Tres décadas de enseñanza y formación con sello de identidad

Belén Antón
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Tres décadas de enseñanza y formación con sello de identidad

El 20 de junio se cumplió el 30 aniversario de la inauguración del IES Vela Zanetti, un centro que se caracteriza por su espíritu abierto, donde se educa con exigencia, buscando buenos resultados académicos y potenciando las habilidades del alumnado

Hace tres días, el pasado jueves, se cumplieron 30 años de la inauguración oficial del IES Vela Zanetti en Aranda de Duero. Su creación fue aprobada por Real Decreto 1061/1987 de 24 julio, junto con otros 15 institutos, y el primer nombre con el que se le conoció fue como Instituto de Bachillerato Mixto Número 2 de Aranda. Por entones existían ya en la villa ribereña otros centros, dos institutos de Formación Profesional (el Santa Catalina y El Empecinado) y el Instituto de Bachillerato Sandoval y Rojas. El crecimiento que experimentó la ciudad durante las décadas de los sesenta y setenta a consecuencia de la industrialización y el boom de natalidad de la época hizo necesaria la construcción de un nuevo centro que diera respuesta a las necesidades educativas de los adolescentes arandinos. 

Su actividad académica, como recuerda Javier Barrio Pérez, su primer director, comenzó en el edificio de Las Francesas, de carácter municipal y donde entonces se alojaba la Biblioteca, el Centro de Profesores, el Servicio de Orientación Educativa y Vocacional o la Escuela Municipal de Música. Durante el verano de 1987 se acondicionaron aulas en dos pisos de este inmueble para poder comenzar las clases al mismo tiempo que en el resto de centros. Así, el 5 de octubre de ese año tuvo lugar el primer claustro de profesores con 19 docentes, y el 6 de octubre comenzaron las clases con 312 alumnos, distribuidos en ocho grupos, cinco de 1º de BUP y tres de 2º de BUP. 

Mientras el nuevo instituto daba sus primeros pasos en Las Francesas, las obras en el edificio que pasaría a ocupar de forma definitiva iban avanzando, hasta que llegó el tan ansiado traslado. Durante las vacaciones de la Semana Santa de 1989 se produjo la mudanza al nuevo instituto, donde las clases comenzaron el 4 de abri,l dejando en evidencia que las instalaciones ya se habían quedado pequeñas antes casi de estrenarlas. El número de alumnos ese curso fue de 608, y el de profesores de 36. Su ampliación fue realizada enseguida, mientras que su inauguración oficial fue el 20 de junio de 1989, cuando se descubrió la placa que cuelga de su fachada.

La elección del nombre del centro también tiene su historia. En enero de 1989 el pleno del Ayuntamiento de Aranda aprobó por mayoría que de ese momento en adelante se le conocería con el nombre de José Vela Zanetti. El Consistorio recogió la opinión favorable a la propuesta de dicho nombre de diversas entidades y organismos arandinos y ribereños. Posteriormente, el pleno de la Diputación Provincial ratificó la iniciativa. 

Por otro lado, la votación del claustro de profesores del instituto fue por un voto de diferencia a favor del nombre de Instituto Ribera del Duero frente al de José Vela Zanetti. De la misma forma, los alumnos también procedieron a realizar una votación, siendo el nombre elegido el del pintor ribereño. En marzo de ese año el APA del instituto realizó su consulta y se obtuvieron 101 votos a favor de la propuesta de Vela Zanetti, 10 prefirieron el de Ribera del Duero y 13 se abstuvieron. Con toda esta información, la Dirección Provincial de Educación del MEC en Burgos decidió que el Instituto de Bachillerato Número 2 de Aranda se llamaría en adelante Vela Zanetti, como puede leerse en su fachada. Además, desde sus inicios, dos murales del pintor de gran valor artístico cuelgan de la pared de la sala de usos múltiples del centro. 

Con este antecedente no es de extrañar, como recuerda su actual director, Jesús Herrero, que se naciera ya con cierta vocación artística. «Este detalle del nombre nos ha llevado a tener cierta inclinación por el arte, hasta el hecho de decidir implantar hace unos doce años el Bachillerato de Artes. El nombre nos ha determinado de alguna forma, intentamos potenciar el arte lo mejor que podemos y nuestro Bachillerato de esta rama está cada vez más consolidado. Nuestros alumnos son unos artistas y algunos tienen gran talento. Hay bastantes que después se dedican profesionalmente a ello», comenta Herrero, que recuerda que cada dos años realizan una exposición en la Casa de Cultura con trabajos de los alumnos. Además, este mismo espacio ha acogido recientemente una muestra de obras de alumnos y ex alumnos de Artes y de los diez cuadros ganadores del Concurso Nacional de Pintura Vela Zanetti y que a lo largo de una década organizó el centro. Esta exposición es uno de los actos con el que el instituto ha conmemorado el 30 aniversario, además de con la convocatorio de un Concurso de Pintura Rápida el pasado 12 de junio. 

Un centro abierto. Una de las señas de identidad del centro educativo, y que han intentado mantener los cuatro directores que ha tenido el centro (Javier Barrio, Simón Leal, Juan Luis Gómez y Jesús Herrero), es la de ofrecer una enseñanza de calidad abierta a todo tipo de alumnos en la que además de obtener buenos resultados académicos los jóvenes puedan desarrollar sus diferentes capacidades e intereses culturales, científicos y artísticos. «Nuestro deseo es formar a jóvenes competentes en un mundo global», comenta Jesús Herrero.

En este sentido, el director señala que además de estar orgulloso de los resultados que arrojan las pruebas externas (como EBAU o PISA) sobre el conocimiento que tienen los alumnos de su centro, su preocupación va más allá, se basa en formar personas potenciando aquella habilidad que tienen cada uno de los jóvenes. «No queremos centrarnos solo en la enseñanza, sino encauzar todo lo que podamos los diferentes talentos que pueda haber entre los alumnos». Si hay aficionados a las matemáticas, acuden a concursos matemáticos, o si los hay a la escritura, puedan desarrollar esa habilidad tanto en la revista del centro como en el Concurso de Cartas de Amor que organizan. «Estamos abiertos a cualquier propuesta o iniciativa. De hecho, desde hace treinta años hay un grupo de teatro en el instituto, incluso en 4º de la ESO impartimos la asignatura Taller de Artes Escénicas. Unos 50 alumnos participan en el grupo y entre 10 y 12 profesores. Incluso algún exalumno que pasó por él, como Jesús Gallo, se dedica profesionalmente a la interpretación» recuerda. 

Los idiomas y poder practicar su aprendizaje en el extranjero es otra de las señas del centro. Fue el primero en Aranda, y de los primeros en la provincia, en implantar motu proprio una sección bilingüe. «Lo solicitamos nosotros. En la actualidad tenemos un intercambio con Dinamarca para alumnos bilingües, también un intercambio con Francia y otro con Canadá. El centro nace con vocación de intentar ampliar esa educación y eso es lo que hemos intentado mantener a lo largo del tiempo. Ha ido evolucionando la sociedad y nosotros hemos tratado de adaptarnos», señala el director del Vela, al que acuden alumnos de los colegios Fernán González, Santa María, Dominicas o Claret. Estos dos últimos se incorporan básicamente al Bachillerato. 

El Vela Zanetti es un centro abierto a toda la población. «Tratamos de educar a todo el mundo, no solo buscamos una excelencia o una élite. Además, intentamos fomentar la convivencia, tenemos una coordinadora de convivencia extraordinaria, tenemos alumnos mediadores y alumnos ayudantes. Esta convivencia es un tema que casi nos obsesiona», comenta el director, que recuerda que desde los inicios ha disminuido mucho la ratio respecto al número de profesores por alumnos. «Ahora somos casi 600 alumnos y 61 profesores, mientras el primer año del Vela hubo 312 alumnos y 19 profesores. Hemos mejorado y pasado de 16 alumnos por docente a 10». 

Durante sus treinta años de historia el Vela Zanetti ha sido testigo de cómo el avance tecnológico ha permitido también hacer evolucionar las clases. «En 1989 nadie imaginaba poder usar el ordenador porque no estaba desarrollado para utilizarse en el aula o de forma doméstica. Los profesores hemos pasado de ir con el casette, cintas y de arrastrar un carro con la televisión y el vídeo VHS, a llevar una memoria USB y conectarla al ordenador del aula, donde también tenemos cañones y pizarras electrónicas», comenta Herrero, que afirma que el último avance en este sentido es que ahora tienen conexión a internet a través de fibra óptica en todo el centro.

 

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