El coste de las mascarillas se multiplica por diez

B.D.
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El sector señala que se ha creado una incertidumbre y los ciudadanos demandan un material que no tienen. Los proveedores habituales dan plazos mínimos de dos semanas o un mes

Los farmacéuticos, que mantienen abiertas todas las boticas de la provincia, dicen sentirse desbordados con la demanda de mascarillas. - Foto: Luis López Araico

En los últimos días se han convertido en el producto más demandado por los ciudadanos cuando acuden a una farmacia pero es prácticamente imposible conseguir una. Primero, porque no hay y, segundo, porque el escaso material de protección que se ofrece al sector es a un precio desorbitado (el coste de una mascarilla se ha multiplicado por diez) y no genera confianza al llegar de proveedores con los que no se trabaja habitualmente.

En este sentido, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos, Miguel López de Abechuco, explica que la realidad es que las farmacias no disponen de mascarillas y que es imposible conseguirlas en este momento, dado que las empresas que confirman que van a enviar los pedidos dan plazos mínimos de dos semanas e incluso un mes.

López de Abechuco subraya que aunque el ministro de Sanidad ha manifestado que harán llegar mascarillas a todas las farmacias ese hecho no se ha producido ni se les ha notificado que se vaya a llevar a cabo. "Lo peor de esto es que se crea una incertidumbre y los ciudadanos nos demandan un material que no tenemos", declara.

En el mercado se están fabricando dos tipos de mascarillas: las quirúrgicas, que llegan en envases de 50 y que en algunas boticas pueden encontrarse (aunque pocas), y que son de usar y tirar con un tiempo de utilización de cuatro o cinco horas -no son reutilizables-, y las  que también son desechables pero que pueden llegar a durar hasta cuatro días haciendo un uso correcto de ellas. "La crisis sanitaria exige unas existencias enormes de este tipo de producto y ahora mismo no lo hay", recalca.

Las mascarillas quirúrgicas, que son las que llevan habitualmente los profesionales sanitarios en su trabajo, no protegen a la persona que la porta pero sí evita que esa persona contamine. "Son las que tendremos que llevar todos cuando se nos exija y salgamos a la calle, pero hay que tirarlas tras ese uso", explican.

"Un mercado paralelo". Desde el Colegio de Farmacéuticos se recuerda que estos días se están demandando mascarillas en todo el mundo y los proveedores habituales de las farmacias no tienen este material. Además, los proveedores que han surgido al albur de este comercio piden por ellas unos precios desorbitados y al sector no le generan confianza. "Es un tema que se ha complicado absolutamente y ha aparecido un mercado paralelo, diferente al que estamos acostumbrados en el sector sanitario y es un gran problema", apuntan.

Miguel López de Abechuco defiende el trabajo que están realizando los farmacéuticos en esta crisis y afirma que gracias a los protocolos aprobados sobre medidas de protección apenas han tenido bajas en la provincia de Burgos. No ha sido así en el conjunto del país, donde hasta la fecha han fallecido 11 farmacéuticos por coronavirus y se contabilizan más de 500 hospitalizados y en cuarentena en sus casas. "Estamos en contacto directo con pacientes infectados que llegan hasta nosotros y en nuestro trabajo somos personal de riesgo que se está dejando la piel", relata, tras recordar que todas las farmacias de la provincia siguen abiertas, cumpliendo los horarios, las guardias y los servicios habilitados, con una presión asistencial enorme.

Por ello, desde el Colegio señalan que el tema de las mascarillas les tiene "superados" porque su objetivo es dar un servicio al paciente pero no disponen del material que se les demanda. El sector trabaja ya con el Ministerio de Sanidad para poner en marcha una central de compras sobre este producto.