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Un proyecto ribereño de geocaching une templarios y nazismo

L.N.
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El profesor Eduardo Vicario lleva años tras la huella de la Orden del Temple en Valdeande, Espinosa de Cervera o Tubilla del Lago, restos que ha trasladado al aula a través de Google Maps y códigos QR

Un proyecto ribereño de geocaching une templarios y nazismo

Aprender Historia no está reñido con las nuevas tecnologías. Eduardo Vicario, profesor en el Instituto Juan Martín El Empecinado de Aranda de Duero, ha diseñado un proyecto de geocaching, una especie de gymkhana con GPS, para sus alumnos que une el legado de los templarios en distintos municipios de la Ribera del Duero con los rastros que aún perviven del nazismo. 

Bajo el título Las cinco llaves templarias, los estudiantes de primero de Bachillerato tienen que identificar ya sea un pueblo, un paisaje o una ermita y el momento histórico al que pertenece a través de una serie de coordenadas en Google Maps, de códigos QR y fotografías relacionadas con los temas que explican en clase y que el propio Vicario se encarga de editar y recortar para mostrar sólo una pequeña parte del lugar en cuestión. 

Con estas pistas, una vez que los alumnos reconocen el lugar o los personajes implicados, su profesor les da un dígito. Un proceso que deben repetir hasta conseguir un total de cinco números, los correspondientes a cada una de las cinco llaves templarias, que están ubicadas en Espinosa de Cervera, Valdeande, Tubilla del Lago, Tejada, Aranda de Duero y Castillejo de Robledo (Soria). "Cuando logren todos los números, deben ordenarlos para componer una fecha concreta, que es la que termina de conformar el puzzle", explica. 

Antes de desvelar esa data y el porqué de vincular a templarios y nazis, Vicario detalla municipio por municipio la huella que perdura de aquellos sacerdotes soldados que se convirtieron en la orden religiosa más poderosa de la Cristiandad y que acabó disuelta dos siglos después entre acusaciones de herejía, blasfemias y orgías. En primer lugar, destaca la ermita de San Ginés en Espinosa, en cuya fachada se encuentra tallado un cáliz griálico templario. Como en cada llave, además de una información sobre los monjes guerreros, también se incluye algún dato del fascismo-nazismo, Vicario recuerda que, en dirección a Santo Domingo de Silos, hay una fosa de la Guerra Civil. 

Siguiente punto: Valdeande. Los alumnos se toparán con "pintadas en las que pone Falange Española" y, sobre todo, "con restos y estelas templarias alrededor de la iglesia de San Pedro". A apenas siete kilómetros, en Tubilla del Lago, se ubica la ermita de Quintanilla de los Caballeros, junto a Villalbilla de Gumiel. "Tiene unos canecillos, incluso con una imagen erótica", precisa. Un resto templario que Vicario une después con otro nazi en el municipio de Tejada, donde el 8 de enero de 1938 se estrellaron soldados de la Legión Cóndor que "venían a combatir del lado de Franco". En su opinión, se trata de otra forma de que los estudiantes puedan comprobar que existen rastros del nazismo. La placa, que deben localizar con Google Maps, está escrita en alemán. 

La cuarta llave se halla en Aranda. Más concretamente, en la ermita de la Virgen de las Viñas. Se trata de la inscripción "W Il dux duce" en honor a Benito Mussolini y que habría tallado uno de los soldados italianos que acamparon en la capital ribereña en plena Guerra Civil antes de ir a Madrid. El geocaching se completa en Castillejo de Robledo, "pueblo templario con castillos y el anagrama del franquismo en la fachada de la iglesia". 

Momento clave. Llegados a este punto, Vicario desvela la fecha que han de adivinar: el 23 de octubre de 1940, el día que Franco y Hitler se reunieron en Hendaya. Tal como explica el profesor, la fecha es importante porque coincidió con la visita a España (incluyendo Burgos) de la mano derecha del dictador alemán, Heinrich Himmler, quien estaba "súper obsesionado con la búsqueda del Santo Grial". 

"Aquí ya todo tiene sentido", resume Vicario, recordando que a la Orden del Temple se le atribuyen reliquias como la posesión del cáliz de la Última Cena. Ya ven, templarios por un lado. Nazismo por otro. Y los alumnos a subir nota.