Fogones que vuelven a encenderse

B.G.R.
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El número de restaurantes que abre para ofrecer el servicio de recogida de comida crece ante la necesidad de genera algún ingreso tras 2 meses cerrados. La mayor actividad se da los fines de semana

En La Tesorera atienden por la ventana. - Foto: Patricia

Por aportar algo de «normalidad»; porque «da cosa» tener el negocio cerrado; porque las llamadas de clientes se sucedían; porque la cabeza no para de dar vueltas después de 60 días sin actividad; porque mejor tener algún ingreso, que cero... Son varias las razones que exponen los empresarios que han decidido volver a encender sus fogones con las restricciones propias de la fase 0 del proceso de desescalada. El Gobierno permitió a la hostelería poder ofrecer el servicio de recogida de comida para llevar en sus locales dentro de un horario. Al principio se sumaron pocos, pero el número va en aumento, tal y como reconocen los empresarios consultados por este periódico, que también han aprovechado el momento para recuperar la entrega a domicilio (aquellos que ya contaban con ella y que ha estado permitida), o iniciarla de forma particular e, incluso, reconvertir parte de su local en tienda gastronómica o abrir un canal de venta online.

Los responsables de los negocios los que se han puesto al frente de las cocinas porque es la única manera de que compense levantar la persiana. Todos tienen en mente, no obstante, sacar del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a parte de sus plantillas, pero van «poco a poco», esperando ver la respuesta de los consumidores, que en buena medida está resultando mejor que la esperada inicialmente, y confiando, además, en que la demanda se incremente a medida que pasan los días. Los fines de semana el trabajo aumenta, mientras que los pedidos bajan durante las jornadas laborables.

Se muestran escépticos sobre cuándo recuperarán una cierta normalidad. Por el momento, piensan en que Burgos entre en la primera fase y poder reabrir parte de la terraza o instalarla en caso de que no la tuvieran. Todos han solicitado ampliaciones al Ayuntamiento hasta el máximo posible (el 50% de la capacidad autorizada) y de cara a sucesivos escenarios ya cuentan las mesas que tendrán que retirar o dejar sin uso en el interior para garantizar las distancias de seguridad o en colocar marcas en la barra para que puedan estar los clientes, rechazando, eso sí, la instalación de otros elementos como mamparas porque «se pierde la esencia del bar de toda la vida».

(Todos los testimonios, hoy en la edición impresa)