mi especialidad quizá lo que más se eche de menos son los cuidados intensivos, que muchos pacientes precisan y que es necesario formarse para su asistencia y después hay que trasladar a Hospitales de referencia.

Se habla mucho de la mayor carga de trabajo que hay en la sanidad rural u hospitales comarcales, ¿recuerda algún episodio de un estrés alarmante? 

Bastantes. Muchas veces no disponía ni de diez minutos de descanso en turnos de siete horas. Llegas al trabajo y siempre hay pacientes que llevan horas esperando, te ves solo para solucionar todo ese trabajo pendiente y es a costa de tu esfuerzo personal. La llegada de un paciente crítico supone aún más demora de todos los demás. Asumes tu responsabilidad de hacer todo lo posible pero supone mucho estrés y más posibilidad de errar en tu trabajo. Sientes la necesidad de que exista más personal casi cada día.

Nadie os acusa, pero puede que haya gente que piense que los médicos están dejando abandonado el hospital Santos Reyes. ¿Qué diría ante esto?

He pasado cinco años de mi vida profesional y personal en el Santos Reyes y estoy muy agradecida por la oportunidad. Con los años empeoraban las condiciones de trabajo y creo que no se puede culpar a nadie por intentar mejorar en su situación personal.