«A los burgaleses no les interesa este museo porque tienen que pensar»

Gadea G. Ubierna / Burgos
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Marta Negro, directora del Museo de Burgos

Marta Negro, directora del Museo de Burgos. «Me quedan 10 años para jubilarme y no creo que la economía se recupere como para asumir la ampliación del Museo». - Foto: DB/Miguel Ángel Valdivielso

Perfil. Es de Bilbao, pero se casó con un burgalés y lleva media vida en Burgos. Es directora en funciones del museo de la calle Miranda desde 2009, aunque conoce al dedillo cada pieza y cada recoveco porque hace más de 25 años que sacó la plaza de conservadora.

Marta Negro se define como una «fanática de la Arqueología» hasta el punto de que asegura que quiere y habla a todas las piezas de esa sección, la niña de sus ojos. Eso no significa que no defienda con la misma pasión al resto de la colección del Museo de Burgos, espacio en el que se concentra buena parte de la historia de esta provincia y que, en cambio, es de los menos frecuentados - sobre todo por los burgaleses- y el que más abandonado tiene la Administración. Prueba de ello es que se haya suprimido el departamento de Didáctica, que llevaba a centenares de escolares al centro, y la frustrada ampliación, para la que se compraron tres edificios nuevos y de la que, en cambio, no se sabe nada. «Sabemos que no somos prioritarios ni necesarios para vivir, como es la comida, la sanidad o la educación, pero tenemos esperanza y aquí estamos, esperando», afirma resignada.
¿Qué ha cambiado en el museo desde que usted entró?
Muchas cosas, porque yo entro cuando están reconvirtiendo la sección de Arqueología y Prehistoria de la casa Miranda, se compra la casa de Angulo y se reconvierte para la sección de Bellas Artes, se ha comprado la casa Melgosa, el cine Calatravas, las monjas... Nos hemos triplicado en superficie, en solares. Ahora hemos sufrido el frenazo de la crisis con la ampliación, pero el Museo de Burgos tiene vocación de querer ser uno de los primeros museos provinciales de España en cuanto a fondos, a instalaciones, servicios... Tenemos muchas esperanzas en el futuro.
Otra cosa es lo que depare el futuro.
A mí me quedan diez años para jubilarme y no creo que la economía española se recupere como para eso. La inversión que teníamos prevista era muy importante, pero no solo en cuanto a la inversión de dinero, sino de mantenimiento y de servicios. Era, es, una ilusión de futuro. Estoy convencida de que, o con mi sucesor o cuando yo me vaya, sí que se va a conseguir.
Entonces, ¿da por hecho que en los próximos diez años no habrá ampliación?
La ampliación lleva muchos pasos. Primero se convoca el concurso de ideas, que es lo que nos pararon en el boletín. Hay que aprobar un proyecto y hacer el encargo a un arquitecto, sacar a concurso la obra, hacerla... Teníamos planteado que el tema podía durar seis o siete años, desde que arrancas hasta que terminas y liquidas. La esperanza era que si para el año 2020 podíamos estar absolutamente instalados, pues bien. Fantástico.
Pero, ahora, ¿usted se dirige formalmente al Ministerio de Cultura para reivindicar la ampliación?
Sí, sí. El ministerio es consciente de que ha sido la coyuntura económica la que nos ha llevado a esta situación. Si no, hubiéramos seguido adelante. La casa Miranda empieza a tener ya sus goteras y derramas, tenemos un solar vacío, un edificio -el cine Calatrava- que está en ruina y luego la residencia de las monjas. Lo que no se puede es dejar tres edificios en ruina. El ministerio y la Junta son conscientes de que esto tiene que seguir, pero cuando podamos tener dinero.
De momento, no hay partida para ello.
Todos sabemos que cuando no hay dinero, la cultura es lo que más se resiente y Burgos ha tenido grandes inversiones culturales en los últimos años, no estamos en la cabeza de la lista de quienes menos tienen. Hemos conseguido un museo, un centro de investigaciones, un auditorio... Hemos conseguido muchas cosas. Entiendo que la cultura no es lo prioritario, lo prioritario es levantar el país y ver si la economía prospera.
¿Qué otros retos tiene?
Me gustaría muchísimo que la sociedad burgalesa nos conociera mejor, que vinieran más familias... Que tuviéramos una implantación mayor dentro de nuestra sociedad, porque nuestra misión es explicarles cómo ha sido la cultura de Burgos, cómo ha sido la evolución de la sociedad, que conozcan un poco más sus raíces, por qué somos como somos... También, poner en mejor sitio a los artistas burgaleses del siglo XX y XXI, tanto Luis Sáez como Modesto Ciruelos u otra gente importante... Desgraciadamente, no tenemos espacio físico para sacar cuadros de estos artistas que tenemos en el almacén. Me gustaría mucho poder completar el panorama artístico que estamos presentado. Y, por supuesto, sacar las últimas joyas que han salido en arqueología, que son impresionantes y las estamos presentando en exposiciones chiquitinas porque necesitaríamos una reconversión importante en arqueología, que era lo que planteábamos en el plan de ampliación.
¿Cuál era su propuesta?
Queríamos hacer la sección de arqueología más a la moda: tenemos las vitrinas decimonónicas de madera, una exposición, digamos, ligeramente pasada... Quizá poner una exposición más interactiva, con pantallas táctiles, dar más información sobre temas interesantísimos que tenemos... Los hallazgos en Burgos en los últimos cinco años, en gran medida por las obras de grandes infraestructuras, son impresionantes.
El espacio es el que es, pero, ¿no hay opción de cambiar un poco el modelo de exposición antes de que llegue la ampliación?
Sí, pero todo eso es un presupuesto. En Arqueología se podría, simplemente, darle un lavado de cara. Pero es que los lavados de cara con tantos metros cuadrados son muy caros. Es viable, pero el tema es que salgamos de esta como podamos. No estamos mal, somos cultura y desde que se declara la crisis somos los primeros a los que nos van recortando presupuestos, pero bueno, tiramos para delante y seguimos trabajando. Sabemos que no somos prioritarios ni necesarios para vivir, como es la comida, la sanidad o la educación, pero tenemos esperanza y aquí estamos, esperando.
¿Cuánto le han recortado al Museo de Burgos?
No voy a hablar.
¿De cuánto es el presupuesto del Museo de Burgos en 2013?
Tampoco.
¿Por qué el Museo no tiene una página web oficial?
Sí que la tiene.
¿Cómo se accede? Al teclear el nombre del museo en un buscador siempre aparece una página no oficial, aunque muy completa.
Efectivamente, es una página magnífica de un chico de Burgos, amigo nuestro. Para acceder a la nuestra hay que entrar en la página oficial de la Junta y, a través de Museos de Castilla y León, se entra a nuestra web. Pero si pones en el buscador ‘Museo de Burgos’, la primera que sale es la no oficial y, por eso, yo mando toda la información a esa página. Porque soy consciente de que es la primera, y está muy bien.
¿Por qué les cuesta tanto a los burgaleses venir a este museo?
No les interesa. No les interesa, en el sentido de que este es un museo tradicionales el que no hay botones ni se encienden luces. No es una guardería de niños, es un museo en el que la gente se enfrenta directamente a la pieza y, no quiero ofender, pero tiene que pensar. No se lo damos todo comido ni triturado. La gente tiene que venir, valorar, leerse los carteles... Y eso, en esta sociedad de consumo inmediato, de audiovisual es difícil. Ahora estamos en horas bajas, pero hemos estado de moda, tenemos más de 150 años de historia y nuestra vocación es tener 500. Las modas y las crisis van y vienen.
Para usted, ¿por qué motivo hay que venir? ¿Qué pieza considera imprescindible?
Porque aquí tenemos piezas clave en la historia del arte español, no es que aquí guardemos la memoria colectiva de los burgaleses, es que aquí tenemos piezas que salen en todas las historias del arte mundiales: el frontal de Silos, la arqueta árabe, el estuche, el Padilla, la vajilla judía de plata con unas cucharas del siglo XIV de plata.. Son únicas en el mundo. No se puede hacer una exposición en el mundo sobre judíos sin que el Museo de Burgos enseñe sus platos o cucharas; no se puede hacer una exposición de arte musulmán sin que llevemos la arqueta, de las pocas con representación figurada. En arqueología, las estelas casita de Poza de la Sal romanas: no hay en todo el imperio romano unas piezas similares... ¡Las casitas de Poza de la Sal han ido a una exposición sobre romanos y en Roma!. Han viajado por medio mundo. Tenemos piezas absolutamente clave en el desarrollo del mundo. Y luego, los edificios son únicos. Pero... Vivimos al lado, nos parece que siempre va a estar ahí, ya vendremos el próximo fin de semana... La gente que menos nos conoce son los de Burgos, porque los extranjeros vienen. Parece ser que tenemos un problema muy grave para esta ciudad, que es que estamos al otro lado del río.
Con la apertura del Museo de la Evolución Humana se esperaba que se rompiera la barrera del río y se estableciera sinergia de visitantes. ¿Se ha conseguido?
Realmente, no se ha detectado un aumento significativo de visitantes, seguimos en las mismas medias de antes. Yo tenía muchas esperanzas porque era el caso de Bilbao, por ejemplo. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, magnífico, había estado durante muchos años olvidado y su gran boom es cuando se abre el Guggenhaim y cuenta con la dirección de Zugaza, el actual director del Prado. El Gobierno vasco lo tenía muy claro e invirtió mucho dinero, porque estas cosas son bastante de hacer políticas comunes. De momento, nosotros seguimos en una banda de visitantes muy similar a la que teníamos antes, puede que hayamos tenido una cierta tendencia al alza, pero también hemos tenido muchos talleres infantiles y educativos con los que han venido muchos colegios. Este año, por ejemplo, no tenemos ese servicio. Era contrato de servicios y dejamos de tenerlo en junio. Funcionaron fenomenal, estábamos encantados y la idea de la Junta es continuar, pero estamos esperando.
¿Cómo se ha sustituido?
No se ha sustituido. Este museo no tiene personal. Somos dos conservadoras, una restauradora, personal de administración y los vigilantes. No contamos con más personal. Para organizar los talleres infantiles necesitas una persona que solo se ocupe de eso, exclusivamente.
Pero se siguen manteniendo las visitas escolares , ¿no?
Pues... Han disminuido drásticamente, porque si no haces el taller, los profesores no explican la visita. Vienen, pero antes teníamos tres o cuatro al día y, ahora, si vienen uno o dos semanales, pues bien.
Volviendo al MEH, ¿qué hay de la posibilidad de hacer una entrada conjunta?
El problema de esas cosas son las titularidades. El Museo de la Evolución Humana depende de la Fundación Siglo, que es una fundación privada. Su entrada, no sé lo que vale ahora, 5 o 6 euros, y nostrosos costamos 1,20 euros y somos de titularidad pública. Llegar a un convenio entre una titularidad pública y una privada; la Iglesia, que es la Catedral; un banco que es el CAB; Patrimonio Nacional, que son las Huelgas... Son cinco titularidades distintas con distintos precios. Es un tema a tratar, pero tampoco veo tanta dispersión en Burgos ni es un sitio en el que haya que hacer muchas colas para sacar una entrada. No estaría mal, pero tampoco veo que sea la solución.
Solución no, pero pudiera ser un empujón para este museo.
Sí, pero es lo de siempre. Una persona viene un día a Burgos y su primer destino es la Catedral. No es posible pegarse con la Catedral, pero tampoco con las Huelgas o con la Cartuja. El museo de Soria o el de Palencia, y no es por faltar a ninguna provincia, se tienen que pegar con menos monumentos. Nosotros tenemos grandes contenedores culturales, grandes y buenos. De primer nivel. Tenemos tres destinos prioritarios, que son Catedral, Cartuja y Huelgas. Nosotros somos los cuartos y desde que se ha abierto el MEH, somos los quintos. Y no digo si suben al Castillo; entonces somos los sextos.
Son tendencias difíciles de cambiar.
Muy difícil. Yo estoy contenta en general, pero triste por la escasa afluencia de burgaleses. Yporque no me conozcan. Porque cuando digo ‘soy la directora del Museo de Burgos’, generalmente dicen: ‘¿El Museo Marceliano Santamaría?’
¿En serio?
Sí. Gente de Burgos y no de la calle, precisamente. Y es que, además, ¡el Museo Marceliano Santamaría se conoce todavía menos, está menos visitado!
¿Cuál es su pieza preferida, la niña de sus ojos?
Hay muchísimas. Adoro todas las piezas. Soy una fanática de la Arqueología, con lo cual diría que la mitad de la sección de Arqueología es la niña de mis ojos. A todas las quiero y las hablo: ‘¿Qué tal estás? ¿Cómo lo llevas? Hace días que no te vengo a ver...’ Las quiero a todas. El Frontal de Silos, la Tizona... Quizá la vajilla judía por su excepcionalidad, porque es absolutamente única y me gusta mucho.
Ahora, ¿qué pieza le gustaría adquirir, que el Museo pudiera contar con ella?
Me gustaría completar la colección de artistas del siglo XIX. Probablemente, la pintura del siglo XIX sea la gran olvidada. Hay cuadros de Muñoz Melgosa, de Dióscoro Puebla, de Manero con los que me gustaría contar. Hemos tenido la suerte de que hace unos años nos compraron obras de contemporáneos, de Rufo Criado, de Paloma Navares, que era uno de mis grandes traumas... También me gustaría hacer un poco más de caso a los nuevos, que no tenemos dinero para comprarles y quisiera incorporarles a nuestra colección. Hemos tenido la suerte de que Ricardo Blackman nos ha hecho una donación este año de una obra suya... Poco a poco vamos consiguiendo cosas.
El Museo siempre tuvo unos ingresos de piezas relativamente estables. ¿Cómo están las cosas ahora?
Nuestros ingresos estables, por así decirlo, son los de Arqueología. El Museo de Burgos es el contenedor natural de todas las obras arqueológicas que se realizan en la provincia, para protegerlos, conservarlos y ponerlos a disposición de los investigadores. Justo antes del verano, entró un conjunto impresionante de una villa romana de Buniel. Este ritmo depende tanto de las obras de infraestructuras programadas como de investigaciones arqueológicas de la Universidad. Ahí el ritmo es normal. En la sección de Bellas Artes, en cambio, es por adquisición del Ministerio de Cultura, de la Junta o por una donación y el ritmo ha disminuido estos años. Pero si sale una pieza interesante la adquieren y la asignan.
Una de esas últimas grandes donaciones fue el legado de Luis Sáez. ¿Por qué motivo no se puede mostrar?
Se puede mostrar. Nosotros tenemos un compromiso para la donación en que vamos a dedicarle una sección a Luis Sáez. En la actualidad estamos exponiendo cuatro o cinco cuadros de Luis Sáez y ahora vamos a hacer una remodelación de la sección de arte contemporáneo en la que pretendemos poner más cuadros suyos. La idea era dedicarle una sala a toda la obra y, en el futuro, ese es el objetivo. El Museo pretende que seamos el gran centro de referencia de Luis Sáez, porque no es solo el legado de cuadros que nos hizo y de dibujos y grabados, sino que nos donó todo su archivo personal. Tenemos las fotos de todos los cuadros, de todas las publicaciones, el inventario... Todo lo que, digamos, eran los papeles de Luis, lo tenemos aquí. Me parece tan interesante el tener la obra que nos ha donado como el guardar su memoria, que también la tenemos.
¿Cuántas obras de Luis Sáez tiene el museo en total, entre cuadros, grabados, dibujos...?
Son más de 1.200 piezas.
¿Las que tiene el museo fruto de la donación?
Sí, sí. Entre grabados... Hay que darse cuenta de que tenemos todas las pruebas de los grabados, desde que hace la plancha hasta las correcciones... El Museo tiene intención de hacer una exposición de todos los procesos creativos de Luis, porque tenemos desde el primer boceto de un grabado y las pruebas hasta que llegamos al grabado final. Tenemos muchos bocetos, muchos dibujos preparatorios... Tenemos 1.200 obras, pero no son todos óleos. Óleos tendremos, en proporción, la menor cantidad porque Luis vendió muchísimo. Por ejemplo, no tenemos un guerrero, y eso me sienta muy mal porque la última época de Luis fue la de los guerreros y nosotros no tenemos. Pero bueno, tenemos muy bien representadas las primeras épocas, las abstractas, cuando empieza con los bodegones... Más de 1.200 contabilizadas una a una.
Y dado que no se tiene un espacio en el que exponer más obra, ¿cabría la posibilidad de organizar algún tipo de exposición itinerante para mostrarlo poco a poco?
Queremos organizar, cuando podamos, una espacio de exposiciones temporales que vayamos sacando por temas: Luis con el grabado, Luis con el óleo, Luis con los dibujos... Tiene unos dibujos preciosos y perfectos de paisajes, aunque nos parezca mentira porque lo más conocido de Luis es la última época. Tiene una etapa preciosa antes de volverse completamente abstracto. Tiene muchas cosas, y sí que nos gustaría ir presentando distintos aspectos de su obra, si no podemos de forma permanente, sí que tenemos intención de ir programando exposiciones temporales para ir sacando obra suya. En estos momentos estamos inventariándola, catalogándola, poniéndonos al día con ella.
Sin fecha todavía.
Sí. Pero el sacar más obra de Luis sí que lo vamos a hacer pronto. Queremos renovar y sacar cosas que tenemos.