"Me dijeron que me matarían si no les daba el dinero"

F.L.D.
-

Cuatro de los seis miembros de la banda que robó en 2015 dos casas en Mamolar y Contreras se sentaron ayer en el banquillo. Las víctimas relataron la brutalidad con la que actuaban los asaltantes

«Me dijeron que me matarían si no les daba el dinero" - Foto: Patricia González

«Pasé mucho miedo. Desde el robo no he vuelto a vivir en mi casa y no me he recuperado del susto». La víctima de uno de los dos robos con violencia, visiblemente afectado, relataba de este modo cómo se siente después del asalto con violencia que sufrió en su propia vivienda de Mamolar hace casi cinco años. El 25 de febrero de 2015, dos hombres de nacionalidad rumana entraron en su domicilio, le maniataron y le robaron 3.780 euros, varias joyas, un teléfono inalámbrico y una pistola de fogueo. Ninguno de ellos, I.B. y L.S., respondió de los violentos hechos ante el juez al encontrarse fugados, pero sí lo hicieron otras cuatro personas que les ayudaron a dar el golpe. Los seis conformaban una banda criminal que también asaltó otra casa en Contreras en la primera sesión de una vista oral que comenzó ayer en la Audiencia y que concluirá mañana. El Ministerio Fiscal pide hasta 12 años de prisión y la acusación particular 13.

El dueño de la casa de Mamolar, S.P., relató ante el tribunal que a principios de 2015 conoció a V.P.A., de nacionalidad rumana, y comenzó una relación de convivencia que duró apenas tres días. Según el escrito de la Fiscalía, en ese tiempo la acusada tuvo tiempo de localizar los lugares en los que la víctima guardaba el dinero y otros objetos de valor. Su comportamiento ya hizo levantar las sospechas del propietario del domicilio. «Se levantaba temprano y andaba todo el día con el móvil. Ahí comencé a desconfiar y por eso la llevé de vuelta al pueblo en el que vivía». Unos días después, ocurrió el suceso. «Estaba en la cama y, de repente, vi cómo dos hombres estaban en mi habitación alumbrándome con sus teléfonos. Al oírles hablar, supe que eran dos personas que conocía V.P.A. y con los que se había reunido en una casa de Hontoria de Valdearados. Fui a coger una pistola de fogueo que tenía en mi mesilla y, al verme, uno de ellos se abalanzó sobre mí y empezó a darme patadas en la cabeza», declaró.

Según su testimonio, los dos ladrones le pusieron una camisa en la cabeza a modo de correa y fueron recorriendo la casa en busca del dinero y las joyas: «Me pedían que les diese la plata. Yo les dije que no tenía nada. Me pegaron con un destornillador y, mientras revolvían todo, me ataron a la cama con el cable de la radio». Después de media hora, les oyó cómo saltaban la verja y decidió desatarse. «Vi cómo se fugaban en un coche en dirección hacia Silos», aseguró.

Un día antes, en Contreras, los mismos dos asaltantes entraron en casa de F.R. sobre las tres de la tarde, justo en el momento en el que iba a comer. «Me pusieron un cuchillo en el cuello y me dijeron que si no les daba todo el dinero me matarían», explicó al tribunal. De su vivienda se llevaron 400 euros en efectivo, dos tarjetas de crédito y un teléfono móvil antes de darse a la fuga en un coche. Su sobrino, que también prestó declaración ayer, vio cómo huían de ahí a toda velocidad en un Audi A8 e identificó a P.T. como la conductora.

La acusación del ministerio público afirma que días antes de este robo, conoció a dos de las acusadas, I.D. y V.P.A., quienes se ofrecieron a limpiarle la casa y a venderle setas que habían recolectado. Fueron ellas quienes, presumiblemente, dieron la información necesaria a L.S. y I.B. para llevar a cabo el asalto. Todo ello lo negaron durante su declaración ante el juez.

La primera en dar su versión de los hechos, aunque solo a preguntas de su abogado, fue V.P.A., quien explicó que conoció a S.P. en Quemada y se mudó con él a Mamolar. Allí también durmió una noche I.D., quien les acompañó para instalarse y a la que, aunque la conocía previamente, aseguró que no mantenían una relación de amistad. Apenas tres días después de su llegada, indicó, decidió marcharse por voluntad propia porque «él se acordaba mucho de su mujer». Cuando ocurrió el robo, afirmó, «me metieron en el coche amenazada y no sabía lo que iba a pasar. Estaba muy asustada y no pude avisarle». Una vez les detuvo la Guardia Civil en Coruña del Conde, le advirtieron de que «no dijera nada o si no me mataban». Por último, negó tener conocimiento de un atraco el día anterior en Contreras.

Su declaración distó mucho de la que realizó otra de las acusadas, I.D., que en ese momento, confesó, era la novia de uno de los dos asaltantes violentos que se encuentran en busca y captura, I.B. Ante el juez insistió en que fue V.P.A. quien le pidió que llamara a su pareja y quedaran con él y con L.S. para tomar algo en Aranda. Seguidamente, se fueron hacia Burgos en un vehículo que conducía otro de los miembros que se sentó ayer en el banquillo, E.M., pero de camino pararon en Mamolar. «Dos de los chicos salieron y V.P.A. fue con ellos. Al rato volvieron con una caja y dijeron que nos íbamos, pero no dieron más explicaciones».

En la sesión de ayer también declaró P.T., a quien uno de los testigos sitúa minutos después del robo acontecido en Contreras conduciendo el Audi A8 con el que se fugaron los asaltantes. La acusada declaró que aquel día estaba ella al volante porque era un vehículo en el que estaba interesada comprar y que desconocía lo que ocurrió ese día en el interior de la vivienda. El coche estaba a nombre de E.M., quien presumiblemente tenía intención de vendérselo. En su testimonio, negó cualquier tipo de relación con los hechos enjuiciados. También recordó que en el registro que llevó a cabo la Guardia Civil en su domicilio no encontraron ningún objeto robado.