ADIF retrasa al verano la obra de la estación del AVE

L.M.
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Ya se ha ejecutado la cimentación del futuro vestíbulo y se vislumbran las escaleras de acceso al tercer andén, aunque su puesta en marcha sigue siendo una incógnita

Vista del andén que se está habilitando para la llegada del AVE, con el acceso desde el túnel subterráneo a la izquierda. - Foto: Jesús J. Matías

Una vez más, y van ya unas cuantas, la finalización de las obras del AVEse retrasan. Pese a que los trabajos en cuanto al trazado se refieren están completados desde finales del año pasado, las máquinas se centran ahora en la adaptación del tercer andén de la estación Burgos-Rosa de Lima, donde está previsto que hagan paradas los trenes de Alta Velocidad. Hace algo más de dos meses, fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) aseguraban a este periódico que las obras -que siguen en marcha ya que el Gobierno no las ha prohibido, como sí ha ocurrido con otros sectores como la hostelería- estarían terminadas en primavera, y tras entrar desde hace unos días en esta nueva estación, el propio ente dependiente del Ministerio de Fomento se corrige a sí mismo y retrasa la finalización hasta verano, es decir, al menos tres meses más.
Pese a ello, indican que los trabajos «siguen su curso normal», y a día de hoy ya se puede observar la nueva cimentación del futuro vestíbulo de espera o preparado el espacio donde los usuarios esperarán la llegada de los convoyes. Además, ya se vislumbran las escaleras y el hueco del ascensor que darán acceso al andén, previo paso por un túnel subterráneo que quedó construido -pero no habilitado- en las obras de la estación hace ya más de diez años. También es habitual ver operarios en los tramos de vía más próximos a este nuevo acceso, retocando los cambios de carriles y supervisando que todo está correcto. No obstante, aún queda mucho callo por hacer, como la colocación de las esperadas mamparas de cristal que protegerán a los viajeros cuando aguarden al tren o cuando bajen del mismo del famoso viento burgalés. También en el entorno de la estación, donde se instaló el intercambiador que inicialmente estaba proyectado a la altura del municipio de Quintanilleja, se trabajará para complementarlo con otros sistemas de seguridad como el de control de los esfuerzos sobre los mecanismos del cambiador, rociadores en los fosos de descongelación y sistema de videograbación del paso de trenes. El valor total de estas obras ascendió a 2,6 millones de euros con un plazo de ejecución de seis meses, que ahora serán, al menos, tres más.
A pesar del retraso, desde elAdministrador de Infraestructuras Ferroviarias insisten en asegurar que estos trabajos «no influirán en el inicio de las pruebas de vía, catenaria y control, mando y señalización».Este procedimiento, conocido como pruebas de ERTMS (el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario, que permite la interoperabilidad de las redes ferroviarias en toda la Unión Europea) no tiene fecha, ni tampoco la entrada en circulación del tren laboratorio del ADIF Séneca -apodado entre los ferroviarios y apasionados del mundo como Heineken por sus colores verdes y blancos- y cuya presencia se vuelve fundamental para homologar la circulación a alta velocidad. En la última línea de AVE que ha entrado en funcionamiento en España, y que une Antequera y Granada, las pruebas arrancaron en enero de 2018, mientras que el primer viaje comercial se completó a finales de junio de este año, cuando entró en funcionamiento tras años de presión por parte de las administraciones regional, provincial, local, así como por los vecinos y colectivos de la ciudad nazarí. 
frandovínez, cerca del fin. Pero si por algún tramo será recordada esta obra, este es el viaducto sobre el Arlanzón sobre Frandovínez. Tras levantarse por primera vez, tuvo que ser demolido ante la poca consistencia del hormigón. Años después, y con la obra ya concluida, ve la luz al final del túnel y «en breve», segúnADIF, acabará el montaje de vía. A pie de instalación se observan los carriles por donde circulará elAVE, el balastro dispuesto o la inclinación que el trazado ya habilitado debe tener para coger con seguridad la curva que le dirige hacia el túnel de Estépar. 
Además, el montaje de las catenarias parece ya terminado, y la presencia de trabajadores es cada vez menor. El otro punto conflictivo, el terraplén sobre las vías a la altura de Palenzuela, en esta ocasión ya en la provincia de Palencia, está resuelta tras, cómo no, varios retrasos en la obra, que asumió la empresa pública Tragsa y que consistieron en la inyección de hormigón.