Un héroe de balcón, caminito de Jerez

S.F.L.
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El cantautor briviescano Marino Fustel ha dado voz a la calle San Roque durante el confinamiento. Actualmente, trabaja en nuevos temas para presentar en La Bureba y prepara un viaje hasta Andalucía para darse a conocer como artista en otras zonas

Marino Fustel, cantautor briviescano. - Foto: DB

En época de crisis el mundo saca su lado más humano y todas las manos se entrelazan para impulsar a los que sufren y se quedan atrás con el fin de que el pánico de verse encerrados entre cuatro paredes no los arrolle. Durante las intensas semanas que ha durado el confinamiento en el país han surgido héroes con capa escondida que, aportando el 100 por 100 de sí mismos, han intentado que la situación se intentase llevar de la mejor manera. La población ha permanecido sujetada por un grupo de personas con mascarillas y equipaje médico que se ha desvivido -y continúan haciéndolo- por frenar el avance de la pandemia mundial de la COVID-19. No obstante, y cada uno como buenamente ha podido, también han jugado un papel muy importante los héroes de balcón, músicos que se armaron de valor saliendo a sus ventanas a luchar contra los peores aliados del confinamiento: el aburrimiento y la ansiedad.

En Briviesca, un jovencísimo Marino Fustel ha resultado ser un reclamo importante para los vecinos de la calle San Roque al entonar acompañado de su guitarra canciones propias y versiones de otros artistas. «He sentido mucho cariño por parte de los briviescanos, que esperaban que les sorprendiera con mis temas. Me acompañaban en las canciones y hemos pasado ratos realmente buenos», manifiesta el músico.

Pese a no dedicarse profesionalmente, la música protagoniza su vida desde pequeño. Los primeros punteos se los enseñó su padre, con el que actualmente trabaja en una carnicería de la ciudad, pero se considera un autodidacta. «Aprendí a tocar viendo vídeos de YouTube, aunque desde hace unos meses recibo clases», declara. Su primer concierto no lo olvidará jamás. Acompañado de su percusionista, Batulatas, y rodeado de su gente, cogió fuerzas y la melodía comenzó a fluir. «Fue todo un éxito y a partir de ahí me planteé introducirme en el mundillo musical», explica. Desde entonces, en su municipio le conocen como Farrustel. El joven tenía planes pero el coronavirus se ha interpuesto en su camino. Aún así, no pierde la esperanza y aguarda con anhelo el momento en que los artistas puedan volver a la carga.

La cuenta de Instagram de Farrustel y Batulatas cuenta con más de 1.200 seguidores tanto de la capital burebana como del resto de la comarca. «Mi compañero y yo somos amantes de la música y nos gustaría darnos a conocer y mostrar nuestro show en otras localidades», afirma. De momento se conforma con continuar componiendo en el estudio que el mismo ha montado y tocar para su gente. «Los artistas lo tenemos complicado este año pero no perdemos la ilusión. Llegarán tiempos mejores y sacaremos los mejor de nosotros mismos», añade.

Asimismo, el ‘mal bicho’ no podrá con sus ilusiones y asegura que en cuanto se lo permitan realizará uno de sus sueños: un viaje musical hasta Jerez. Pretende ir, juntos a dos amigos hasta la ciudad andaluza parando en distintos municipios para tocar en la calle y darse a conocer derrochando arte por los cuatro costados.