Las inspecciones de Trabajo en la vendimia se cuadruplican

Adrián del Campo
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En esta campaña se han realizado 70, y 74 en 2018, frente a las 19 de hace dos años. Los inspectores destacan el efecto disuasorio de su labor y los sindicatos avisan de que hay más fraude del descubierto

Las inspecciones de Trabajo en la vendimia se cuadruplican

El control sobre el mercado laboral parece cada vez mayor. El objetivo es evitar los fraudes y conseguir que cada persona cotice lo que le corresponde. Esta lupa, en ocasiones, se aplica con mayor óptica en aquellos empleos donde la precariedad y los abusos son más comunes. El sector de los temporeros ha sido y es uno de ellos y no se ha escapado del incremento de las supervisiones. Tal es así que en las dos últimas vendimias, la de 2018 y la actual de 2019, el número de actuaciones realizadas por la Inspección de Trabajo se ha cuadruplicado. Si en 2017 se realizaron 19 actuaciones en la Ribera durante la cosecha de la uva, en 2018 la cifra se elevó hasta las 74 y, según los datos provisionales, este año se han iniciado otras 70.

La jefa de la Inspección de Trabajo de Burgos, Betina Ruiz, matiza los datos. Explica que "las campañas agrícolas, como cualquier campaña estacional, varían mucho de un año a otro". "Nosotros solemos salir siempre las mismas veces pero no siempre encontramos gente trabajando. Hay vendimias que igual se adelantan, que son muy rápidas, o por lo que sea nosotros hacemos los mismos grupos y el resultado es menor porque no hemos encontrado gente trabajando", desarrolla Ruiz. La secretaria comarcal de UGT, Sonia González, califica de "muy positivo" cualquier incremento en las actuaciones al ser una forma de "evitar situaciones de impunidad, por el incumplimiento de la normativa laboral y de seguridad social".

Los datos aportados desde la Inspección de Trabajo de Burgos cifran en 21 las irregularidades detectadas en la Ribera durante las vendimias de 2017 y 2018, con 15 y 6 expedientes desarrollados, respectivamente. En lo referente a la campaña actual, todavía no hay datos de ilegalidades descubiertas. Lo que ya se conoce es que la Guardia Civil, como comunicó en nota de prensa, ha encontrado a varias personas en situación irregular y otras en estado de especial vulnerabilidad. 

El secretario comarcal de CCOO en la Ribera, Jorge Melero, no cree que los datos que figuran en el registro de la Inspección de Trabajo sean los totales. "Son muchos más los casos de infracciones que existen y no se detectan. Inspección ha aumentado su trabajo de campo, pero muchas veces es complicado porque los propios temporeros no quieren hablar de ello. Con lo que les dan les vale y ya está", asevera el líder sindical.

La propia responsable de la Inspección de Trabajo en Burgos, Betina Ruiz no se atreve a hablar de una mejora en los resultados obtenidos, pero sí destaca el efecto disuasorio que tiene la presencia de los inspectores. "Al salir, directamente se consigue que las empresas tengan cierta presión y den de alta a los trabajadores. Lo que pasa es que controlamos un mínimo. Mira la cantidad de actividad que hay en 15 días o tres semanas… Aunque cada vez gestionamos mejor la campaña de vendimia, se hacen actuaciones más organizadas con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Lo que se consigue fundamentalmente es el efecto disuasorio, que al saber que salimos mucho, las empresas soliciten el alta de sus trabajadores", expone.

La Inspección de Trabajo también logra que, como consecuencia de su trabajo, se produzcan altas en la Seguridad Social. Esto es el empleo aflorado, que en 2017 benefició a nueve temporeros y en 2018 a tres. A estas altas habría que sumar otras que se producen indirectamente. "También sabemos que cuando salimos, ese día hay más altas en Seguridad Social, pero eso nosotros no lo podemos acreditar porque vamos a unas fincas determinadas", declara Ruiz incidiendo en el carácter "sesgado" de los datos.

Los casos más comunes de irregularidades, la Inspección los sitúa en las empresas de servicios, las intermediarias, a quienes se les requiere hacer contratos a jornada completa cuando intentan firmarlos de tiempo parcial. "Cuando salen a vendimiar no salen un ratito de 9.00 a 13.00 horas", apostilla Ruiz. En los sindicatos coinciden al señalar también a las empresas de contratación intermediaria como principales responsables de los abusos laborales. Tanto CCOO como UGT valoran la mejora conseguida en las condiciones de los temporeros, aunque puntualizan que "queda mucho por hacer".