Se triplican las quejas por ruido

I.E.
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La @PoliciadeBurgos ha atendido más de un centenar de llamadas por molestias entre vecinos desde el inicio del toque de queda. Los agentes tratan de mediar y evitar las denuncias dada la situación excepcional

La música ha animado muchas tardes en numerosas comunidades de vecinos. - Foto: Alberto Rodrigo

Este estado de confinamiento en que vive la sociedad burgalesa tiene sus efectos colaterales. Los ciudadanos pasan demasiado tiempo en casa y los momentos de desahogo y diversión, cuyo escenario era  en ‘tiempos de paz’ un bar, un restaurante o una discoteca, se localizan ahora entre las cuatro paredes de una casa, con las molestias que genera a los vecinos que pasan de las fiestas y quieren tranquilidad.
La lógica ya dice que solo por el hecho de pasar tantas horas en los domicilios las quejas por ruido deberían aumentar. Y es así, pero el servicio de emergencias 112 y la Policía Local le ponen números y estos no dejan de ser llamativos. Las quejas por hablar alto, por música a toda pastilla y por saltar sobre el parqué se han triplicado en estos tiempos de confinamiento obligado. El Cuerpo municipal de seguridad ha atendido en estas cinco semanas de estado de alerta más de un centenar de llamadas, cuando en el mismo periodo del ejercicio 2019 no llegaban ni a la treintena.
No obstante, la Policía Local entiende que todas estas quejas se producen en un contexto de excepcionalidad, motivo por el que sus intervenciones no culminan, por lo general, con sanción económica. En este sentido, los agentes que acuden a los avisos «están tratando de mediar entre los vecinos para que el requerimiento no termine en multa». De tal manera que no está llevando a cabo mediciones, que son las que determinan -en función de los decibelios detectados- si existe una infracción contra la ordenanza de ruidos que da lugar a un expediente sancionador.
Por norma, los moradores de aquellos domicilios que son fuente de alboroto o griterío «se están dando a razones y no hay que volverles a llamar la atención». Los funcionarios policiales les advierten de que si insisten y las quejas se suceden entonces sí que se enfrentarán a una multa, que como mínimo es de 600 euros.
Hay que tener en cuenta, advierten las mismas fuentes, de que en las comunidades de vecinos conviven personas de todas las edades. La gente joven, que antes acudía a las zonas de ocio para cenar y tomar unas copas, hace ahora las fiestas en casa, lo cual no deja de causar molestias a otros habitantes del bloque que se van temprano a la cama o que simplemente no quieren soportar ningún jaleo.
En los primeros días de estado de alarma, los aplausos de las ocho de la tarde a los sanitarios iban seguidos se sesiones musicales -incluso con DJ- que se alargaban durante horas y que causaban desazón a quienes son más partidarios de la paz y el sosiego. De tal forma que la Policía Local tuvo que hacer varias intervenciones para pedir a los más animados que bajaran el volumen y redujeran el tiempo de las sesiones.
El coronavirus ha hecho también que se multipliquen las intervenciones de los bomberos para rescatar ancianos o personas enfermas que se caen en sus casas y no responden a sus parientes. En concreto las aperturas de puertas han aumentado un 330% en la capital desde el 14 de marzo, según los datos que ha facilitado el servicio de emergencias 112 de Castilla y León.
Esta tarea es cosa del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento, que durante el estado de alarma ha llevado a cabo 42 intervenciones de esta naturaleza. Muchas de estas actuaciones no son para rescatar a enfermos con coronavirus -algunas sí- sino para atender a personas que en estos días están aún más solas porque familiares, allegados o vecinos no pueden estar con ellos. Asimismo, han atendido algún caso de ancianos que en realidad estaban dormidos pero cuyos hijos han dado el aviso al no contestarles al teléfono.
El temor a haber contraído la enfermedad es el que lleva a familiares de personas impedidas a llamar al 112 con más celeridad que en otras épocas. La mayor parte de los incidentes sanitarios ahora mismo se producen en domicilios, que han crecido un 70%.
El estado de alarma ha traído consigo la disminución de los accidentes de tráfico, que han caído nada menos que un 91%. De hecho, desde el 14 de marzo no se ha producido ni un solo atropello. Tampoco -y no deja de ser curioso- ha tenido lugar un solo incendio en domicilio- lo que revela que la mayor parte de ellos -en tiempos de ‘paz’- tienen lugar porque los moradores abandonan su vivienda dejando algo al fuego. Descienden, además, un 78,3% los avisos relacionados con problemas en vías de comunicación.